Siempre era algo. El Elijah consciente se esforzaría en insistir que ella no estaba bien, que la situación empeoraría y que era mejor saber lo que le sucedía ahora; pero Mikaelson estaba perdido, en un limbo en donde no se reconocía a sí mismo. Parpadeó, como si se recordará que estaba en su hogar, frente a la mujer que más había amado en toda su vida. Sus manos se abrieron de golpe, dejando ir a la híbrida. Tragó salida y una parte de él deseó enfocarse.—Espera—pidió, pero fue un susurro. Un grito de su interior, una llamada que le exigía el volver en sí. Sin embargo, no era fuerte, poco a poco fue desvaneciendo hasta ceder a sus más oscuros pensamientos. Por un breve segundo, Elijah se retiró. No insistió, pero dejó que sus sentidos se encargaran: el corazón de bombeante acelerado de su esposa—. No sucede nada—correspondió con una voz ronca, producto de que no hablará en días. Elijah estaba muy consciente cuando lo hacía, pero prefería evitar los asesinatos, dejarlos a un lado. Ignorarlos.
Se miró sus manos, llenas de sangre. Así se dio cuenta del último asesinato cometido: una familia entera, padre, madre, hijos…. niños muy pequeños. Elijah no se limitó a asesinarlos, sino aterrorizarlos hasta que suplicaron su propio deceso. Se quitó la corbata de un manotazo. La silla de donde se apoyaba casi colapsó, y un murmullo bajo fue escuchado por su sentido más agudo: Hope. No lo llamaba, no estaba tan cerca; pero pronunció su nombre. Levantó la cabeza, y miró hacia su habitación.
Su corazón frío latió.
Partió la silla.
Bajó al sótano en busca de su propia alimentación, pero ya no había nada. Mikaelson miró a Hayley, y sus ojos se colorearon de un rojo intenso, como si de pronto dejará de reconocerla. Las venas de sus ojos se pronunciaron ye estuvo a punto de atacarla. Pero algo lo paró: un latido. No era de Hayley. No era de Hope. Tampoco le pertenecía. ¿Qué otro ser compartía la habitación?
Se quedó sentada en el piso al terminar de beber la última bolsa de sangre pero necesitaba más, su cuerpo le pedía pero no había nada, ni siquiera cuando intentaba obtener gotas de las bolsas vacías. No era normal que tuviera esa desesperación de sed y es como si no hubiera bebido nada. ¿Qué sucedía con ella? Es como si rechazará la sangre pero la necesitará. En pocos segundos volvió a escupir parte de lo que había bebido recién al piso, llenando su ropa de sangre. Estaba asustada, no tenía idea que le ocurría, llevaba días débil, cansada y sedienta pero eso ya era una locura. Quería pedirle ayuda a Elijah pero con trabajos se hablaban y con lo que había sucedido arriba no pensaba hacerlo. Tal vez llamaría a Rebekah, sabría algo pero ahora solo tenía que luchar y ser fuerte, contenerse por Hope.
Escuchó un gran ruido provenir de la parte superior pero no supo que fue para segundos encontrar a Elijah frente de ella. La híbrida seguía sentada en el piso cuando lo vio entrar pero esta vez dejo de negarse lo que veía. No era la primera vez, no era la segunda que veía esa mirada pero si era la primera vez que estuvo por atacarla. Se levantó lo cuál fue mala idea porque se quejó, sintió un dolor y retrocedió. ¿Qué clase de mujer le tenía miedo a su propio esposo? Ese no era Elijah, su Elijah, desde su regresó era otro y hasta ahora lo aceptaba. Hayley retrocedió para tomar un bate rosa de Hope que estaba ahí pero algo cambió por la forma que la miraba.
De la nada una voz se hizo presente, tan familiar, tan única. —Ve a tu habitación, Hope— Ordenó, se movió a velocidad vampirica para evitar que bajará las escaleras. No le importó que la viera con sangre, no quería que Elijah se acercará a ella. Volteó la vista al original, cada vez que utilizaba la velocidad solo la agotaba más. Hayley luchó, no supo como pero camino hasta quedar frente suyo. —¿Qué es lo que pensabas? ¿Atacarme? Que no estes aquí es una cosa pero es otro nivel. Estoy harta de querer hacerme la ciega para intentar matener esa familia pero no lo voy aceptar más porque no solo me dañas a mí, también a ella. Y te juro Elijah que si le tocas un solo cabello te mataré. Quiero que te largues de aquí y no vuelvas, no hasta que regrese mi esposo y no esta bestia. — Dio media vuelta para subir las escaleras, Hayley quería ir al cuarto de Hope pero no pudo, se sentó en el sofá. lágrimas brotaron por sus mejillas de la desesperación que tenía. No sabía que ocurría con Hope y su actitud tan deprimente, no sabía que ocurría a Elijah pero tampoco sabía que le estaba ocurriendo. Hayley tomó el teléfono pero al intentar marcar su mano temblaba, no podía hacerlo y su vista se volvía borrosa, cayó de sus manos de pronto pero la vista la perdió por completo hasta quedar in consiente cayendo su cuerpo al piso no soportando más.