Rebekah se unió a las risas de los demás, pero observó las facciones de Elijah. Ellos jamás se verían jóvenes, pero tampoco se verían viejos. Sin embargo, podía jurar que veía juventud en su hermano, como si al estar al lado de Hope le hubiese rejuvenecido sin darse cuenta. Quizá todos lo estaban logrando. Rió de lado por la expresión de su sobrina, pero sólo atinó a levantarse del tapete para colocarse las botas. Ahora que lo pensaba bien, necesitaba alimentarse. Sonruó ante las palabras de Hayley, pero se despidió de su sobrina. —Te veo pronto—agregó, pues si compartirían habitación, entonces tal vez la encontraría despierta. No quería corromper a su sobrina, pero ella también se tomaba los planes muy en serio, y juntas estaba segura que ellas harían algo sorprendente. Cuando Elijah desapareció con Hope, Rebekah se acercó al frigorífico y tomó una bolsa de sangre—. Uh, buen aperitivo—susurró—. ¿Y bien? ¿Ya puedes explicarme qué decir y qué no decirle a Hope?—Inquirió, pues tampoco deseaba equivocarse.
Elijah extendió una sonrisa al verse ganador. La reacción de Hope fue lo que provocó que esta se hiciera un poco más grande. —Supongo que tengo más experiencia—dijo, todavía con una sonrisa. Pero comenzó a calzar sus pies, pues le resultaba extraño estar sin ellos. Arregló a medias su corbata y observó la escena de Hope y Hayley con genuina curiosidad—. Me parece un premio excelente—expresó, ya que lo que más disfrutaba era estar con la pequeña—. Buenas noches, Rebekah—susurró, acercándose a ella para agradecerle una vez más. Compartió una mirada con Hayley, y luego desapareció con la pequeña—. Por supuesto, ¿qué tenemos hoy?—Preguntó al aire, acercándose al librero para tomar un libro. Elijah le había comprado cientos (sin exagerar). Tal vez sobrepasaban su edad, pero estaba seguro que ella podría entender. Tomó uno y se recostó a su lado. Su voz grave se hizo presente en la habitación:— (…) Su corazón se hallaba en constante y turbulenta agitación, temperamento creador, tenía un don para saber esperar y, sobre todo, una romántica presteza; era la suya una de esas raras sonrisas, con una calidad de eterna confianza, de esas que en toda la vida no se encuentran más que cuatro o cinco veces.—Recitó, sin fijarse en nada más que en las letras, y luego, en como los ojos de su sobrina se iban cerrando poco a poco.
Hayley vio como Elijah y Hope subían las escaleras y desaparecían de ahí. Estaba segura que Hope había extrañado mucho el escuchar las historias de Elijah, lo estaba porque siempre se las pedía a ella cuando no estuvo presente y le leía cualquier libro pero fácilmente se quedaba dormida, solo le gustaba escuchar la voz de alguien que la terminaba de algún modo u otro arrullando. La castaña se volteo al momento que escuchó a Rebekah hablar y regresó a colocarse los zapatos que era la única que le faltaban. —Lo diré en un momento, espera a que se duerma— Le pidió, sabía que no tardaría. Hayley camino a la alacena debajo de las escaleras y guardó el juego que Hope había sacado pero en momentos la castaña había regresado donde Rebekah estaba. Regresó a la sala y le indicó a Rebekah que se sentará. —No tiene mucho que Elijah y yo le contamos lo sobrenatural, no con exactitud todo claro pero lo general. La cuestión es sobre su padre, ella siempre tuvo la idea de que se había ido, le invente una historia pero con la llegada de Elijah muchas cosas se alteraron por eso. Solo piensa que Niklaus es su tío y que está muy lejos, con su padre. No quiero que sepa de Klaus, es feliz, lleva una vida casi normal y tranquila, es lo único que siempre he querido para ella— Se reclinó recargando el peso de sus codos sobre sus manos y había volteó de reojo a verla pero miraba el piso. —Es feliz con la idea de que Elijah sea su padre, se lo ha ganado— Recordar todo el tiempo que había estado ahí con ellas pero sobre todo con Hope y cuando los había dejado. —Jamás podré agradecerte lo que hiciste— Volteó a verla dibujando una sonrisa, sabiendo lo unida que era a Klaus. Ella misma le había contado que después de los mil años aprendías a no poder odiarlo sí habían pasado todos juntos pero siempre que pensaba en ello recordaba como si hubiera sido ayer aquel día que había escapado con Hope, que le había hecho elegir entre Elijah o Hope. Temía que como estaban juntos de nuevo Klaus no tardará en encontrarlos. —¿Qué tan certero es que Klaus no los hubiera seguido? — Por más que intentará pensar la castaña positivo se le dificultaba todo eso, Klaus era un enfermo de la venganza, del poder y no dejaría que sus hermanos y su hija se hubieran ido, porque sobre todo temía el estar solo, lo que menos imaginaban es que Klaus llevaba meses vigilándolos, desde aquel encuentro que había tenido con Hope en el bosque.
Hope estaba en su cama mirando hacía el frente pero movió las cobijas y sabanas para ponerse debajo de ellas pero tomó a su lobito de peluche con fuerza contra ella en lo que se acomodaba para dormir. —El que quieras, mamá solo tomaba el primero que encontraba— Soltó una ligera risa por ello y le dio un beso a su peluche. Hope simplemente escuchaba lo que decía intentando imaginarse la escena pero el sueño se apoderaba constantemente de Hope por lo que en un rápido y profundo momento se había quedado dormida abrazada a su peluche con fuerza, tal y como todas las noches que pasaban.