Until the last left standing.

Hope estaba en su habitación pintandoen el caballete con algunos colores pasteles y solo escuchaba ruidos en el que le habían extrañado porque no era común. Se subió en la mesa que daba hacía la ventana para ver qué pasaba pero solo se veía el patio trasero sin parecer nada a lo que frunció el ceño. Dejó la paleta sobre la mesa una vez que la había dejado y caminó hacia la puerta, se divertía con su papá Klaus pero lo cierto que extrañaba a su papá Elijah con todo lo que hacían pero sobre todo extrañaba a su mamá. Se sentía mal por haberse ido o alejado de ella todo el tiempo había estado con su madre y la extrañaba. Se acercó a la puerta e intento abrirla pero no pudo, le pegó a la puerta para que le abrieran pero no lo hacían a lo que frunció el ceño. Hope le pegó e inclusive molesta le dio una patada pero no le abrían, comenzó a gritar para que le abrieran pero parecía que no la escuchaban a lo que se enojó aún más de que estaba encerrada. —¡Alguien abra la puerta! — gritó Hope volviendo a pegarle pero no servía, la niña se volteó molesta cruzando sus brazos y caminó por el lugar pero se volvió a subir para mirar por la ventana esperando tener suerte de encontrar alguien.

Hayley había escuchado la historia de Jackson sobre los lobos y sobre quién era el pero no le había comentado sobre todo lo que había hecho de su vida. El parecía tener ilusión de encontrar a la chica que debía de ser su esposa pero ella ya estaba casada, aunque no se atrevía a decirle, no por temor a que no quisieran ayudarles, por no dañarlo, había sido muy amable con ella. Habían llegado al trato de que les ayudarían a luchar y a cambio les dieron los anillos que hicieron las brujas, todos tenían uno y además tenían su estabilidad en la ciudad. Las brujas tendrían más poder y al igual que los vampiros se dividió la ciudad en tres, con el factor de buscar la estabilidad de los tres y a cambio de sacar a los originales de la ciudad, habían aceptado a no volver a la ciudad. Gracias a las brujas y a la pulsera que Hope llevaba con ella habían logrado saber dónde se encontraba su hija basto con ponerse de acuerdo para ir al lugar. Hayley y Marcel habían sido los primeros en adentrarse en el lugar por una parte, Elijah y Davina se dirigieron por el otro, Rebekah y Jackson por el otro. La castaña se había detenido al sentir una presencia en su espalda pero se fijó en la mirada de Marcel que llamaba a los vampiros y a un sequito de brujas. Cuando Hayley volteó no vio a nadie pero sentía el olor del híbrido cerca. —¿Tan cobarde eres para esconderte? — La furia de Hayley no tenía límites y menos al tener un arma que podría acabar con Klaus, por lo menos de manera temporal y era una daga que había estado trabajando Davina por años, no lo mataría pero lo dormiría en un profundo sueño. —¡Quiero a mi hija, Klaus!— Le gritó esperando que apareciera de donde sea que estuviera.