Mi nombre es Hayley, mi lugar de residencia es privado, quienes llegan a saber de mi es porque realmente saben guardar un secreto ¿Podrás tú? Lo único que diré es que vivo con mi adorable hija, Hope Mikaelson Marshall.
Solo una simple chica atraída por la luna llena y su corazón latiendo por un vampiro original.
Klaus le dedicó una mirada irónica cuando escuchó la última frase de Hayley. Tal vez ella no llegaría para decirle a Hope que él había sido quien la había matado. Tenía planeada una pronta huida junto con su hija, en donde luego los haría olvidarlos. No habría más rastro de Elijah y Hayley, ni siquiera de Rebekah. Antes de que pudiese siquiera limpiarse la sangre, un par de brujas se acercaron a él para derribar a las suyas, pero lo alcanzaron, obligándolo a retirarse al dos metros, mientras su cabeza se poblaba de imágenes en blanco pues no era capaz de pensar en nada más.
Poco a poco las heridas de Jackson iban curándose, aunque aún así se limpió el rostro con sus manos, pues la sangre estaba comenzando a secarse.—De tu madre, conozco a tu madre—respondió a la pequeña en cuanto la escuchó. Tenía un parecido con Hayley, aunque era una lástima que también le recordará a Klaus. Como fuese, sabía que ella no tenía la culpa de despertar eso en su memoria. En cuando Davina le indicó que se llevará a Hope, así lo hizo. Pero no pasó mucho para que ella volviera a salir por la puerta en la que habían entrado.
Retiró el cabello con delicadeza el cabello que se había pegado sobre su nariz. Lo que fuese que Hayley tuviera, la estaba debilitando. Recordó vagamente las acciones previas y rememoró el momento en que la muñeca de Klaus hacía contacto con la boca de Hayley. Pese a que su mente ahora mismo parecía un remolino y fe en salvar a su esposa, también debía saber el cómo. Su vista despegó del camino para mirarla, él la sostenía en sus brazos, pero aún así le estaba afectando el hecho de que el camino tuviese obstáculos. Casi al llegar a cabaña, la colocó sobre el pasto y acomodó su cabeza sobre el tronco del árbol. —Nada le pasará a Hope—prometió solemne, acercándose a ella para besar sus labios. Jamás permitía que alguien tocará a Hope, protegerla iba más allá de una promesa, porque no hacía falta que alguien se lo indicará, pero aún así lo prometió—. No te duermas, volveré—musitó, levantándose para llegar finalmente a la cabaña. Se encontró con la bruja Davina y ladeó la cabeza—. Han detenido a Niklaus, pero no tardará demasiado en liberarse. No puedo asegurarlo, pero me parece que la enveneno—informó, esperando que ella pudiera confirmarlo. Observó a su sobrina luego de unos minutos, la recibió en sus brazos, mientras la idea aún deambulaba en su mente. Hayley tenía algo en su interior, algo que impedía que su naturaleza la curará a sí misma, así que necesitaba de alguien más para iniciar el proceso. Alguien que limpiará lo que corría por sus venas. Cuando Niklaus mordía a un vampiro, depositaba su veneno en el interior, y no había nadie más que él que pudiese curarlo. Tal vez el mismo Klaus planeaba curar a Hayley con tal que ofrecer a Hope a sus manos y, pese a que la propuesta casi lo convencía, sabía que ni Hayley ni él se atreverían a hacerlo. Pero no era el único híbrido. Hope contenía las cuatro razas en ella, así que podría tener el mismo efecto. Sus labios se curvaron ante la idea, y aunque le gustaría comprobarlo antes de atreverse, ahora mismo no tenían el tiempo para hacerlo. Bajó a Hope, pero se hincó sobre la pierna derecha para hablar con ella—. Tu mamá está bien—respondió, pese a que sus ojos revelaban la verdad—. Pero necesito de tu ayuda, cariño—musitó—. Necesita beber unas gotas de tu sangre, tu naturaleza le ayudará a curarse, ¿puedes hacerlo?—Su voz era tranquila, pese a que la intranquilidad gobernaba cada uno de sus sentidos. Confiaba en la opción, pero no la obligaría, además, conocía a Hayley, no aceptaría la sangre de Hope fácilmente, a menos que ella en verdad quisiera hacerlo.
Hope escuchó las palabras de su
padre asintiendo con la cabeza sin siquiera pensarlo pero nunca había estado
segura que era lo que ella era o podía ser siempre le habían dicho que era muy
poderosa y por su madre haría lo que fuera, sonrió débilmente para que viera
que no tenía miedo pero dejo que la llevará donde estaba ella. No tuvo que
caminar mucho para ver a su madre ahí, la veía débil y cansada pero no quiso
preguntar, no quiso alterarla, simplemente se había acercado y la abrazo con
cuidado para no lastimarla. —Mamá—
Le dijo en un susurró cuando se separó pero le dio su mano a su papá para que
tomará la sangre que le había dicho aunque solo sintió como le pinchaba el dedo
con una especie de rama que salían unas gotas de su dedo. —Papá dice que te ayudará, vamos
mami— insistió cuando se rehusó y la obligó casi a
tomarlas. En segundos había visto como el color de su piel había regresado. —¡Está funcionando! — Decía en un sonrisa a ella pero se sentó finalmente a su
lado tomando su mano cuando se había sentado con ayuda de Hope cuando se lo
pidió pero se acercó colándose en sus brazos cuando le pidió y escuchando lo
que decía, sonreía ante ello y disfrutaba estar así porque para Hope lo más
sagrado que tenía era la persona que había estado con ella en todo momento, su
madre. —Te amo— Deposito un beso en su mejilla aún creyendo que se había puesto
mejor antes de levantarse obedeciendo lo que decía pero paso alado de Elijah
sonriendo y dio pasos alegres antes de entrar a la cabaña nuevamente.
Los ojos de Hayley luchaban por
no cerrarse una vez que Elijah se había ido pero no podía hacer nada, la fuerza
se perdía minuto a minuto y temía que Klaus los hubiera seguido pero no había
escuchado nada, sus ojos se habían cerrado unos segundos hasta que escuchó un
susurró que hizo que abriera sus ojos levemente a ver a Hope ahí pero volteó a
ver a Elijah reclamándole con la mirada, no quería que su hija la viera así y
no era lo que le había pedido pero se percató de lo de la sangre. —No Hope, no
puedo— Pero terminó bebiendo las gotas de su hija sintiendo que sus ojos se
volvían llorosos, no quería beber la sangre de su hija, estaba molesta con
Elijah que le hubiera pedido eso pero no tenía ya caso. En segundos sentía como
leve fuerza volvía a correr dentro de ella y le pidió a Hope que le ayudará a
levantarse por lo que se sentó pero finalmente le pidió que se sentará en sus
piernas cuando recargó su peso sobre el tronco de un árbol. La colocó en sus
brazos como una niña pequeña y una leve sonrisa se dibujo en su rostro. Hayley
sabía que era una despedida pero no quería que fuera de aquel modo, que ella lo
sintiera porque siempre iba a estar con su pequeña. —Yo siempre busque a mi
familia, por muchos años, quería saber donde estaban, que hacían. Tu sabes que
no crecí con mis padres— Deposito un beso en su frente pero seguía con esa leve sonrisa sin apartar
su mirada de ella —¿Sabes como encontré mi familia? — Dejó que contestará antes
de continuar —La encontré cuando quede embarazada de ti— Su mirada la levantó
por unos segundos a Elijah pero la bajó hacía Hope —Todos estos años que hemos estado juntas han
sido los mejores que alguna vez pude imaginar, eres lo más hermoso que la vida
pudo darme— Le aseguro a la niña —Es verdad que te aleje de tu padre pero no me
arrepiento de eso, tuviste y aún tienes la vida que siempre quise para ti,
feliz, normal, toda una hermosa niña, inteligente, decidida, carismática—
Acarició su mejilla con delicadeza —Este último año creo que fue especial para
las dos porque fue el primer año que no estuvimos solas, encontraste a tu papá
y una tía hermosa. Siempre estaremos contigo, princesa. Jugando, riendo, yendo
al parque, e inclusive hasta bailando. Y quiero que sepas que siempre estaré
contigo, en todo momento, aunque no este siempre estaré aquí— Colocó su mano en
su corazón y se acercó depositando un beso en su frente. Se sentía de nuevo
cansada, solo había servido lo de la sangre unos minutos. —Te amo, princesa—
Hayley fijo su mirada en su fija contemplando lo bella que era, que estuviera
bien porque había tenido una temporada que fue eterna que la habían separado de
ella. —Anda ve con Jackson y Davina, seguro te tienen una sorpresa— Abrió sus
brazos para que la pequeña se fuera, Hayley la siguió con la mirada pero no
duro mucho, sintió como sangre salía de su boca y comenzaba a escupir pero
levantó su vista a Elijah que seguía ahí, él lo sabía, no tenía que decirle
pero le dolía tener que dejarlos cuando habían logrado ser aquella familia.