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Our New Home

Al bajar de aquel avión y entablar una conversación completa y seria con una pequeña, no esperó que todo tuviese un bien resultado. Sin embargo, Hope había comprendido la situación y Elijah le había dejado elegir el nombre, cuando ella lo mencionó el aceptó de inmediato. Además, le gustaba el nombre. Con el paso de los días, comenzó a llamarle Lizzie, por lo menos fuera de la casa que habitaban, dentro… ellos eran Hope y Elías. Afuera, comenzaron a llamarle John, era una nombre común, aunque extranjero. La ciudad lo veía, pero no creía que hubiese nada particular en él. O al menos, aquello les había hecho creer. Elijah había llevado a Hope a casa, la había inscrito en el colegio y había hecho todo preparativo para que ella tuviera lo mejor para sentirse bien sin su madre. Sabía que ningún tipo de acrílico sería como su madre, pero le emocionaba ver color en sus mejillas y alegría en sus ojos.

Durante los primeros días, Elijah se dirigió al pueblo. Atisbó a los presentes y encontró a la familia de vampiros que ahí habitaban, No eran más de cinco personas que parecían haberse encontrado en el camino y luego haber elegido Holanda como el sitio en donde vivir. Los había tratado y parecían ser miembros funcionales de la comunidad. En otro tiempo, Elijah hubiese estado dispuesto a dejarlos ser como eran, pero no cuando tenía que cuidar de alguien más. Se acercó a ellos y comprobó que podían ser manejables, les ordenó permanecer bajo su mando y ser sus vigías también. Funcionó. El original continuó inmiscuyéndose con los altos mandos de la ciudad. Con los representantes en cada puesto comercial, en las escuelas, en las ferias, en todo aquello que pudiera ser una amenaza. No había punto de la ciudad que no pareciera hechizada ni vigilada.

No obstante, el único que se encargaba directamente de Hope era él. Le leía todas las noches hasta que se dormía. La arropaba y se aseguraba que su higiene personal. Le compraba un libro cada semana y le explicaba de historia. A veces accedía a pintar con ella, pese a que él era más teórico. Llegaban a ver televisión juntos y a escuchar música, incluso actual. Elijah comenzó a llevarla al teatro y comprobó, que al igual que a Rebekah, le encantaba. Así, iba todos los días por ella al colegio. Aquel día espero a Hope como todos los días, ella no tardó en salir y sonrió ante su saludo y luego la envolvió con sus brazos, pero antes de retirarse una figura femenina le contó sobre lo que había pasado.—Goed, dank u.—pronunció el original y dio media vuelta para entrar al automóvil. Elijah no podía manterse sin una sonrisa en el rostro cuando ella estaba cerca.—Curiosamente, he conseguido algo que me has pedido esta mañana, aunque no estoy muy seguro si puedo dártelo…—murmuró, ya que aún tenían que hablar acerca del móvil.—¿Jugar? Siempre podemos tener tiempo de ello—musitó el original, pero la puerta entreabierta le llamó la atención, por un segundo le preocupó, pero al entrar a la casa nada de lo que había sentido permaneció, era ella. Dejó que Hope la encontrara mientras una sonrisa particular se extendía por su rostro. Siguió a la pequeña y atisbó a Hayley, con sus rasgos finos, pero segudos. Con esa esencia de mujer luchadora que jamás dejaría atrás. Elijah, por unos segundos, se sintió completo, y al igual que Hope, quiso salir a su encuentro y envolverla con sus brazos. ¿Para qué mentir? También deseaba sentir su piel.

Hope comenzó hablar con rapidez y Elijah decidió que no quería perderse la escena, así que las siguió. Al llamarlo padre el original se sintió completo, estta vez no había sido una actuación al exterior, lo había hecho dentro de los límites. Estaba extasiado.—Sí, de unos cuantos eventos—coincidió el hombre, sonriendo y entrando con ellas. Al siguiente comentario, Elijah y Hope se miraron sin siquiera planearlo, compartiendo una mirada de complicidad.—Es sólo lo que merece una pequeña como Hope—compartió el vampiro, atisbando a la niña ir y venir por la habitación—No tienes que agradecerme, y por supuesto no me debes nada. En todo caso, creo que podría agradecerte sólo por dejarme conocerla aún más—asintió con una pequeña sonrisa y asintiendo a lo segundo. Claramente, le interesaba hablar con Hayley acerca de sus verdaderas acciones, así como Elijah debía de narrarle todo lo demás.—Eh, Hope. No olvides que los óleos no se sueltan en la alfombra—le recordó a la pequeña—Además, aún queda el tema del móvil—le recordó con una ceja levantada, olvidando por un segundo que ya no era su responsabilidad comportarse como su padre, pero el tiempo le había llevado a acostumbrarse,

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Elijah había sido gran culpable de todo lo que tenía pero Hope tampoco se quedaba atrás, el original solo preguntaba que quería y lo traía por lo que la niña podría pasar horas en esa inmensa habitación que tenía mucho más que cualquier niña de su edad tendría. Su sonrisa se amplió al escuchar lo que su padre decía pero había ido corriendo tomando su muñeco favorito que se encontraba en su cama, era el primero que Elijah le había comprado y regreso en cuestión de segundos. —Mira mamá, es el señor conejo y quien me cuidaba en las noches — Comentó sonriendo pero después se lo dio a su mamá para que lo cuidará en lo que volvía a correr tomando varias cosas más, traía varias juguetes y solo algunos los regresaba pero terminó trayendo una maleta donde tenía más de cien tipos de colores de óleos pero volteo a ver a Elijah la momento que lo escuchó donde solo asintió con la cabeza. —Lo se, lo se, para eso esta el otro cuarto— Lo recordaba bien, pero aún así le quería enseñar a su mamá —¡Después tienes que ver mis nuevos cuadros!— Decía emocionada aunque su sonrisa se borró al escuchar lo de celular y frunció el ceño. —Pero papá, la maestra es mala y es aburrida —Hizo pucheros, lo hacía inconscientemente siempre que la regañaban pero no quería ser castigada y mucho menos ahora que su mamá estaba en casa. Quiso continuar mostrándole algunos juguetes o el solo hecho de estar con ella pero cuando la vio que se acercaba  pero asintió con la cabeza sin siquiera dudarlo. —¡Sí! Me encantaría— Tomó de nuevo la maleta, sabía que su madre era su fan número uno por lo que el que le pidiera que le hiciera uno lo haría con gusto. Caminó hacía el cuarto donde paso alado de Elijah sonriendo pero se fue al cuarto y cerró la puerta, no quería que su madre entrará y arruinará la sorpresa que le daría. Colocó la maleta en su mesa que tenía donde se abrió dejando cada uno de los óleos donde colocó un nuevo cuadro y colocaba en la paleta, caminó al estéreo colocando la música a un alto volumen y tomó una brocha donde su imaginación comenzó a volar. 

La loba escuchaba claramente y se daba cuenta de la mirada que tenían ambos, parecían cómplices y le sorprendía el hecho que estuvieran tan unidos pero le hacía feliz que lo fueran. —Por supuesto que tengo, Elijah. No tenías nada de responsabilidad de ello— Pero dejo de hablar sobre ello cuando le dio el conejo lo que le hizo sonreír sin evitarlo. —Oh, entonces el señor conejo es muy bueno cuidando porque lo ha hecho muy bien— Pero tomó el conejo cuando su hija se la había dado pero miraba los juguetes que le daba donde solo sonreía al ver lo feliz que estaba pero miraba simplemente los juguetes que le daba sin decirle a nada, parecía que Elijah y Hope se habían acoplado bastante bien y sonreía al escuchar de lo que hablaban pero se quedo confundida por lo del celular. —¿Qué lo que paso con el celular?— Miro a su hija la cuál solo continuaba mostrando sus cosas pero volteo a ver a Elijah queriendo saber lo que había pasado, necesitaba hablar con él de varios sucesos pero no era conveniente que Hope las escuchará. —¿Podemos hablar?— Le preguntó en voz baja al original cuando la niña se había alejado para dejar las pinturas pero era claro que no se querría separar de ellos por ahora por lo que se inventó algo para poder hacerlo, se acercó a donde estaba su hija y sabía algo que podría hacerle tardar horas y horas sin siquiera notar el tiempo. —Hope, ¿Me haces una pintura?— Preguntó con una sonrisa, después de todo las que había tenido las perdió en el incendió. Le dio un beso en la mejilla al ver su expresión y terminó saliendo viendo que Hope salía del cuarto con la caja de pinturas de nuevo yendo hacía otro cuarto donde cerró la puerta con fuerza y una sonrisa se dibujo en su rostro por lo que volteo a ver a Elijah. —Tardará unas horas— Comentó al Original al haberla visto entrar sin más, debía decir que había extrañado a su hija como jamás imaginó poder encariñarse con alguien pero también había extrañado al original. Caminó detrás de él cuando escuchó la música que provenía de aquel cuarto donde al entrar supo que se trataba de su habitación pero antes había tomado una pequeña maleta de las cosas que traía y cerró la puerta. —Elijah, lamento haberme ido sin más, es solo que vi a la bruja que estaba en el hotel y tenía que ir a otro lado, no podía arriesgarme a llevar a Hope y que la viera, lo único que hice fue intentar distraerlos pero la mayoría hasta donde supe fueron enviados a Paris — Se acercó al original donde sin pensarlo mucho lo abrazó, necesitaba volver a sentir el cuerpo de Elijah junto al suyo, en todo el tiempo que estuvieron en Inglaterra nunca si quiera tuvo la oportunidad o tal vez el valor de hacerlo. —En verdad gracias, significa demasiado para mí lo que has hecho— Se separó del original donde fijo su vista en la de él, dibujando una leve sonrisa en el rostro. —Tienes que contarme todo lo que ha pasado aquí, también tengo muchas cosas que contarte— Para empezar algo de lo que traía esa maleta y la cuál había sido la principal razón que se había ido para obtenerlo o el simple hecho de que Rebekah había enviado a Joseph.