bigoriginal
Until the last left standing.

Jackson miró a ambos lados, mientras Elijah hacía acto de presencia y luego se marchaba. El alfa no conocía bien a la familia original, excepto los rumores que se extendieron por el mundo, mucho más por el híbrido que tenía genética lobuna. Pero ahora estaba al otro lado de la habitación, con una daga a la altura de su corazón, dormido. No lo entendía del todo, no sabía cuales eran sus razones. Las manadas no se traicionaban, se apoyaban. La manada Mikaelson era una rareza para sus ojos. Alzó su vista hacia Davina, luego de que el mayor de los originales desapareciera.  —Necesito buscar a mi manada, tal vez podamos volver a nuestro hogar —apuntó a la chica, levantándose del sillón para salir de ahí. Sus hombres se acercaron, muchos con heridas visibles, otros estaban muertos.  —Llevaremos los cuerpos y los enterraremos, como familia —decretó el castaño, pero pronto su beta se acercó a ellos. “Le mató.” Anunció, señalando a Marcel Gerard a unos cuantos metros. 

Rebekah estaba semi inconsciente, por ahora eso no preocupaba a Elijah, ella estaría bien. En la cabaña aún se encontraba Davina, conocía la relación que tenía con el vampiro Marcel, pero justo ahora era lo que menos deambulaa por sus facciones. El dolor aún golpeaba su interior con fuerza, si lo dejaba parecer, era capaz de apagar su humanidad. El toque de Hope le despertó de su letargo, preguntaba por Hayley y él no sabía cómo responder. Decidió colocarse a su altura, no respondería por Niklaus. No lo nombraría, no quería volver a mencionarlo en su existencia. Se quedaría con aquella estaca para siempre.  — Tú madre fue muy valiente, Hope, siempre lo será —apuntó, sin parpadear siquiera, hablando con normalidad, aunque quizá con un poco de pesadez. Todo le dolía en realidad—. Voy a cuidarte, como se lo he prometido —el rostro de Rebekah se levantó, entreabriendo los labios y comprendiéndolo al instante. Trató de no hacer ningún ruido para no revelar nada—. Tu madre está… —No pudo terminar su frase, pues sus sentidos se agudizaron, pero más allá de los beneficios vampíricos, la figura se anunció en la puerta de entrada.

sweet-hayley

Hope solía ser muy positiva en todos los aspectos posibles por lo que pensar que algo había pasado no estaba en sus posibilidades, el último momento que había pasado con ella había sido muy tierno pero también le había alegrado que poco a poco pero que no estuviera era algo extraño, siempre estaba ahí con ella y si no era con Elijah pero solo quería que le dijera donde estaba para ir a buscarla, ¿Qué pasaba si se había perdido? No podían dejarla sola. Las palabras de Elijah dejaron a Hope parpadeando varias veces. —¿Valiente? Sí, siempre lo ha sido pero eso no responde, ¿Dónde está? — volvió a insistir, su vista se volteó hacía la de su tía Rebekah pero a la de ella. El rostro de Hope se volvió serio, hablaba como si no fuera a volver a verla. —¿Cuidarme? ¿Dónde está?  Iré por ella— Decía seria, como nunca se le solía ver. No quería pensar que algo malo había pasado porque no podía ser, su madre era muy fuerte, siempre se lo había demostrado, ella podía con todo y para Hope siempre había sido su ejemplo a seguir, ella no la abandonaría, nunca lo haría. Escuchó lo que decía pero su vista se volteó hacía la puerta que se abrió minutos después sonriendo al ver de quien se trataba. —Papá… Mamá esta ahí— Le dijo a Elijah con una risita, parecía que realmente no hubiera sabido pero corrió hacía ella y se lanzó en sus brazos para que la cargará. —¡Mami! ¿Dónde estabas? Papi Elijah no me decía— Deposito un beso en su mejilla, la niña estaba alegre de que estuvieran ahí pero aún faltaba su otro padre. —¿Y papá Klaus? — Preguntó al aire pero su mirada se quedó en su madre.

Podía escuchar ruidos y una voz hablando a metros de ahí que reconocía como nada, solo visualizó el cuerpo de Klaus ahí y continuó su paso lento hacía donde provenían la voz más clara que había escuchado. Hayley intentaba descifrar todo lo que sentía, la luz le molestaba, el sonido era muy más agudo, y tenía un ardor en la garganta que le molestaba cada vez más y no podía solo descifrar pero entendía, había bebido la sangre de Hope antes de morir y ahí estaba la nueva híbrida en transición. Abrió la puerta de la cabaña lentamente, había escuchado a Elijah y a Hope hablar pero quizó interrumpir, no tenía caso quedarse ahí. —Aquí. Tu madre esta aquí— Le comentó a Hope en un susurró, uno muy leve. La tomó en brazos llenándola de besos y soltando una leve risa cuando la escuchó. —Tuve que ver unas cosas pero ya estoy aquí— Sonrió ante el beso y su vista se levantó hacía Elijah, se acercó a paso lento hacía él pero su se detuvo al escuchar lo otro. —Esta viendo algunas cosas, no te preocupes. Nos tenemos que ir de aquí pronto— Se terminó de acercar y con su mano libre colocó su mano en la de Elijah, su frente la junto con la suya a pesar de tener a Hope en brazos sus ojos se cerraron, quería sentir su cercanía, había aprendido la lección de que lo peor que había podido hacer había sido alejarlo de ella. —Te amo, Elijah— Susurró y su mirada se abrió para encontrarse con la suya. —No te librarás tan fácil de mi— Le susurró al oído antes de separarse pero su vista se volteó en Rebekah. —¿Qué sucedió? — Pero no hubo tiempo de responder, Hayley salió de la cabaña con la niña en brazos, tenían que irse cuanto antes.