new beginning.
Klaus se retiró de la habitación de la pequeña y se encontró directamente con la bruja. Le cortaba el paso y parecía nerviosa, el híbrido la guió hasta la siguiente habitación y fue directo. —No tardarán en buscarla, si es que no lo están haciendo ya—informó con una sonrisa ladina se asomó por sus labios. Klaus no era la persona que se quedaría esperando, jamás lo había hecho—. ¿Y bien? ¿Qué puedes contarme? —Inquirió.
"He completado el círculo, rastrearlos será complicado más no imposible. Sin embargo, si ellos intentar hacerlo, yo lo sabré." Informó la mujer, mientras sus facciones cambiaban conforme avanzaban sus palabras. La seguridad apareció en su rostro, al menos por unos segundos.
— Buen trabajo, pequeña bruja. ¿No dije que las alianzas traerían beneficios para ambos?—Musitó el original, dejando de lado a la mujer. Había tomado de rehenes a su familia, y siempre serían su pase para que ella hiciera lo que quería. Después de todo, también había sido una bruja de la cosecha.
Las palabras del alfa se quedaron en el aire al escuchar escuchándola. Klaus Mikaelson también formaba parte de las leyendas y sin embargo, no era él quien los había expulsado del barrio, sino el vampiro transformado por él. —Si el híbrido tiene más de un año fuera, ¿por qué volvería?—Preguntó entrecerrando los ojos. Necesitaban asegurarse antes pelear. Los lobos habían estado fuera de circulación por muchos años, y pelear siempre había sido una opción—. ¿Y las brujas? Están del lado de Marcel, no pelearán si existe una debilidad de nuestra parte—informó, dando a entender que lo harían, pero sólo y únicamente si su futuro estaba asegurado.
Elijah ignoró la petición del vampiro en cuanto la hizo. Él no debía de responder a nada en este ciudad. Era un original, podía ir y venir las veces que le placiera, sobre todo porque él había sido uno de los que la habían fundado. —Entonces te informo que la encontró, a Hayley y a su hija—musitó el vampiro seriamente—. Este lugar no te pertenece, ni a ti ni a tus vampiros, es de Niklaus, ¿no es así?—Dio unos cuantos pasos a su alrededor, como si tanteara el terreno—. Él vendrá y lo reclamará, y tú te verás obligado a ser el segundo—añadió—. Siempre has querido acabar con mi hermano—le recordó su aventura desafortunada con Rebekah—. Pero esta vez contarás conmigo. Me aseguraré de que mantengas este terreno y protegeré a cada uno de tus vampiros, sólo si aceptas esta alianza—directo y conciso, pero esperanzador.
— En carne y hueso, cariño—confirmó la rubia, no tenía el tiempo como para perderlo, y Davina nunca había sido una chica redundante, cualidad que le gustaba. Rebekah observó a su alrededor, los diez escasos años con la estaca no habían cambiado nada en ella, pero sí en las personas a su alrededor, sobre todo en la chiquilla que ya no lo era—. Digamos que seguimos teniendo un enemigo en común, ¿no lo adivinas? Le has dado una lección antes, pero en tus ojos puedo ver el rencor que le tienes—habló la rubia seriamente, sin saber si se estaba refiriendo a ella misma o a la bruja—. Y en este caso, no sólo sería ayuda, sino una alianza—declaró solemne.