Las explicaciones estaban por salir de los labios de Elijah, pero se detuvieron. Decidió responder hasta ambos estuvieron en el automóvil. —Cuando me acerqué para ayudar a Hope, sentí la sangre calentarse en mi interior, pero la vi… A ambas, a Hope y aquella bruja, estaba parada a su lado… Todo se distorsionó y terminó —narró mientras conducía, tratando de recordar lo que había pasado a unas cuantas horas. Pero se obligó a pensarlo mejor, debía de existir alguna conexión—. Aquel día, ese en que todo se desató. No sólo la vio Rebekah, yo también lo hice —confesó. Ahora los recuerdos parecían claros—. Seguramente hizo un trato con Niklaus… Tal vez es su plan de reserva para despertarlo —realizó aquella hipótesis sin mirar el camino. No lo necesitaba, sus reflejos se harían cargo por su cuenta.
Rebekah caminaba de un lado a otro cuando entraron en la casa, la preocupación se reflejaba en cada parte de su cuerpo. Su negación fue confirmación que Hope no estaba n casa, no había albergado muchas esperanzas, pero deseó que por un momento, todo saliera bien. Rebekah y él siguieron a Hayley hasta la parte más baja de la mansión. Ese sitio oscuro, pero bien cuidado, donde Niklaus Mikaelson permanecía dormido. El color ya le había abandonado, dejando que los tonos grises se hicieron cargo del matiz de su piel. Se colocó a su lado y la observó, tan sólo para verificar que esto era necesario—. Yo lo haré —musitó Elijah. Él había sido quien lo destinó a esta estado, era su deber deshacerlo. Fijó su mano derecha sobre la el objeto y lo extrajo. Klaus tardaría en despertar, querría sangre… y venganza.
No podía ser cierto que su hija no estaba más con ellos de nuevo, sabía que era la peor madre que Hope pudo haber tenido, ¿Cómo perderla? Sentía rabia de que no la había logrado proteger, su pequeña había sido secuestrada por una bruja y no habían hecho absolutamente nada, ni siquiera una mínima pista de donde se pondrían encontrar.
—¿Crees que sepa algo?
— Preguntó la híbrida, si esa bruja que decían había trabajado para Klaus esperaba que mínimo sabía con quienes trabajaba. La rabia que sentía hacía él, todo lo que le había quitado e inclusive la había matado pasaba a segundo plano. Hope era lo primero, lograr encontrar a esa niña como diera lugar. La castaña ni siquiera había podido reaccionar cuando sintió los colmillos de Klaus en su cuello y en segundos sintió como perdió el conocimiento cayendo inconsciente en el piso.
Los sentidos lentamente comenzaban a recobrarse en el original, en un comienzo todo era borroso. Muy pocos recuerdos comenzaron a llegarle pero el último fue su hermano, su propio hermano clavandole una estaca y planeando un ataque en un comienzo hacía él cuando lo único que había hecho era reclamar al miembro de su familia que había sido arrebatado de él cuando nació. La sensación de sangre recorrió al híbrido pero escuchó voces a su alrededor sin comprender de que se trataba, sin embargo, las identificó y la rabia se apodero de él, sus ojos se abrieron de golpe sin reconocer el lugar y a pesar de lo débil que se encontraba se levantó a velocidad vampirica tomando a Hayley del cuello para beber de ella, su sangre sabía extraña. No era tan fresca pero no le importaba, bebió hasta la última gota y al final le rompió el cuello. Si no había muerto con el veneno lo había hecho ahora, levantó su vista hacía Elijah con una sonrisa en el rostro. Por supuesto el híbrido desconocía que la loba se había vuelto híbrida.
—Debí de matarla después de que dio a luz
— Nunca imaginó que fuera una molestia pero se fijo en la daga, era diferente a la que usaba con ellos, habían logrado encontrar un arma contra él.