Klaus sabía que esperar de Hayley, gritos, amenazas y recordatorios hacia el “bastardo” que era. No era la primera vez que soltaba ese tipo de improperios. Mas su atención se fijó en el hecho de que Elijah no estaba, no esperaba que mandará a todos los peones a la batalla, después de todo, los alfiles esperaban. —¡Yo podía protegerla de mis enemigos!—Escupió, dando un paso al frente, mientras la sonrisa burlona se desvanecía mientras lo pronunciaba. No tenían que contarle el nivel de masas que lo odiaban, porque a él no le importaba ninguna—. Sí es acerca de Elijah, pero lo que le pasé a él, lo trataré con él—aclaró, su hermano había jugado al padre con Hope todo este tiempo, le había quitado su lugar, y cada vez que la pequeña pronunciaba “papi Elías” a Klaus le dolía la cabeza y por eso, por eso más que nada, su hermano pagaría—. Pues lo quieras o no, Hope también es mi hija, lobita, y no me apartaré, ni hoy, ni nunca—prometió, fulminando con la mirada. Entonces desvió su vista de ella y dio una cabezada hacia Marcel, como señal de que podía empezar la batalla. El grito de su hermana resonó en el ambiente, no iba a matarla, pero sí iba a castigarla, unos días con las mordidas de lobo le vendrían bien. El golpe de Hayley le dio directo en el rostro, y claro, le hizo dar una paso atrás—. Mala elección—murmuró, mientras dejaba que el lobo en su interior se exhibiera en sus ojos, mientras otro golpe iba en dirección a la madre de su hija.
Diego se encontraba a unos cuantos metros de Marcel. Antes había sido el portador de su lealtad, pero había pasado demasiado tiempo con el original como para no apreciarlo. Sin embargo, ahora la batalla tan sólo tenía un destinatario, él siempre había creído que el barrio se había ido a pique desde que Klaus Mikaelson había arribado, y ahora podía comprobarlo. Escuchó a Hayley y a Klaus, pero el golpe de Marcel le tomó más que desprevenido. El golpe en su torso le hizo caer de bruces, pero se levantó hasta colocarse en posición defensiva. —¡Ahora!—Indicó a los vampiros, esperando que alguno estuviese de su lado.
Rebekah miraba la conversación con los ojos entrecerrados, la calma de Nik era preocupante, gritaba, pero aún no demostraba lo que él verdaderamente era. ¿Por qué? El cuerpo de Diego voló a un lado suyo y su rostro se fijó en el moreno.—Eres un traidor—escupió, mientras se giraba y los lobos entraban en escena, se fueron contra ella, y aunque pudo deshacerse de unos cuantos, la manada parecía tener un objetivo, y era ella.
Cassie dibujó una pequeña sonrisa en el rostro. Cassie. Un nombre tan poco común en la era en la que verdaderamente había nacido, pero estaba bien, porque nadie sospechaba quien era realmente. Elevó la mandíbula, mientras la escuchaba hablar. Davina Claire no era más que un recuerdo para ella, pero sentía su poder, ahí el porqué le habían concedido el lugar para dirigir a las brujas.—Ya somos dos—respondió, pero antes de que pudiera pronunciar cualquier hechizo, fue lanzada por los aires hasta caer inconsciente, metros alejada del original. Con su desconexión, el hechizo que mantenía a Hope encerrada se rompió.
Elijah abrió los ojos y comprendió que la bruja tenía más poder, y que por eso su hermano la había elegido. Se levantó con cierta brusquedad, y buscó a Davina, pero no era su prioridad. La vio moverse hasta la bruja caída y le indicó que continuaría por la casa. —Hope—llamó débilmente y probó con unas cuantas puertas hasta atisbar un cerrojo. Había sal y otros ingredientes en el piso, lo que revelaban un hechizo. Tocó el cerrojo y nada ocurrió, así que lo giró, entró con cautela y la atisbó, parada cerca del alféizar de la ventana—. Hope—musitó con alivio, mientras una pequeña sonrisa se hacía con las comisura de sus labios.
—¡Es el problema, Klaus! No puedes, nunca puedes. ¿Qué sucederá el día de mañana? Logras derrotar a su enemigo y aparecen cientos detrás— decía la castaña, era imposible hacer que Klaus entendiera pero de algún modo tendría que ser. Sí era de ese modo simplemente se la llevaría lejos para que estuviera protegida y tuviera una vida normal, lo más normal posible. —Tú fuiste quién provocó que la apartará de ti. Tú eres todo lo que no quiero que ella sea, es una niña buena, educada, alegre, nada comparado con lo que eres. Si realmente la quieres debes de dejarla vivir— Su furia se había apoderado de todo, los planes que tenían habían cambiado y no pensaba dejar que se quedará con su hija o la tuviera aún más tiempo. Hayley recibió el golpe directo provocando que su rostro se girará bruscamente. Se volteó para volver a golpearlo y desquitarse pero sintió alguien frente suyo que había sido quién regresaba el golpe. Hayley se incorporó viendo a Jackson que le hacía señal pero asintió con la cabeza entiendo aquello aunque no sabía si Jackson podría soportar aunque fuera solo una distracción. Se alejó de ahí corriendo hacía la dirección que quedaron y podía escuchar pasos que se acercaban y vio a lo lejos a Elijah con Hope en brazos, una sonrisa se formó en su rostro muy amplia como hacía semanas que no pasaba, desde la última vez que la vio. —Princesa…—susurró y se acercó a las dos personas que más amaba.
Marcel quería tener su ciudad, su propia libertad pero si Elijah hubiera llegado antes hubiera aceptado eso. Sin embargo, había quedado con Klaus en un plan y tenía pensado ayudarle con el suyo a cambio de la ciudad que tanto amaba y con protección, toda suya sin tener que compartirla con los lobos, como hace muchos años había pasado. Se quedó simplemente cruzado de brazos viendo la pelea que tenía Klaus con Hayley y Jackson pero se dirigió hacia los lobos. Utilizaba su velocidad vampírica para quitarle los anillos.
Davina aún se recuperaba por lo de la mordida pero aún visualizaba al vampiro que había caído por lo que los demás se habían apartado pero camino de regresó hacía la casa aprovechando que se habían alejado. Se quedó cerca de las escaleras esperando que el original la escuchara. “Elijah, ¿La encontraste? El hechizo no podrá soportar mucho. Tenemos que ir con Hayley” Pero se quedó callada al escuchar pisadas y suponía que se trataba de él por lo que se dirigió hacia la salida. Se había acercado hacía donde había quedado la bruja pero no estaba, simplemente los dirigió hacía la entrada y el bosque para salir de ahí. El plan era que se encontrarían ahí con Hayley mientras Marcel peleaba con Klaus como distracción. —Ahí viene Hayley— Les informó la bruja aunque estaba atenta de la otra que había desaparecido. —Tenemos que irnos— Le recordó pero sonrió dulcemente al ver la emoción de la niña y la con merodeadora escena, realizaba leves hechizos de protección pero sabía que no podrían durar por mucho.
A lo lejos por la ventana podía ver a la chica que luego acompañaba a su papá Klaus con otra chica que no reconocía pero seguía haciendo señas para que la sacaran aunque parecía que no la veían. Se comenzaba a molestar y soltó inclusive un gruñido sin tener idea de cómo salir, se volteó hacía la puerta al escuchar ruidos y más cuando escuchaba que giraban la perilla pensando que era su padre y como siempre le daría una explicación pero su sonrisa se amplió al escuchar a Elijah pronunciar su nombre y verlo. Sus ojos se iluminaron de ilusión de verlo porque lo había extrañado demasiado, dio un saltó para bajarse de la ventana y se acercó corriendo hacia él. —¡Papi Elías! — su tono era de alegría de por fin verlo, la niña se tiro hacía sus brazos para que la cargará y pudiera abrazarlo con fuerza. —¡Te extrañé mucho! Extrañé nuestras clases, jugar contigo y salir. Con papi Klaus nunca salíamos y casi no jugaba conmigo— Hizo puchero la niña pero sonrió y se quedó mirándolo a los ojos al estar a su altura ahora que la cargaba pero Hope volteó hacía los lados, sentía un dolor dentro de ella y le vino a la mente su madre pero también su padre Klaus, sentía que algo malo iba a pasar. —¿Y mamá? Quiero verla— Hizo puchero para que la llevará con ella, poder ver por ella misma que estaba bien y abrazarla. —Papi, ¿Estás enojado conmigo? ¿Y mami? — no quería que estuvieran enojada porque se hubiera ido. Simplemente miraba alrededor en lo que se movían pero se quedó en sus brazos cuando salieron de la casa sin hacer ruido como le habían dicho pero fue hasta que escuchó a la otra chica y levantó su vista que vio a su mamá a lo lejos. —¿Mami? — sonrió de oreja a oreja al verla, aun estando en brazos de Elijah.