Rebekah se olvido del par de tortolos y fijó toda su atención en su sobrina, la cual era completamente hermosa. Su madre de hablar y caminar, le recordaban a todos los miembros de la familia. Hasta Nik, pese a que no quería pensar en él en este momento. Escuchó a Hope y sonrió. —Bueno, entonces él será uno de mis buenos amigos también—dijo, señalando al peluche. Miró la pulsera que le señalaba y comprendió que no era sólo un amuleto de la buena suerte, debía tener algo más—. Sí, he estado en muchos lugares, de aquí para allá, corriendo—dijo a modo de broma. Aunque realmente no lo había sido. Cuando su ocultación quedaba al descubierto por Mikael, ellos se veían obligados a salir corriendo. Algunos en ataudes, y otros a pie. Si Rebekah tenía suerte, lo haría a pie, aunque con Nik nunca se sabía. Al menos no había tenido la suerte de Finn. Él había pasado casi toda su existencia ahí, para luego salir y enfrentarse al mundo y… ser asesinado. Pensar en ello no le agradaba, así que simplemente lo dejó de lado. Se acomodó su cabello y asintió—. Te enseñaré las fotografías algún día, y tú puedes enseñarme tus dibujos, ¿qué dices?—cuestionó. De alguna manera tenía que decir que mirar lo que creaba le daba curiosidad, y por otro lado le aterraba el ver los parecidos con su hermano. Sin embargo, él no estaba aquí, así que estarían bien—. Oh, no… No soy tu única tía, está Elijah, claro—confirmó, aunque no supo si debía contarle acerca de todos, o si le habían contado acerca de ellos—. Tenías dos tíos más, Finn y Kol, pero ellos ya no están aquí—narró, dedicándole una pequeña sonrisa. Ellos estaban muertos, así que no implicaban ninguna amenaza. Y también estaba Henrik, claro, pero no lo mencionó, a veces se sentía como si el fuese parte de otra era (y, en cierta forma, sí que lo era)—. Oh, me quedaré aquí, te lo prometo. Podríamos beber té todos los días, estoy segura que sería fantástico, ¿o no?—le preguntó al peluche, y luego asintió—. Claro, ¿qué quieres preguntar?—Esperó por la respuesta, pero su expresión denotó un cambio cuando pronunció ese nombre. ¿Entonces sabía de la existencia de Niklaus? ¿Henry? ¿Quién era Henry? Por fortuna, la presencia de Hayley le salvó de responder. Se levantó, sin quitar la sonrisa de su rostro—. Oh, sí, debes comer, Hope—sonrió, y al escuchar la explicación de la loba todo tuvo sentido, aunque necesitaba saber qué es lo que podía o no decir frente a su sobrina—. Entendido—exclamó, y bajo de las escaleras para encontrarse con su hermano, buscó su mirada que le contará qué es lo que había logrado con Hayley.
"Siempre vuelves". Sí, esa había sido una de las primeras promesas que le había hecho a Hayley. Y aquí estaba. Había pensando que fallaría en la tarea, pero si caía, sabía que lo haría por su hermana. Por eso no le había narrado sus planes. Sin embargo, aquí estaba, de nuevo frente a Hayley. Soltó un respiro antes de contarlo. —No fue sencillo—se sinceró—. Niklaus tiene todo un ejército, la mayoría está alerta, pero la ayuda de Diego sirvió de mucho. Algunos confían en él, y es claro que el reino de mi hermano no tiene suficiente base, los obliga y no les da nada a cambio. Klaus nunca ha sido bueno con la lealtad—narró—. Pude entrar al sitio y quitar la estaca del corazón de Rebekah, la llevé unos días fuera para esperar por su recuperación—finalizó, ya que lo siguiente es que habían viajado de vuelta a los países bajos para encontrarse con las dos. Rebekah estaba emocionada por ello, pues los diez años de cautiverio se reflejaban en su rencor. Y Elijah, que había criado, de alguna forma, a Hope, no podía esperar más para estar a su lado—. Trataré de cumplirlo, pero sabes que las protegeré… Por siempre, y espero no tener que alejarme para hacerlo—musitó. Le hubiese gustado corresponder a la promesa, decir que no se iría solo. Pero las circunstancias no serían las mismas, y no quería prometer algo que no podria cumplir—. Pero haré lo posible por no alejarme—juró, ya que eso sí podía prometerlo y cumplirlo.
El original había soltado esas palabras sin ninguna cautela, pero siempre lo había sido y comprendía que había momentos en que tenía que ceder, en que tenía que arriesgarse. La relación que tenía con Hayley nunca había sido sencilla, así que los riesgos siempre habían estado a la orden del día. Sonrió y asintió.— No, no estoy pidiendo que seamos precisamente novios—confesó. Esa palabra le pareció extraña y ajena, pero no era lo que pedía. Después de todo lo que habían pasado, una palabra tan irrelevante no podía ser su petición. Las siguientes notas de los labios de Hayley fueron una confirmación para lo que deseaba expresar. Si ella aún sentía lo mismo que él, entonces no tenía porqué dudar—. Comprendo el riesgo de esta petición, pero Hayley… Ambos nos hemos esforzado por darle una vida y un hogar a Hope. La hemos cuidado y hemos logrado que viva. Es momento de que lo hagamos también. No podemos estar a la espera de que Niklaus nos dé caza. ¿Cuál sería el ejemplo para ella? Mis hermanos y yo vivimos casi toda nuestra existencia huyendo de nuestros padres, con temos a ser reprimidos, no quiero eso para ella. Ni para ti y, por supuesto, tampoco lo quiero para mí—recitó sin dar pausa a las mismas, pero con una implecable calma. No había preparado su discurso, proque creía que los sentimientos debían venir sin premeditarlos—. Hayley Marshall, también quiero que seamos una familia—aceptó sus labios, pero su mano se dirigió al bolsillo de su pantalón. Extrayendo de él una caja pequeña, la cual contenía un anillo, en donde relucía una piedra preciosa: un diamante. No era exagerado, pero era hermoso, como Hayley—. ¿Me harías el hombre más afortunado al casarte conmigo?—pidió, mostrándole el mismo, mientras una sonrisa se dibujaba en su rostro. No era más que felicidad.
Asintió con la cabeza a su siguiente petición y lo hizo, mientras su mente aún deambulaba con la respuesta en su cabeza.
Hayley tenía por completo su vista fija en la suya y solo recuerdos pasaban por su mente, como la primera vez que lo había visto, su primer beso, su primer baile, todo eso provocaba que la castaña sonriera ampliamente y pensar que habían pasado ya casi doce años de todo eso. Su mano se colocó sobre su mentón. Su mirada no se apartaba un solo momento de la suya, simplemente no podía ello. Los relatos del suceso que había pasado de cómo había rescatado a Rebekah y como habían salido hacía que Hayley simplemente sonriera ante ello, era verdad que todo se lo debían a Rebekah y jamás podría agradecer de que los hubiera vuelto a dejar que estuvieran juntos.
Sus palabras le extrañaron el decirle que no fueran precisamente novios y una ceja se había arqueado en su rostro de manera de duda, de incomprensión sobre ello. Su vista se había quedado solo fija en la suya, su rostro casi pegado al suyo y entendía sus palabras, no quería que Hope pasará por nada malo y solo que tuviera una vida normal como la merecía. Elijah la había tomado por total sorpresa pero nunca había imaginado si quiera el casarse y el escuchar sus palabras provocó que su piel se erizará, mordió su labio inferior al momento y no quería que nada arruinará aquel momento. Asintió con la cabeza de inmediato sin pensarlo si quiera, porque lo quería, lo deseaba y quería pasar con él lo que le quedaba de vida. —Sí, ¡Sí!, por supuesto que quiero— Le dijo de inmediato, su tono no podía mostrar más que alegría.
Cuando Hope había bajado, Rebekah y Hayley no habían tardo en hacerles segunda pero ahora solo quedaba la cuestión de decirles a las dos los planes que tenían pero había buscado el momento. La comida se había vuelto tranquila, platicas sin relevar nada y fue hasta que Hayley le sirvió agua a Hope que vio el anillo y le preguntó, miro a Elijah por un momento y después a Hope, aunque sentía la mirada de Rebekah que era claro que ya lo sabía. —¿Por qué frunces el ceño? — Preguntó divertida por ello cuando la vio, hubiera querido decirle en un mejor momento pero su hija era muy atenta de las cosas. —Hope, Elijah y yo nos vamos a casar— Le explicó a su hija sobre el anillo de inmediato pero su respuesta dejo impactada a Hayley y se tensó, miraba a Elijah de reojo pero sin decir nada y se tranquilizó al escuchar el grito, sus palabras y que estaba de acuerdo. No podía imaginarse un solo momento en que hubiera dicho que no quería que se casará con él. —Eso lo veremos— Contesto a sus últimas palabras y volteó a verla, cuando tenía esa sonrisa traviesa era que tenía un plan, la conocía muy bien.
—Con gusto seré su amiga, señorita. Sí usted es la tía de Hope seguro es muy agradable— Fingió la niña la voz del peluche al momento que hablaba y lo movía pero termino volviendo a dejarlo en su lugar. Hope también había conocido varios lugares pero este es el más feliz de encontraba, ahora podía decir con orgullo que tenía un nuevo papá y tía, que no querían que dejará a su mamá y a ella solas. Bajó su mirada un momento al escuchar lo de sus otros dos tíos, pero después de todo nada podrían hacer pero le daba pena eso pero le había alegrado escuchar que se quedaría con ellos un rato más.
Hope había bajado casi corriendo las escaleras para encontrarse con su papá que estaba en el comedor. —¡Papá! ¿Cómo te fue? ¿Qué hiciste? No te vuelvas a ir— Le dijo sonriendo la niña antes de haberse sentado frente a su madre como siempre lo hacía. El comedor era de cuatro personas por lo que no tendrían problema alguno. Había comenzado a comer tranquilamente aunque se moría de hambre. Estuvo callada casi todo el tiempo, escuchando algunas platicas de ellos sin mucha importancia. —Mamá, ¿Me puedes servir? — Le pidió un vaso de agua pero al momento que le entregó el vaso se fijo en el anillo que tenía y arqueó una ceja, ese sin duda no lo conocía y no era mucho de usar anillos. —¿Y ese anillo? — Preguntó de inmediato en un tono inocente, creyendo que su padre se lo había traído pero a ella no le había traído nada por lo que frunció el ceño pero no contesto su pregunta y sus ojos se quedaron fijos en ella y Elijah cuando escuchó que se iban a casar. —¿Qué? — Al principio confundida por ello, no recapitulando todo pero su rostro se había quedado serio hasta varios minutos después de todo ello sonríe de lado y suelta un grito, se había parado de la mesa y sin querer había tirado el agua pero no le importó, se acercó abrazar a Hayley y después a Elijah. —¡Serás mi papi de verdad! ¡Seremos una familia! — gritaba y volteó a ver a Rebekah que después corrió hacía ella y la abrazo. —Tiene que ser una boda muy grande, como en las películas— Decía ilusionada la niña.