sweet-hayley
new beginnings.

bigoriginal:

Los meses pasaron de manera extraña para Elijah y para Hayley. Cuando el original retornó del cautiverio de su madre, parecía otro; demasiado perdido y desconectado de los suyos como para ser un miembro funcional en familia. Apenas podía controlarse al inicio, y la sed se sumó debido al estado de Hayley. El bebé en su vientre crecía y con él su sed. Le exigía al cuerpo más y más y no cedía ni un poco. Elijah, quien trataba de recuperar su cordura, tuvo un sabor agrío pues no parecía posible. Sin embargo, aunque en esta ocasión fuese un aspecto potencializado, tenía una razón para no perder el raciocinio. Sentía cada miedo, síntoma y sed de Hayley y eso les conectó de una manera que jamás pensaron obtener. Elijah se hacía cargo de todo en cuanto podía. Tenía litros de sangre en su casa. Más contactos en todos los hospitales cercanos y humanos bajo compulsión que atendían en lo que fuese a su esposa. Cada día parecía una prueba, pero también los unió de una manera distinta. No tenía que ver con el vínculo. Se apoyaban mutuamente y el amor que sentían el uno por el otro volvió a florecer. 

Pero Hope parecía distinta. Crecía cada día y miraba lo que el pequeño hacía a su madre. Apoyaba a su manera, pero no podían saber a ciencia cierta lo que estaba pensando. El vientre abultado de Hayley le impedía caminar, por lo que Mikaelson se daba a la tarea personal de llevarle comida y, por supuesto, sangre. Aquel día parecía inusual en el ambiente. Nevaba arduosamente, lo que impedía caminos y salidas; pero Mikaelson parecía preparado o eso era lo que deseaba creer. Abrió la puerta para entrar a la habitación y mirarla, visiblemente más pálida y débil. Su corazón bombeaba apenas, sentía que su fuerza era absorbida por ella.—¿Cómo te sientes?—Cuestionó, dejando la bandeja sobre el mueble.

Desde el día que Hayley se había enterado de su estado las cosas habían cambiando. La híbrida comenzó a entender como se sentía Elijah gracias al vínculo y cada día que pasaba se arrepentía de como le había gritado e inclusive corrido del hogar de ambos pero también no podía dejar de pensar que era lo que le hicieron porque Elijah nunca había entrado en detalle. Los meses pasaban y el vientre de Hayley aumentaba al igual que la sed, se  volvía difícil estar con Hope porque le costaba trabajo moverse. El último mes Hayley lo paso casi todo el tiempo en cama. Deseaba poder estar con ella pero Hayley tenía miedo que volvieran a separarlos cuando el bebé naciera o que no logrará ni siquiera nacer por lo débil que estaba.

La castaña esa mañana se sentía aún peor que los último días y había bebido más sangre de lo que si quiera pudiera recordar pero era como si apenas hubiera bebido una mínima parte. Ni siquiera tenía energía para quejarse, estaba sentada en el sillón acariciado su vientre cuando pisadas que se aproximaban. Las venas alrededor de los ojos de Hayley se mostraban desde los últimos días demostrando la inmensa sed que sentía pero esta vez ni siquiera un momento se habían ocultado. —No se si podré hacer esto— susurró, tratando que sus ojos no se cristalizaran y sus palabras fueran pronunciadas en un sollozo.