Se suponía que esto debería haber ocurrido hace demasiado tiempo. Recordaba que desde pequeño se escuchaba que deberías elegir a una buena mujer y procrear, pues era su deber el mantener a una familia y guiarla por un buen camino. Observó a Hayley con atención, como si la mirara por primera vez. Las palabras del sacerdote inundaron todos los sentidos, cada grano de arena, cada sentido. Recorrieron el cuerpo de Elijah, formando una promesa que jamás rompería. Miró a Hope y a Rebekah hacer lo suyo y se sintió aún más dichoso, compartía la felicidad con las mujeres más importantes en su vida. Agradeció a ambas con la mirada, y tomó a Hayley de las manos. Llegó su turno. y repitió las palabras.
—Yo Elijah Mikaelson, te acepto a ti, Hayley Marshall, como mi esposa y prometo serte fiel en lo próspero y en lo adverso, en la salud y en la enfermedad, y amarte y respetarte todos los días de mi vida—recitó, levantó su mano para colocar su anillo—. Recibe este anillo como signo de mi fidelidad y de mi amor. Prometo cuidarte todos y cada uno de los días de mi existencia. Tal vez no sea el inicio de nuestro amor, pero esperó que sea un por siempre, y para siempre—se atrevió a agregar. Él era más viejo que estos votos, y debía de hacerlo, brotar algo desde su interior.
En este punto, resultaba difícil decir quién soltaba más lágrimas, si ella o Hope. Pero eso no era lo importante, si no el hecho de que esto en verdad estaba ocurriendo. Les ayudó a colocarse el lazo, y también aprovecho para acomodar un poco del cabello de Hayley. Al regresar a su lugar, mantuvo sus emociones a flote, tan sólo esperando el anunció del beso, para poder aplaudir.
La castaña simplemente podía sonreía al momento sin apartar un solo momento de Elijah pero sobre todo sus últimas palabras habían sido las que le llegaban. —Por siempre y para siempre— Las repitió de inmediato, eso era lo que ella quería sin duda alguna. La loba había simplemente escuchado las palabras de Elijah cuando le daba las arras mientras ella las recibía pero se las volvió a entregar a Rebekah, la miro de reojo y se había percatado de que tanto ella como Hope como Hope estaban llorando por lo que había reído muy levemente. El padre simplemente había dicho más palabras que ambos se habían tenido que arrodillar. Hayley solo quería poder decir que era su esposo, y que no se separaría de él. Cuando se levantaron las palabras del padre fueron lo que provocó que se estremeciera ligeramente pero sintiera la emoción correr por ella misma.
“Los declaró marido y mujer, puede besar a la novia”.
La mujer se había volteado quedando frente a Elijah sintiendo el calor de su cuerpo cerca del suyo y solo recibió el beso, volviéndose a bloquear por un momento de que estaban ambos ahí con más gente, no escuchaba los gritos o aplausos hasta que se separaron y ambos se habían acercado para firmar y al terminar recibir el abrazo de su hija con una amplía sonrisa.
—¡Es su esposo! ¡Es su esposo!— Gritaba Hope aún llorando y viendo como la besaba pero su vista estaba en Rebekah por momentos que compartía la misma emoción con ella, y aún quedaba lo mejor que era la fiesta. Hope se levantó después de que firmaron y corrió abrazarlos, primero a Hayley y al final a Elijah levantando sus manos para que la cargará. —¡Felicidades! Señora Mikaelson y señor Marshall— bromeó la niña por ello. —Aún falta que se casen por el civil y la fiesta— Les recordó a ambos por si lo habían olvidado.