w. sweet-hayley
Klaus había escuchado el patético cuento que Hayley y Elijah habían creado. ¿Así que habían utilizado el nombre de su hermano menor, para sus fines? Vaya falta de creatividad. En cuanto escuchó las súplicas de Hayley, Klaus formó un escudo frente a Hope. —No, amor, yo no me la llevo, ella desea irse conmigo—pronunció, algo que confirmó con la pregunta de Hope: ¿Prometes nunca mentirme?
Jamás.
Klaus se había marchado con Hope a tierras lejanas. Los Países Bajos se habían quedado a una distancia considerable. Su hija dormía en su regazo, mientras el automóvil continuaba con su camino. —A la derecha—ordenó, mientras acariciaba su cabello, creyendo que seguía dormida.
Elijah sabía que tratar de quitarle a Hope a Klaus por la fuerza tendría más consecuencias negativas que positivas. Primeramente porque la poequeña deseaba irse con él. Segundo, porque Klaus mataría a Hayley en un abrir y cerrar de ojos la mataría. Y Elijah sabía que no quería perderla y, cuando en un futuro Hope estuviese con ellos, debía encontrar a su madre.
El original se encontraba con los brazos extendidos, esperando a escuchar una explicación convincente de parte de Diego. ¿Cómo había logrado encontrarlos? —Cuando fuimos por Rebekah, ¿lo sabía alguien?—Inquirió como orden. Si querían encontrarla, necesitaban saberlo todo, desde el principio. Diego entreabrió los labios y cuando se dispuso a hablar, Hayley entró a la habitación.
Hope había tomado la decisión más difícil para ella y al momento se había arrepentido de alejarse de su madre porque llevaba solo unos minutos y ya la extrañaba pero no podía evitar el pensar en las mentiras, en que la había separado por su padre pero sabía que la volvería a ver, tanto a ella, como Elijah e incluso su tía Rebekah. Sus ojos se abrieron y tenía su vista fija en la ventana pero no se movía en nada, se quedó pensando en cómo minutos antes había sido la boda de ellos y ahora sentía que había arruinado todo pero inmediato llegó la imagen de su madre pegándole y la conocía, no lo haría sin razón alguna pero necesitaba hablar con ella pero tampoco quería estar separada de su padre. ¿No podían estar todos juntos? Ella quería eso. Se movió cuando sintió que el auto se detenía y se sentó de nuevo, mirando por la ventana sin reconocer el lugar. —¿Dónde estamos? — Pero se bajó cuando alguien había abierto la puerta aunque no se movió, se quedo mirando alrededor que parecía desierto, sin embargo se fijó en la casa que estaba ahí que era inmensa y arqueó una ceja. —¿Vives ahí? — preguntó curiosa ante ello pero tomó su mano para que la guiará.
Hayley estaba desolada, no podía dejar un solo momento en su hija y cómo se había ido de sus manos pero la encontraría, del modo que fuera necesario pero lo haría. Rebekah había salido a los alrededores para buscar de ella, Hayley había estado sola la mayor parte del tiempo alejado de todos y sin poder evitar llorar por más fuerte que quisiera ser pero cada vez que alguien más llegaba luchaba por no llorar, intentaba hacerse la fuerte. No podía quedarse más ahí sin hacer nada y había pensado en una idea que podría ayudarles en algo. Sobre todo que necesitaban gente y una bruja para poder localizarlos. La castaña fue a donde estaba Elijah con Diego, abrió la puerta sin siquiera tocar. —Tenemos que ir a New Orleans— Fue directo al grano, sin importar que interrumpiera su conversación o mucho menos, Hayley y Elijah apenas se dirigían la palabra y solo sí era necesario pero estaba sería, eso era lo que ella haría, sin importarle sí le apoyaba o no lo hacía. —Sí Klaus quiere tanto su ciudad como solía decir estará ahí, y en caso que no podremos encontrar gente para poder formar alguna alianza— Fijó su mirada en Elijah pero después la desvió, dio un paso al frente para acercarse a donde estaba su marido.