bigoriginal
Like old times

La satisfacción que Esther sentía al observar a uno de sus hijos mayores era difícil de describir. Por ahora no podía demostrar dicho sentimiento, pero se encargaría de llevarse a Hope consigo. Ella parecía inocente, buena e ingenua; el mundo no le había transformado en monstruo como a sus hijos, pero viniendo de quien venían, seguramente se convertiría en ello. Sujetó a la pequeña con fuerza, logrando que el hechizo provocará que Eliiah cayera inconsciente, y de esa forma la sangre ya no formara parte de la escena, más que en la ropa del original. —Es tu magia, cariño —exclamó con los labios apretados, para luego soltar un respiro. La culpa era de Hope, y estaba bien que lo viese de esa manera—. Lo estarán… sólo si te alejas —recalcó. La mano de la pequeña reposó en la suya, y Esther se encargó de no perderla hasta que ambos cuerpos se desvanecieron entre el largo camino de los árboles.

Toda la sangre hervía. Alguna vez había leído una alegoría de lo que sentían los vampiros al morir por el sol; sentir el fuego agonizante en la piel. Deshacerse partícula a partícula hasta volver a la tierra, a donde pertenecían. Elijah no había muerto, paradójicamente hablando, estaba vivo; pero aquella agonía y dolor se había alojado en su interior al sentir la sangre borbotar por su  garganta. Sin embargo, dentro de todo ese caos, sus ojos atisbaron una figura menuda, de cabellos cortos y facciones finas; la bruja de Klaus. Mas no pudo indagar en sus recuerdos, pues su cuerpo se desplomó hasta despertar horas después, pese a que no fue testigo de ese sucedo. La voz de Hayley le hizo levantarse, sintiendo la sangre seca sobre su mandíbula y parte de su ropa. —Estoy bien —respondió, mientras miraba a su alrededor para responder a la siguiente pregunta. No sabía en dónde estaba Hope, tampoco podía decir con certeza lo que había pasado. Su mente no se aclaró tempranamente—. No lo sé —admitió con desgano, uniéndose a la búsqueda a lo largo del recinto, pero no había ningún alma, sólo las suyas. Volvieron a encontrarse de nueva cuenta pasados unos minutos. La mente del original conectaba las ideas necesarias—. No estaba sola… La bruja, estaba a su lado —informó de pronto, cuando todo eso cobró sentido. La mujer que Rebekah había visto, no podía asegurar la disparatada idea de su madre, pero sí de la bruja perteneciente a Klaus. Cerró los ojos, esperando que su sistema correspondiera a sus visiones—. Estaba con ella, no sé por qué razón, pero… De esa bruja le era leal a Niklaus —finalizó con los labios apretados. La solución y las respuestas parecían venir de su dormido hermano; y eso no era una buena señal.

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Tan solo sabía que no podía tratarse de una broma, que Hope hubiera tenido ese accidente estaba segura que había sido provocado pero por más que intentaba recordar no tenía nada. La búsqueda había sido inútil ni siquiera un rastro o alguna señal, ¿Había sido un secuestro? ¿Algo sobrenatural? ¿Quién? ¿Cómo los habían encontrado? La mente abarcaba en todo modo a la castaña con dudas pero sobre todo preocupación, la habían alejado de nuevo de ella y ni siquiera había podido luchar o hacer algo. Tras encontrase con Elijah no había esperado escuchar esa frase de sus labios.  —¿Bruja? ¿Qué bruja? ¿Qué sucedió? — Preguntó al ver que estaba lleno de sangre, lo primero que pensó es que la bruja lo atacó y debió de haber sido una muy poderosa para derrotar a un original. Había estado por preguntar algo más pero se quedó callada tras lo último alzando una ceja.  —¿Klaus? ¿Cómo sabes eso? ¿La conoces? — Se preguntó si la había visto en Nuevo Orleans o antes, todo le volvía dudas pero no resolverían nada si se quedaban ahí y si era eso solo había una persona que podría resolver sus dudas.  —Tenemos que ir con Rebekah, tal vez sepa algo y buscar una bruja que intente localizar a Hope — Aunque creyó había creído que era inútil porque tenía magia que la protegía  —O despertar a Klaus — Ella era la que más odiaba la idea, la había matado y si no fuera por la sangre de Hope no estaría ahí aunque no lo había admitido a Elijah odiaba ser híbrida, pero no lo iba admitir mucho menos frente suyo. Tan solo se acercó al coche y subió esperando a Elijah a que condujera a la casa. —Podría estar en cualquier lado — No podía ser que el único día que salían pasará eso, todo el camino se mantuvo inquieta y mirando el camino esperando ver algún rastro o si quiera sentirla como en ocasiones solía pasarle pero nada de eso ocurrió. Tras estacionarse la desesperada madre se bajó para entrar en la casa. —Dime que apareció — Pedía a gritos que fuera verdad pero tan solo bajó al sótano para encontrar el ataúd de Klaus el cuál lo abrió.