Hayley simplemente no podía creer que el día hubiera llegado por fin y una sonrisa de oreja a oreja delataba lo feliz que se encontraba del poder compartir su vida oficialmente con Elijah. Era la primera vez que estaba nerviosa, tenía ese mal presentimiento de que algo malo iba a pensar pero no quería pensarlo y nada podía salir mal en ningún momento. Rebekah e inclusive Hope se habían encargado de todo a pesar de que les habían aclarado que no querían algo grande o elaborado. Hayley estaba en el coche con Hope, Rebekah se había ido con Elijah y simplemente escuchaba sus relatos que intentaban tranquilarla pero sobre todo él decía que había invitado a un amigo para la fiesta y que esperaba que no le molestará a lo que Hayley había accedido sin problema. Al momento que llegaron se bajó del coche pero venía descalza, habían elegido la playa cuando estaba el atardecer, y Hope le ayudo acomodarse el velo. —Gracias, amor— Contestó de inmediato al escuchar su comentario y Hope sería quién además de lanzar las flores que las dos traían sosteniendo la canasta que Hope lanzaba los pétalos pero la castaña tenía su vista fija en Elijah quién se encontraba al frente pero sin poder borrar un momento su sonrisa. Al momento que llegó solo reía ante las palabras de Hope y volteó levemente cuando la vio irse a sentar con Rebekah, había gente pero era poca, era de la poca gente con la cuál se habían relacionado pero para Hayley solamente se encontraban ellos dos pero se colocó a su lado escuchando las palabras del padre.
Hope traía un vestido blanco que su tía Rebekah había elegido para ella, estaba emocionada y feliz de poder finalmente poder ver a sus padres casarse, además de que quería que conocieran a su nuevo amigo que veía de vez en cuando salía del colegio pero lo había invitado a la boda e inclusive le había dado una invitación que su madre le había dado. Hope venía en el coche platicando con ella pero en realidad moría porque llegaran a la playa para ver la cara de su padre cuando viera a su mamá. Llevaba todo el tiempo imaginándolo pero simplemente no tuvo que esperar más cuando llegaron, ella se bajó primero y le había ayudado a su padre a bajar. —Te ves hermosa, mami— Le aseguro y se acercó, acomodando su velo por completo y tomó la canasta con los pétalos que estaba olvidando. Entraron al lugar cuando la marcha nupcial comenzó. Quería reírse al ver la casa de Elijah que había puesto pero no lo hizo, simplemente seguía avanzando lentamente con ella y tiraba los petalos divertida por el lugar hasta que llegaron al frente donde estaba Elijah. —Se te esta cayendo la baba— Le susurró para que solo ellos pudieran escucharla y después soltó una risita antes de irse con su tía Rebekah a sentar.