Ante la pronunciación de la palabra, Klaus extendió su sonrisa, lo que le sirvió como confirmación: no dejaría ir a Hope, así tuviese que deshacerse finalmente de las personas que le habían llamado familia. Hope era lo único que le importaba, y así sería. — Sí, aunque debes comprender que ellos no están felices ahora, debemos darles un tiempo para asimilar la situación, ¿entiendes, Hope?—Respondió con una sonrisa empática, aunque la respuesta real era no, jamás volvería a verlos. Observó la manera en que la pequeña corría y comprobó que ella era curiosa, algo que había observado al momento en que había aceptado irse con él, de otra manera, se habría quedado al lado de los otros. La alcanzó en tan sólo unos segundos. — No más de diez personas, me temo—respondió, ladeando la cabeza apenas—. Podrás utilizar esa alberca las veces que desees—musitó—. Pero ahora podemos continuar, ¿de acuerdo? Supongo que al final querrás llegar a ti habitación—prosiguió, haciendo un movimiento de cabeza para que entrarán a la propiedad. Una mujer joven se acercó a ellos, sonriendo a la pequeña con amabilidad. “¿Desea hablar ahora…?” —No, aún no—refutó el híbrido, lanzándole una mirada cansina.
Elijah estaba por explicar las razones por las que necesitaban un plan, pero sus dieas se ahogaron en sus labios. No dijo nada para detenerla y pronto se dirigió a Diego. —¿Hay alguien en quien podamos confiar?—Cuestionó, y el vampiro asintió, soltando un par de nombres que les servirían si es que querían ganar aliados—. Prepárate entonces, irás con nosotros—musitó, y el muchacho salió para encontrarse con Hayley. La miró frunciendo el ceño, negó con la cabeza y continuó su camino. Elijah salió unos segundos más tarde—. No pretendo detenerte, Hayley—le aseguró de inmediato—, no lo haré… Pero reunir personas sólo por reunirlas ya ha pasado antes, no es la primera vez que pretenden hacerse con Niklaus—explicó—. Diego me ha dicho en personas que ayudarán, un hombre, líder de una manada. Les negó el territorio cuando nos fuimos y lo quiere devuelta—informó, deseaba decir mucho más que un simple plan, pero no podía hacerlo fácilmente. Deseaba hablarle acerca de ellos, pero no sabía cómo—. Entonces vamos—finalizó.
Hope era tan solo una niña por lo que su enojó no podía durar mucho y más sí estaba acostumbrada a convivir con sus padres todo ese tiempo, tampoco es que llevará mucho tiempo alejada pero simplemente se sentía mal por haberse ido así. —¿Puedo llamarles para decirle que estoy bien? — le pidió, por lo menos aquello bastaría por eso, no quería que mamá y papá Elijah. Hope solamente intentó distraer su mente por lo que jugaba con el agua que estaba ahí con su mano y se había sentado en el borde de la alberca pero escuchó que Klaus estaba detrás por lo que lo miro de reojo. —¿Tan grande lugar y tan poca gente?— preguntó la niña pero seguía mirando la alberca —¡Genial! Me gusta nadar pero más me gusta pintar— A Hope le gustaría conocer más sobre su padre, como también le gustaría que la conociera a ella. —Sí, me encantaría. Vamos— Se levantó de ahí y tomó su mano para continuar con el camino hasta que vio a la mujer que se acercaba pero Hope estando de espaldas la saludó amablemente con la mano y una ligera sonrisa. —¿Cuánto tiempo llevas viviendo aquí? — preguntó la niña curiosa y aún caminando para entrar de nuevo en la casa.
Hayley solo pensaba hacer un trato con quién fuera necesario para recuperar a su hija y sabía lo peligroso que podía llegar a ser Klaus, lo había visto por ella misma pero no podía solo sentarse porque sí lo hacía no sabía cómo lograría parar de llorar. Le pasaba por su mente como su hija se alejaba, le llamaba mentirosa y sobre todo su cara de decepción cuando había visto que le pegaba a Klaus. —Maldita sea, tenía que haber sido el mejor día— susurró la castaña en voz baja para ella, recordando lo emocionada que había estado Hope y como había ayudado en todo eso. —¿Y qué es lo que quieres hacer…— Pero no pudo terminar su pregunta porque fue interrumpida cuando le explicaba su plan pero asintió con la cabeza. —Podrías empezar con ello, lo que sea, solo no pienso sin quedarme sin hacer nada— Mordió su labio inferior, sabía que Elijah estaba ayudando y que no era su culpa en nada, tampoco era para tratarlo así pero ese no era el momento. —Vamos— fue lo último que dijo antes de salir, Rebekah ya estaba ahí esperándolos.
No tuvo noción de cuánto tiempo había pasado para su llegada a Nuevo Orleans pero ahí estaba de nuevo, después de más de once años de haberse ido y todo seguía exactamente igual a como lo recordaba. Había huido de todo eso que toda su vida buscó para poderle darle una vida a su hija que se mereciera, dejando a su familia atrás pero se preguntaba sí después de ello quisieran ayudarles. Hayley podría intentar tratar con los lobos, después de todo se suponía que ella debió de haber sido un alfa ahí, Elijah podría tratar a los vampiros y con un poco de suerte Davina seguía ahí y Rebekah se podría encargar que era la que tenía mejor relación. Habían entrado a la mansión Mikaelson pero tal como habían esperado todo estaba vació, no había señales de Klaus en ningún lado. —Parece que lleva bastante que dejó New Orleans— Comentó bajando las escaleras después de haber estado en la parte de arriba. —Debemos dividirnos, cada uno que trate con alguien y conseguir cuanta más gente podamos. Nos vemos aquí antes del anochecer. Intenta convencer a Marcel y tú Rebekah a Davina, yo iré hablar con el líder de la manada— Había salido de ahí pero dejó que Diego le guiará que era el que más sabía sobre él, la última vez había sabido que tenían la maldición pero por lo que comentaba ya se habían librado de ello pero algo les asustaba, sí les podían dar algo tal vez podrían ayudarles.