Elijah miró la sonrisa de Hope con genuina curiosidad. Suponía que hasta ahora se daba cuenta del impacto que tenía en ella. Correspondió a esa sonrisa, pero comió de igual manera, después de todo, los padres eran el ejemplo. — Tranquila, Hope, ya tendrás tiempo de hacerlo—exclamó, aunque su emoción también le embargaba, aunque no se demostraba de esa manera—. Bueno, no sabemos la fecha aún, pero será pronto. No tiene caso posponerla más—explicó el original, pero terminó lo suyo después de Hope. Intercambió un par de palabras con su hermana y asintió—. Mientras más íntimo mejor—apuntó a su hermana en cuanto Hope desapareció. Pero ella volvió con el ordenador y un juego de mesa que, era claro, jamás había jugado en su vida. Estaba por negarse, pero cuando Hope le pedía algo, Elijah no era la persona más imponente—. Bueno, supongo que… Podría hacerlo—respondió, escuchando que Rebekah soltaba una carcajada. Inclusive cuando eran niños, Elijah no jugaba demsiado. Alguna vez les había confeccionado un par de esapadas, pero era para ayudarles a practicar. Suponía que ser el amyor conllevaba ese tipo de situaciones—. De acuerdo, haré el intento—le respondió a Hayley. Todos se quitaron los zapatos y el original los imitó. Esperó las indicaciones de su sobrina y se apuntó a ello. Era lo más diferente que había hecho en toda su existencia. Mantener el equilibrio era realmente sencillo, ni siquiera tenía que pensarlo. Los vampiros eran coordinados, y Elijah aún más, pues premeditaba las cosas. Sin embargo, los cuerpos se fueron enredando y Elijah provocó que las demás cayeran, pero él logró mantenerse en su sitio.
Rebekah tenía una gran sonrisa en el rostro. Estaba tan feliz por su hermano y por Hayley. Habían pasado tantas cosas, que una boda sonaba tan… humana, que le parecía fantástico. —¡Será fenomenal, Hope!—Exclamó la rubia hacia su sobrina, compartiendo una sonrisa cómplice. No quiso alterarla más, así que también comió. Bebió su copa de vino con prisa y luego observó lo que Hope traía consigo—. Oh, veamos, seguro que encontramos un montón de vestidos para la novia gruñona—le dijo a Hayley, tan sólo para molestar. Pero Hope tenía otra idea, cuando su hermano aceptó, Rebekah soltó una sonora carcajada. No podía imaginar a Elijah haciéndolo, pero al parecer Hope podía hacer mucho sobre él—. ¡A mí me encanta! ¡Hagámoslo!—Expresó, y esperó indicaciones de su sobrina. Sí, ella también era muy vieja para esto, pero siempre había probado cosas más humanas, mucho más que sus hermanos—. Ey, no hagas trampa—regañó a Elijah. Pese a que no tenía que preocuparse por el equilibrio, la mano de Elijah interpuesta entre ella y Hayley le hizo caer—. No puedo creerlo, Elijah Mikaelson ganó—dijo, abriendo los labios con sorpresa, y con broma.
Hayley simplemente intentaba moverse como Hope le iba indicado pero cada vez se provocaba más difícil. Pero fue hasta que Elijah le había empujado había provocado que se cayera pero había soltado una carcajada al escuchar a Rebekah y aún acostada sobre el tapete tenía la vista fija en Elijah negando con la cabeza. —Algo me dice que Elijah Mikaelson esta acostumbrado a ganar— Comentó en un tono burlón sin poder seguir riendo por ello pero levantó su vista hacía Hope cuando la vio bostezando. —La princesa ya tiene sueño— Comentó con una sonrisa hasta se acercó y Hayley no pudo reír al escucharla pero la tomó en brazos para que se quedará con ella. —¿Gorditos? No estamos gorditos— Le susurró y se sentó para sentarla en sus piernas y comenzó hacerle cosquillas, la risa de Hope era muy contagiosa por lo que ella reía a sincronía con su hija en todo momento pero se detuvo aunque sin soltarla. —Es hora de dormir, pequeña. Que mañana es tu último día— Le susurró y la soltó para que la niña se levantará. —Dile a tu papá que te lleve a la cama, es su premio por ganar— Volteó a ver a Rebekah con un tono burlón. —Yo ahorita recojo, no te preocupes princesa— Se acercó a ella volviéndola a tomar en brazos y la lleno de besos. —Buenas noches, Hope— Le susurró a la pequeña antes de ver como desaparecía por las escaleras con Elijah y se terminó levantando para tomar el tapete y doblarlo. —Bienvenida a la vida humana que siempre quisiste, Bekah— Sonríe de lado mirando a la rubia de reojo en lo que guardaba las cosas en la caja, sabía que todo eso era extraño pero quería que pusiera que forma parte de todo ello, después de todo se lo debían a ella.
Hope había ignorado el comentario de que fuera lo más intimo porque quería algo grande y siempre conseguía lo que quería, en su imaginación estaba una boda inmensa donde veía a su madre como una princesa y con Elijah no era nada difícil imaginarlo de traje por lo que le hacía más ilusión el vestido de Hayley que llevaría. Para Hope era toda una gran ilusión el poder presentar la boda de su madre, siempre la había visto de algún modo sola y era muy raro verla con una pareja pero no duraba nada, y Hope solo quería verla feliz y parecía que Elijah la hacía muy feliz.
La niña veía como estaban jugando y sus risas se volvían mucho más grandes que antes al verlos. Se notaba que no eran muy agiles para ese luego pero les continuaba indicado el suceso y momento que les tocaba a cada uno de ellos. Sus pasos como se volvían más constantes o mejor dicho, sus palabras se volvían más claras pero les terminó tomando una foto que se veían muy graciosos ante ello. Pero solo vio como se caían y el único que quedaba era Elijah por lo que no había podido evitar reír por ello. —¡Les ganó! — Seguía riendo por ello sin creerlo tan poco que lo hubiera logrado pero daba pequeños saltos de emoción por ello, aunque ella no se había percatado que los había empujado por lo que se levantó de ahí soltando un ligero bostezo pero provocó que se movieran para recoger el tapete. —Muévanse gorditos— Los empujaba pero le tomó por sorpresa que Hayley la tomará en brazos y sus risas se volvieron más seguidas y grandes, inclusive gritos al sentir sus cosquillas. —¡No! ¡No! ¡M-Ma… má, no! — gritaba entre risas y se removía en sus brazos para intentar soltarse pero no podía dejar de reír y hasta lloraba de la risa. Cuando se separó simplemente asintió con la cabeza y se levantó para despedirse de Rebekah primero. —Buenas noches, Tita Bekah— Y después se despidió de Hayley —Descansa, mami— Antes de subir corriendo las escaleras sabiendo que su papa iría detrás de ella. Hope entró a su cuarto encendiendo la luz y busco su pijama para ponérsela pero saltó hacía su cama para acostarse, tenía ya bastante sueño. —¿Me cuestas un cuento? — Siempre lo pedía, le gustaba dormirse de aquel modo.