Se permitió unos segundos para dejar la mente en blanco, pues no había dejado de hacerlo desde que Hayley se había ido, y él había tenido que hacerse cargo de Hope. Es decir, amaba a la pequeña, incluso más que a él mismo, pero nunca se había planteado el cuidar de alguien de esa manera. Aún así, sentía que necesitaba explicarse interiormente. Había cuidado a su hermana y a sus hermanos desde siempre, el ser el mayor le había correspondido aquella cualidad de forma natural. Pero, luego de décadas, cualquiera pensaría que debería dejarlos hacer y deshacer como ellos quisieran, pero no era así. Ahora, solo tenía a Rebekah y a Niklaus, pese a las situaciones ellos seguían vivos. Al segundo, no podía cuidarlo, no podía guiarlo, él ya se había perdido y sumido ante una oscuridad de la cual Elijah ya no podía iluminar; y su hermana, Rebekah, aún esperaba la libertad que siempre había querido. Quizá no podía ayudar a Niklaus, pero sí que podía hacerlo por Rebekah, y eso haría.—Bien, estaré impaciente—musitó el vampiro, pues necesitaba a su hermana, la necesitaba despierta.
Elijah mantuvo una sonrisa serena y agradable en el rostro al sentir como sus labios se alejaban de los de Hayley.—Te asegu ro que yo tampoco.—murmuró, de solo pensar que tenía que irse unos días le desgarraba, no quería hacerlo. Pero probablemente necesitaría ver a Diego para darle instrucciones. Además, la compulsión que había hecho debía de generalizarse hasta Hayley para que le permitierán deambular por todo el sitio, y para protegerla también. Por supuesto, también era algo que debía de contarle. Además del cambio de nombre. Todo parecía complicado, pero en realidad tan solo habían sido estrategias para ocultarse.—Lo sé, Hayley, yo también quiero que tenga una vida normal pero, desgraciadamente, ni tú ni yo somos normales, y no veo cómo pueda ser posible. Tú eres su madre, es tu decisión, y si quieres esperar lo entiendo, pero eventualmente se enterara, y sería mejor que fuera por ti—dijo el vampiro, asintiendo, pues él formaba parte de aquella ecuación, también le debía mucho a Hope, pero tan solo era su tío y no se le permitía tomar ese tipo de decisiones, así que aceptaría de buena gana lo que ella tuviera que ofrecer. —¿Una pulsera? ¿Qué propiedades tiene?—preguntó, acercándose a mirarla por unos segundos, aunque confiaba en Eve, quizá era la única de esa especia, a parte de Hayley claro, en quien confiaba, así que esperaba que siguiera siendo así.—A todo esto, Hope ha adoptado el nombre de Elizabeth para ocultarse—añadió, pues no recordaba habérselo dicho. Le he explicado solo unas cuantas cosas, te lo contaré luego si lo deseas, pero creo que ahora necesitamos volver con Hope.—contó responsable, pues ya le parecía que la habían dejado un periodo de tiempo sola. Salió de la habitación para acercarse a la de la pequeña y tocar.—Hope, Hope—llamó, pero su respuesta no fue recibida, y tampoco… podía sentirla.—¿Hope?—abrió la puerta, pero el óleo ya se había caído en la alfombra, y ella no estaba por ninguna parte.—No está aquí—expresó, bajando al segundo piso con rapidez y revisando las habitaciones, ella tampoco estaba.—Hope—expresó con preocupación, saliendo de la casa.
Había dado unos pasos más donde intento acercarse hacía esos ojos pero cuando lo hizo habían desaparecido. —¿Hola? ¿Hay alguien?— Frunció el ceño ligero al notar que se había ido, quería saber de quien se trataba pero no lo veía, aunque si escuchaba con claridad un ruido que se alejaba por lo que corrió hacía ahí, llevaba un suéter y le impedía correr, se lo quitó dejándolo ahí intentando correr aún más pero entraba más al bosque y eso no le gustaba. Se detuvo frente a un árbol cuando escuchó que alguien estaba saltaba por lo que volteo soltando un grito agudo que le había asustado y retrocedió un paso, hasta ver que eran esos mismos ojos de hace un rato por lo que se acercó a él. El hombre tampoco le decía nada por lo que le inquieto el hecho de que estuviera frente a ella. —¿Quién eres?— Preguntó curiosa y con una ligera sonrisa que se encorvo en sus labios, lo único que escuchó fue le decía Klaus antes de desaparecer de ahí donde escuchó claramente un grito de su madre y sin mencionar a su padre. —Aguarda…— Decía en un susurró caminando para buscarlo peor no lo veía, ¿Quién era ese sujeto? Se sentía del todo confundida, se sentó bajo la copa de un árbol donde cerró los ojos, no quería que sus padres llegarán si era lo que había asustado hacía ese sujeto pero sabía que era tarde.
—Nadie nos puede separar— Susurró sintiendo el roce de sus labios y se separó lentamente, la loba seguía sin poder creer que después de tanto pudieran estar juntos. El miedo que había enfrentado de que Hope algún día se tuviera que enterar de la verdad le dolía pero tenía que pasar y Elijah tenía razón en ello. —Hablaré con ella, solo que no se que tanto deba de saber— Pensaba hacerlo esa misma noche, no pensaba el como sería que Hope se enterará de la verdad pero lo que peor podía pensar es que se enterará por alguien más, pero después de todo era una niña, lograrían el pensar en como solucionar el modo de decirle. Miró las pulsera por unos segundos, ni ella misma lo estaba del todo segura. —Es una especie de protección— Sabía que tenía verbena pero también un hechizo, aunque solo la había utilizado una vez cuando la guardo y dejo que pasará desapercibida, como si no estuviera ahí porque era lo ella quería. La volvió a guardar, esa misma noche se la pensaba dar, Su vista se fijo en la de él alzando una ceja pero riendo leve. —¿Elizabeth? ¿Y tú que nombre tienes?— Preguntó la loba curiosa aunque asintió con la cabeza, a decir verdad estaba muy tranquila y eso no era normal, ni siquiera porque estuviera dibujando. La loba salió detrás de él donde se extrañó que no contestará pero entró después de él, sus ojos se abrieron como plato al no ver a su hija ahí, hubiera creído que estaba en otro lado de la casa pero el ver la pintura tirada en la alfombra le hizo asustarse, se arrodillo sintiendo que no estaba fresca, se levantó de golpe pero tampoco percibía otro olor que no fuera el de su hija. —Elijah, ¿Donde puede estar?— Preguntó saliendo detrás de él, estaba intentando percibir su olor pero era solo muy leve y lo perdía enseguida, podría ser horas que se hubiera salido y ellos ni siquiera se habían percatado pero se detuvo cuando lo perdió por completo, veía un bosque a lo lejos pero no creía que Hope estuviera ahí pero si quisiera esconderse o quisieran esconderla sería el lugar perfecto. —El bosque, tiene que estar ahí— Ni siquiera lo había pensado dos veces, corrió hacía el bosque donde se adentró, intentaba percibir el olor de su hija pero era bastante grande para poder encontrarla. —¡Hope! ¡Hope! ¡¿Dónde estás?!— Continuó intentando seguir su caminó sintiendo el olor más fresco cuando se adentraron y encontró su suéter. —Está cerca de aquí, Elijah— Dice en un susurró aunque se detuvo al escuchar un ruido, volteo intentando averiguar de que se trataba de no encontró rastro.