Can you keep a secret?

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Rebekah se acercó al refrigerador para tomar una bolsa de sangre, en el momento que tocó sus labios se sintió mejor. Al parecer aún no se había recuperado por completo, aunque se preguntaba porqué. En fin, eso no tenía importancia, pues esperaba que Hayley comenzará con su relato. La primera parte le hizo fruncir un poco el ceño, pues todo parecía muy complicado. Pensó en Klaus, pero sometió esos pensamientos. Él no se lo merecía, también había pensado en su redención, pero al final había mostrado ser terrible, como había comprobado muchas veces. Rebekah no sabía porqué se había quedado a su lado por tanto tiempo, aunque ahora no iba a cuestionarlo. Se nota el amor que le tiene a Elijahexclamó. Parecían tan unidos, complices… Tenían una conexión que la rubia no podría lograr a describir. Bueno, ya tendrás tiempo de pagarmedijo, mostrando una sonrisa de lado. Con su nueva pregunta, la original soltó un respiro. No bebió. Bueno, ¿qué tan certero que Klaus no tenga un poco rencor hacia su familia?Comenzó. Si te lo asegurara, tendría que morderme mi propia lenguasoltó un respiro. Nik no es de las personas que se rinden. Él no pierde, Hayleyhabló con honestidad. Este no será el primer lugar en el cual vivirá Hopeculminó. Tal vez Elijah podía encontrarle consuelo a todo esto, pero Rebekah lo tenía claro, y sí, también tenía un poco de miedo—. Sin embargo, deberías disfrutar los buenos momentos—agregó—. Te elegiré un buen vestido, tal vez combine con tus arrugasbromeó, levantándose para disponerse a subir con su sobrina. Así lo hizo, pero ella estaba dormida.

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Elijah recitó las palabras con lentitud, como si disfrutará de las letras conforme las pronunciaba, aunque así era. La respiración de Hope se fue relajando a cada segundo, por lo que se dio cuenta cuando se quedó dormida. Sin embargo, continuó hablándole en sueños, ya que esperaba que tuviese buenos cuando los sueños reemplazarán a la realidad. Acomodó el cobertor de Hope, le dio un beso en la frente. Colocó el libro en su lugar, y luego salió. No se dirigió hacia abajo, pues no estaba seguro de si Rebekah y Hayley hubiesen terminado su conversación, así que simplemente se retiró a su habitación, para esperar a Hayley.

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Hayley simplemente tenía su mirada fija en el piso, se encontraba totalmente pensativa con toda la situación que se hubiera empleado. Lo que pasaba por la mente de la castaña fue la primera vez que había visto a Elijah desde hace diez años y la reacción de Hope con ello, todo había pasado muy temprano y muy rápido que seguía todavía procesando todo. —Lo tiene, sin duda alguna. Todo comenzó cuando se quedó con Elijah unos meses— Le explicó pero simplemente había sonreído ante la situación y asintió con la cabeza, estaba segura que lo haría y jamás podría agradecerle todo. No había dicho nada por aquel hecho pero no pensaba dejar que Klaus apareciera o arruinara la felicidad que Hope tenía. —Hey, no tengo arrugas. En mi defensa eres mucho más vieja que yo— Le dijo riendo al escucharlo y se había levantado para después de ella para subir las escaleras pero había pasado por la habitación de Hope y vio a Rebekah ahí por lo que solo paso para ir a la habitación de Elijah donde se había asomado y parecía que esperaba por ella. —Se durmió muy rápido— entró a la habitación y en especifico para acercarse a él pero sonriendo ampliamente y junto su frente con la suya pero le miraba a los ojos. —Jamás imagine que algún día Elijah Mikaelson nos ganaría en Twister— le susurró al hombre sin apartar su mirada de él —Todo es tan perfecto Elijah, tan único y como siempre quise que tengo miedo que todo sea un sueño o todo se arruiné— susurro en sus labios pero en ningún momento queriendo apartar su mirada de él.

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Can you keep a secret?

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Rebekah se unió a las risas de los demás, pero observó las facciones de Elijah. Ellos jamás se verían jóvenes, pero tampoco se verían viejos. Sin embargo, podía jurar que veía juventud en su hermano, como si al estar al lado de Hope le hubiese rejuvenecido sin darse cuenta. Quizá todos lo estaban logrando. Rió de lado por la expresión de su sobrina, pero sólo atinó a levantarse del tapete para colocarse las botas. Ahora que lo pensaba bien, necesitaba alimentarse. Sonruó ante las palabras de Hayley, pero se despidió de su sobrina. —Te veo pronto—agregó, pues si compartirían habitación, entonces  tal vez la encontraría despierta. No quería corromper a su sobrina, pero ella también se tomaba los planes muy en serio, y juntas estaba segura que ellas harían algo sorprendente. Cuando Elijah desapareció con Hope, Rebekah se acercó al frigorífico y tomó una bolsa de sangre—. Uh, buen aperitivo—susurró—. ¿Y bien? ¿Ya puedes explicarme qué decir y qué no decirle a Hope?—Inquirió, pues tampoco deseaba equivocarse.

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Elijah extendió una sonrisa al verse ganador. La reacción de Hope fue lo que provocó que esta se hiciera un poco más grande. —Supongo que tengo más experiencia—dijo, todavía con una sonrisa. Pero comenzó a calzar sus pies, pues le resultaba extraño estar sin ellos. Arregló a medias su corbata y observó la escena de Hope y Hayley con genuina curiosidad—. Me parece un premio excelente—expresó, ya que lo que más disfrutaba era estar con la pequeña—. Buenas noches, Rebekah—susurró, acercándose a ella para agradecerle una vez más. Compartió una mirada con Hayley, y luego desapareció con la pequeña—. Por supuesto, ¿qué tenemos hoy?—Preguntó al aire, acercándose al librero para tomar un libro. Elijah le había comprado cientos (sin exagerar). Tal vez sobrepasaban su edad, pero estaba seguro que ella podría entender. Tomó uno y se recostó a su lado. Su voz grave se hizo presente en la habitación:— (…) Su corazón se hallaba en constante y turbulenta agitación, temperamento creador, tenía un don para saber esperar y, sobre todo, una romántica presteza; era la suya una de esas raras sonrisas, con una calidad de eterna confianza, de esas que en toda la vida no se encuentran más que cuatro o cinco veces.—Recitó, sin fijarse en nada más que en las letras, y luego, en como los ojos de su sobrina se iban cerrando poco a poco.

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Hayley vio como Elijah y Hope subían las escaleras y desaparecían de ahí. Estaba segura que Hope había extrañado mucho el escuchar las historias de Elijah, lo estaba porque siempre se las pedía a ella cuando no estuvo presente y le leía cualquier libro pero fácilmente se quedaba dormida, solo le gustaba escuchar la voz de alguien que la terminaba de algún modo u otro arrullando. La castaña se volteo al momento que escuchó a Rebekah hablar y regresó a colocarse los zapatos que era la única que le faltaban. —Lo diré en un momento, espera a que se duerma— Le pidió, sabía que no tardaría. Hayley camino a la alacena debajo de las escaleras y guardó el juego que Hope había sacado pero en momentos la castaña había regresado donde Rebekah estaba. Regresó a la sala y le indicó a Rebekah que se sentará. —No tiene mucho que Elijah y yo le contamos lo sobrenatural, no con exactitud todo claro pero lo general. La cuestión es sobre su padre, ella siempre tuvo la idea de que se había ido, le invente una historia pero con la llegada de Elijah muchas cosas se alteraron por eso. Solo piensa que Niklaus es su tío y que está muy lejos, con su padre. No quiero que sepa de Klaus, es feliz, lleva una vida casi normal y tranquila, es lo único que siempre he querido para ella— Se reclinó recargando el peso de sus codos sobre sus manos y había volteó de reojo a verla pero miraba el piso. —Es feliz con la idea de que Elijah sea su padre, se lo ha ganado— Recordar todo el tiempo que había estado ahí con ellas pero sobre todo con Hope y cuando los había dejado. —Jamás podré agradecerte lo que hiciste— Volteó a verla dibujando una sonrisa, sabiendo lo unida que era a Klaus. Ella misma le había contado que después de los mil años aprendías a no poder odiarlo sí habían pasado todos juntos pero siempre que pensaba en ello recordaba como si hubiera sido ayer aquel día que había escapado con Hope, que le había hecho elegir entre Elijah o Hope. Temía que como estaban juntos de nuevo Klaus no tardará en encontrarlos. —¿Qué tan certero es que Klaus no los hubiera seguido? — Por más que intentará pensar la castaña positivo se le dificultaba todo eso, Klaus era un enfermo de la venganza, del poder y no dejaría que sus hermanos y su hija se hubieran ido, porque sobre todo temía el estar solo, lo que menos imaginaban es que Klaus llevaba meses vigilándolos, desde aquel encuentro que había tenido con Hope en el bosque.

Hope estaba en su cama mirando hacía el frente pero movió las cobijas y sabanas para ponerse debajo de ellas pero tomó a su lobito de peluche con fuerza contra ella en lo que se acomodaba para dormir. —El que quieras, mamá solo tomaba el primero que encontraba— Soltó una ligera risa por ello y le dio un beso a su peluche. Hope simplemente escuchaba lo que decía intentando imaginarse la escena pero el sueño se apoderaba constantemente de Hope por lo que en un rápido y profundo momento se había quedado dormida abrazada a su peluche con fuerza, tal y como todas las noches que pasaban. 

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Elijah miró la sonrisa de Hope con genuina curiosidad. Suponía que hasta ahora se daba cuenta del impacto que tenía en ella. Correspondió a esa sonrisa, pero comió de igual manera, después de todo, los padres eran el ejemplo. — Tranquila, Hope, ya tendrás tiempo de hacerlo—exclamó, aunque su emoción también le embargaba, aunque no se demostraba de esa manera—. Bueno, no sabemos la fecha aún, pero será pronto. No tiene caso posponerla más—explicó el original, pero terminó lo suyo después de Hope. Intercambió un par de palabras con su hermana y asintió—. Mientras más íntimo mejor—apuntó a su hermana en cuanto Hope desapareció. Pero ella volvió con el ordenador y un juego de mesa que, era claro, jamás había jugado en su vida. Estaba por negarse, pero cuando Hope le pedía algo, Elijah no era la persona más imponente—. Bueno, supongo que… Podría hacerlo—respondió, escuchando que Rebekah soltaba una carcajada. Inclusive cuando eran niños, Elijah no jugaba demsiado. Alguna vez les había confeccionado un par de esapadas, pero era para ayudarles a practicar. Suponía que ser el amyor conllevaba ese tipo de situaciones—. De acuerdo, haré el intento—le respondió a Hayley. Todos se quitaron los zapatos y el original los imitó. Esperó las indicaciones de su sobrina y se apuntó a ello. Era lo más diferente que había hecho en toda su existencia. Mantener el equilibrio era realmente sencillo, ni siquiera tenía que pensarlo. Los vampiros eran coordinados, y Elijah aún más, pues premeditaba las cosas. Sin embargo, los cuerpos se fueron enredando y Elijah provocó que las demás cayeran, pero él logró mantenerse en su sitio.

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Rebekah tenía una gran sonrisa en el rostro. Estaba tan feliz por su hermano y por Hayley. Habían pasado tantas cosas, que una boda sonaba tan… humana, que le parecía fantástico. —¡Será fenomenal, Hope!—Exclamó la rubia hacia su sobrina, compartiendo una sonrisa cómplice. No quiso alterarla más, así que también comió. Bebió su copa de vino con prisa y luego observó lo que Hope traía consigo—. Oh, veamos, seguro que encontramos un montón de vestidos para la novia gruñona—le dijo a Hayley, tan sólo para molestar. Pero Hope tenía otra idea, cuando su hermano aceptó, Rebekah soltó una sonora carcajada. No podía imaginar a Elijah haciéndolo, pero al parecer Hope podía hacer mucho sobre él—. ¡A mí me encanta! ¡Hagámoslo!—Expresó, y esperó indicaciones de su sobrina. Sí, ella también era muy vieja para esto, pero siempre había probado cosas más humanas, mucho más que sus hermanos—. Ey, no hagas trampa—regañó a Elijah. Pese a que no tenía que preocuparse por el equilibrio, la mano de Elijah interpuesta entre ella y Hayley le hizo caer—. No puedo creerlo, Elijah Mikaelson ganó—dijo, abriendo los labios con sorpresa, y con broma.

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Hayley simplemente intentaba moverse como Hope le iba indicado pero cada vez se provocaba más difícil. Pero fue hasta que Elijah le había empujado había provocado que se cayera pero había soltado una carcajada al escuchar a Rebekah y aún acostada sobre el tapete tenía la vista fija en Elijah negando con la cabeza. —Algo me dice que Elijah Mikaelson esta acostumbrado a ganar— Comentó en un tono burlón sin poder seguir riendo por ello pero levantó su vista hacía Hope cuando la vio bostezando.  —La princesa ya tiene sueño— Comentó con una sonrisa hasta se acercó y Hayley no pudo reír al escucharla pero la tomó en brazos para que se quedará con ella. —¿Gorditos? No estamos gorditos— Le susurró y se sentó para sentarla en sus piernas y comenzó hacerle cosquillas, la risa de Hope era muy contagiosa por lo que ella reía a  sincronía con su hija en todo momento  pero se detuvo aunque sin soltarla. —Es hora de dormir, pequeña. Que mañana es tu último día— Le susurró y la soltó para que la niña se levantará. —Dile a tu papá que te lleve a la cama, es su premio por ganar— Volteó a ver a Rebekah con un tono burlón. —Yo ahorita recojo, no te preocupes princesa— Se acercó a ella volviéndola a tomar en brazos y la lleno de besos. —Buenas noches, Hope— Le susurró a la pequeña antes de ver como desaparecía por las escaleras con Elijah y se terminó levantando para tomar el tapete y doblarlo. —Bienvenida a la vida humana que siempre quisiste, Bekah— Sonríe de lado mirando a la rubia de reojo en lo que guardaba las cosas en la caja, sabía que todo eso era extraño pero quería que pusiera que forma parte de todo ello, después de todo se lo debían a ella.

Hope había ignorado el comentario de que fuera lo más intimo porque quería algo grande y siempre conseguía lo que quería, en su imaginación estaba una boda inmensa donde veía a su madre como una princesa y con Elijah no era nada difícil imaginarlo de traje por lo que le hacía más ilusión el vestido de Hayley que llevaría. Para Hope era toda una gran ilusión el poder presentar la boda de su madre, siempre la había visto de algún modo sola y era muy raro verla con una pareja pero no duraba nada, y Hope solo quería verla feliz y parecía que Elijah la hacía muy feliz.

La niña veía como estaban jugando y sus risas se volvían mucho más grandes que antes al verlos. Se notaba que no eran muy agiles para ese luego pero les continuaba indicado el suceso y momento que les tocaba a cada uno de ellos. Sus pasos como se volvían más constantes o mejor dicho, sus palabras se volvían más claras pero les terminó tomando una foto que se veían muy graciosos ante ello. Pero solo vio como se caían  y el único que quedaba era Elijah por lo que no había podido evitar reír por ello. —¡Les ganó! — Seguía riendo por ello sin creerlo tan poco que lo hubiera logrado pero daba pequeños saltos de emoción por ello, aunque ella no se había percatado que los había empujado por lo que se levantó de ahí soltando un ligero bostezo pero provocó que se movieran para recoger el tapete. —Muévanse gorditos— Los empujaba pero le tomó por sorpresa que Hayley la tomará en brazos y sus risas se volvieron más seguidas y grandes, inclusive gritos al sentir sus cosquillas. —¡No! ¡No! ¡M-Ma… má, no! — gritaba entre risas y se removía en sus brazos para intentar soltarse pero no podía dejar de reír y hasta lloraba de la risa. Cuando se separó simplemente asintió con la cabeza y se levantó para despedirse de Rebekah primero. —Buenas noches, Tita Bekah— Y después se despidió de Hayley —Descansa, mami— Antes de subir corriendo las escaleras sabiendo que su papa iría detrás de ella. Hope entró a su cuarto encendiendo la luz y busco su pijama para ponérsela pero saltó hacía su cama para acostarse, tenía ya bastante sueño. —¿Me cuestas un cuento? — Siempre lo pedía, le gustaba dormirse de aquel modo.

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Elijah esperó la respuesta con paciencia, sus ojos se perdieron en las orbes de Hayley. Fue como si se comunicaran mentalmente. Las imágenes corrieron por sus ojos como una cinta muy vieja de cine, a la cual le daban vueltas hasta regresar a su posición original. Pero en cada uno de los cuatros podía atisbas las escenas en las que habían compartido algo importante. Ese algo que hacía real lo que ambos sentían. Cuando escuchó la respuesta afirmativa, Elijah se acercó a ella para dejar un beso suave y corto sobre sus labios, como si con ello pudiera sellar el trato que ambos aceptaban. Claramente, esto era más que un trato, era un juramento, algo que no se seguía sólo por leyes, si no por sentimientos.

Al ver bajar a Hope sonrió, pero fue la sonrisa de Rebekah la que le reveló lo que había pasado. Por supuesto que su hermana sabría la respuesta a la escena anterior, pero no lo dijo hasta que todos estuvieron sentados en la mesa. Primeramente hablaron de cosas a futuro, Elijah podría retomar el liderazgo en el sitio, y Hayley podía dedicarse a lo que deseara, pues todo el pueblo estaba bajo el control mental de Mikaelson. Y su hermana… Ella podía ser, como siempre había querido, libre. — Fui por tu tía Rebekah—respondió con una sonrisa—. Te prometo que no me iré sin avisar, ¿de acuerdo?—juró, con voz tranquila y continuó comiendo hasta que Hayley reveló la verdad. La emoción de Hope provocó una gran sonrisa, y correspondió al abrazo de inmediato—. Bueno, tal vez podrías ayudarnos a planearla—sugirió, pero también dedicó una mirada a su hermana, pues la petición también era para ella.

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Rebekah tenía muchas preguntas, demasiadas. Había estado diez años metidas en esa caja. Lo cual era muy poco si eran objetivos, pero parecía que se había perdido toda una vida. Toda la vida de Hope. Detesto a Klaus por unos segundos, pero soltó un respiro para recuperarse. Las facciones de Elijah le revelaron la verdad, casi soltó una risilla, pero la contuvo. Esperaría a que ellos dieran la buena nueva. No respondió a la pregunta de Hayley, pero le dedicó una sonrisilla y avanzó hasta la otra habitación. La rubia aún no sabía qué es lo que deseaba hacer con su vida. Quería ser libre, pero también anhelaba compartir su vida con esta familia. Al fin una familia, como lo mencionaba su sobrina. —Bienvenida oficialmente al clan Mikaelson—exclamó a Hayley, elevando una ceja mientras sonreía. Rió por la reacción de Hope y asintió—. Planearemos una gran boda, Hope, claro que sí, y el Sr. Lobo puede ayudarnos—apuntó.

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Hayley no quería que se realizará algo grande ni mucho menos, prefería algo tranquilo y que pudiera con ello pero parecía que eran tres contra una por lo que se había quedado callada, solo esperaba que no fuera a llamar la atención todo ello pero por una fecha podría despreocuparse, además sería un momento muy agradable y que esperaba ansiosa. Las palabras de la rubia provocaron que solamente soltará una ligera risa pero no había logrado decir mucho a decir verdad, pero una sonrisa se había escapado de su rostro. —Creo que Hope esta más emocionada que nosotros, Elijah— Comentó en un tono burlón sin apartar su mirada de su hija, con la mirada le indicó que terminará de comer. Hayley también hecho lo mismo pero se quedó mirando a Hope que había sido la primera en terminar y generalmente era la última pero no había dicho nada. —Hope, ¿Qué haces? — Pero no recibió respuesta de nada a lo que se había levantado para recoger la mesa, no era tarde aún por lo que no había dicho nada. Hayley se había quedado en la cocina lavando los platos pero escuchaba las conversaciones que tenían y lo último fue Hope con su juego a lo que no pudo evitar reír ligero al imaginar a Elijah y Rebekah jugar. Al momento que terminó se acercó con ellos y volvió a reír, pero alzó una ceja al escucharla. Se quito los zapatos y se colocó su pie donde le indicaba y después la mano. —Solo no te caigas— Le susurró a Elijah cuando se cruzó al momento que colocaba su mano pero luchaba por mantener el equilibrio y solo soltó una leve risa cuando escuchó la risa de Hope.

Hope seguía del lado de su tía pero su mente se había ido al solo imaginarlos casándose y la boda como de unas películas de las princesas de Disney y dio un leve grito de emoción. —¡Tenemos que comenzar ya! — Decía emocionada y feliz —Además mañana es mi último día de clase antes de vacaciones por lo que podremos organizar todo— Pero no dijo nada hasta que vio la señal de su madre a lo que regreso a su lugar para terminar de comer, por suerte no le quedaba ya mucho para comer por lo que no había tardado en comer. Cuando terminó se levantó para recoger su plato y se subio en el pequeño escalón para dejar los platos, al poco había regresado a donde estaban ellos. —¿Y qué día será? — Se volvió a sentar par ver a los demás pero sin borrar su sonrisa de traviesa que traía todo aquel tiempo. —Espera, ¿Estás diciendo que será pronto? Genial, y además estaré de vacaciones— Hope había subido corriendo las escaleras y bajó con su laptop para buscar cosas de bodas, sobretodo vestidos. —¿Y sí jugamos un juego de mesa? Por favor— Les pidió después de ver todo se había aburrido y se los dio a Rebekah para que ella fuera la que dijera el lugar, se veía que tenía buen gusto. Sacó debajo de las escaleras un juego de Twister. Fue a la sala pero le hizo ojos de cachorro a Elijah para que le ayudará a mover los muebles aunque ella lo había intentando y colocó el tapete en medio tomando la ruleta en su mano. —Tu empiezas papi— Le dijo y ella giro la ruleta al momento pero le hizo una señal a su mamá que se acercará cuando llegaron.  —Mano derecha azul— Le hizo una señal de que pusiera su mano derecha en la primera azul. —Vas mamá— Le indicó al momento que la vio y giro la ruleta —Pie izquierdo verde— Le hizo una señal a Rebekah de que le tocaba pero que empezará del otro lado para que no chocaran. —Mano izquierda rojo— Y volvió a girar una vez más la ruleta sin poder evitar reír— Mano izquierda verde, papá— Les indicaba que les iba tocando. —Mano derecha rojo— Le indico esta vez a Hayley y por último a Rebekah— Pie izquierdo amarillo— La niña soltaba una risa al verlos, era mucho más gracioso verlo que jugar.

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Rebekah se olvido del par de tortolos y fijó toda su atención en su sobrina, la cual era completamente hermosa. Su madre de hablar y caminar, le recordaban a todos los miembros de la familia. Hasta Nik, pese a que no quería pensar en él en este momento. Escuchó a Hope y sonrió. Bueno, entonces él será uno de mis buenos amigos tambiéndijo, señalando al peluche. Miró la pulsera que le señalaba y comprendió que no era sólo un amuleto de la buena suerte, debía tener algo más. Sí, he estado en muchos lugares, de aquí para allá, corriendodijo a modo de broma. Aunque realmente no lo había sido. Cuando su ocultación quedaba al descubierto por Mikael, ellos se veían obligados a salir corriendo. Algunos en ataudes, y otros a pie. Si Rebekah tenía suerte, lo haría a pie, aunque con Nik nunca se sabía. Al menos no había tenido la suerte de Finn. Él había pasado casi toda su existencia ahí, para luego salir y enfrentarse al mundo y… ser asesinado. Pensar en ello no le agradaba, así que simplemente lo dejó de lado. Se acomodó su cabello y asintió. Te enseñaré las fotografías algún día, y tú puedes enseñarme tus dibujos, ¿qué dices?cuestionó. De alguna manera tenía que decir que mirar lo que creaba le daba curiosidad, y por otro lado le aterraba el ver los parecidos con su hermano. Sin embargo, él no estaba aquí, así que estarían bien. Oh, no… No soy tu única tía, está Elijah, claroconfirmó, aunque no supo si debía contarle acerca de todos, o si le habían contado acerca de ellos. Tenías dos tíos más, Finn y Kol, pero ellos ya no están aquínarró, dedicándole una pequeña sonrisa. Ellos estaban muertos, así que no implicaban ninguna amenaza. Y también estaba Henrik, claro, pero no lo mencionó, a veces se sentía como si el fuese parte de otra era (y, en cierta forma, sí que lo era). Oh, me quedaré aquí, te lo prometo. Podríamos beber té todos los días, estoy segura que sería fantástico, ¿o no?le preguntó al peluche, y luego asintió. Claro, ¿qué quieres preguntar?Esperó por la respuesta, pero su expresión denotó un cambio cuando pronunció ese nombre. ¿Entonces sabía de la existencia de Niklaus? ¿Henry? ¿Quién era Henry? Por fortuna, la presencia de Hayley le salvó de responder. Se levantó, sin quitar la sonrisa de su rostro. Oh, sí, debes comer, Hopesonrió, y al escuchar la explicación de la loba todo tuvo sentido, aunque necesitaba saber qué es lo que podía o no decir frente a su sobrina. Entendidoexclamó, y bajo de las escaleras para encontrarse con su hermano, buscó su mirada que le contará qué es lo que había logrado con Hayley.

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“Siempre vuelves”. Sí, esa había sido una de las primeras promesas que le había hecho a Hayley. Y aquí estaba. Había pensando que fallaría en la tarea, pero si caía, sabía que lo haría por su hermana. Por eso no le había narrado sus planes. Sin embargo, aquí estaba, de nuevo frente a Hayley. Soltó un respiro antes de contarlo. No fue sencillose sinceró. Niklaus tiene todo un ejército, la mayoría está alerta, pero la ayuda de Diego sirvió de mucho. Algunos confían en él, y es claro que el reino de mi hermano no tiene suficiente base, los obliga y no les da nada a cambio. Klaus nunca ha sido bueno con la lealtadnarró. Pude entrar al sitio y quitar la estaca del corazón de Rebekah, la llevé unos días fuera para esperar por su recuperaciónfinalizó, ya que lo siguiente es que habían viajado de vuelta a los países bajos para encontrarse con las dos. Rebekah estaba emocionada por ello, pues los diez años de cautiverio se reflejaban en su rencor. Y Elijah, que había criado, de alguna forma, a Hope, no podía esperar más para estar a su lado. Trataré de cumplirlo, pero sabes que las protegeré… Por siempre, y espero no tener que alejarme para hacerlomusitó. Le hubiese gustado corresponder a la promesa, decir que no se iría solo. Pero las circunstancias no serían las mismas, y no quería prometer algo que no podria cumplir. Pero haré lo posible por no alejarmejuró, ya que eso sí podía prometerlo y cumplirlo.

El original había soltado esas palabras sin ninguna cautela, pero siempre lo había sido y comprendía que había momentos en que tenía que ceder, en que tenía que arriesgarse. La relación que tenía con Hayley nunca había sido sencilla, así que los riesgos siempre habían estado a la orden del día. Sonrió y asintió. No, no estoy pidiendo que seamos precisamente noviosconfesó. Esa palabra le pareció extraña y ajena, pero no era lo que pedía. Después de todo lo que habían pasado, una palabra tan irrelevante no podía ser su petición. Las siguientes notas de los labios de Hayley fueron una confirmación para lo que deseaba expresar. Si ella aún sentía lo mismo que él, entonces no tenía porqué dudar. Comprendo el riesgo de esta petición, pero Hayley… Ambos nos hemos esforzado por darle una vida y un hogar a Hope. La hemos cuidado y hemos logrado que viva. Es momento de que lo hagamos también. No podemos estar a la espera de que Niklaus nos dé caza. ¿Cuál sería el ejemplo para ella? Mis hermanos y yo vivimos casi toda nuestra existencia huyendo de nuestros padres, con temos a ser reprimidos, no quiero eso para ella. Ni para ti y, por supuesto, tampoco lo quiero para mírecitó sin dar pausa a las mismas, pero con una implecable calma. No había preparado su discurso, proque creía que los sentimientos debían venir sin premeditarlos. Hayley Marshall, también quiero que seamos una familiaaceptó sus labios, pero su mano se dirigió al bolsillo de su pantalón. Extrayendo de él una caja pequeña, la cual contenía un anillo, en donde relucía una piedra preciosa: un diamante. No era exagerado, pero era hermoso, como Hayley. ¿Me harías el hombre más afortunado al casarte conmigo?pidió, mostrándole el mismo, mientras una sonrisa se dibujaba en su rostro. No era más que felicidad.

Asintió con la cabeza a su siguiente petición y lo hizo, mientras su mente aún deambulaba con la respuesta en su cabeza.

Hayley tenía por completo su vista fija en la suya y solo recuerdos pasaban por su mente, como la primera vez que lo había visto, su primer beso, su primer baile, todo eso provocaba que la castaña sonriera ampliamente y pensar que habían pasado ya casi doce años de todo eso. Su mano se colocó sobre su mentón. Su mirada no se apartaba un solo momento de la suya, simplemente no podía ello. Los relatos del suceso que había pasado de cómo había rescatado a Rebekah y como habían salido hacía que Hayley simplemente sonriera ante ello, era verdad que todo se lo debían a Rebekah y jamás podría agradecer de que los hubiera vuelto a dejar que estuvieran juntos.

Sus palabras le extrañaron el decirle que no fueran precisamente novios y una ceja se había arqueado en su rostro de manera de duda, de incomprensión sobre ello.  Su vista se había quedado solo fija en la suya, su rostro casi pegado al suyo y entendía sus palabras, no quería que Hope pasará por nada malo y solo que tuviera una vida normal como la merecía.  Elijah la había tomado por total sorpresa pero nunca había imaginado si quiera el casarse y el escuchar sus palabras provocó que su piel se erizará, mordió su labio inferior al momento y no quería que nada arruinará aquel momento. Asintió con la cabeza de inmediato sin pensarlo si quiera, porque lo quería, lo deseaba y quería pasar con él lo que le quedaba de vida. —Sí, ¡Sí!, por supuesto que quiero— Le dijo de inmediato, su tono no podía mostrar más que alegría.

Cuando Hope había bajado, Rebekah y Hayley no habían tardo en hacerles segunda pero ahora solo quedaba la cuestión de decirles a las dos los planes que tenían pero había buscado el momento. La comida se había vuelto tranquila, platicas sin relevar nada y fue hasta que Hayley le sirvió agua a Hope que vio el anillo y le preguntó, miro a Elijah por un momento y después a Hope, aunque sentía la mirada de Rebekah que era claro que ya lo sabía. —¿Por qué frunces el ceño? — Preguntó divertida por ello cuando la vio, hubiera querido decirle en un mejor momento pero su hija era muy atenta de las cosas. —Hope, Elijah y yo nos vamos a casar— Le explicó a su hija sobre el anillo de inmediato pero su respuesta dejo impactada a Hayley y se tensó, miraba a Elijah de reojo pero sin decir nada y se tranquilizó al escuchar el grito, sus palabras y que estaba de acuerdo. No podía imaginarse un solo momento en que hubiera dicho que no quería que se casará con él. —Eso lo veremos— Contesto a sus últimas palabras y volteó a verla, cuando tenía esa sonrisa traviesa era que tenía un plan, la conocía muy bien.

Con gusto seré su amiga, señorita. Sí usted es la tía de Hope seguro es muy agradable— Fingió la niña la voz del peluche al momento que hablaba y lo movía pero termino volviendo a dejarlo en su lugar. Hope también había conocido varios lugares pero este es el más feliz de encontraba, ahora podía decir con orgullo que tenía un nuevo papá y tía, que no querían que dejará a su mamá y a ella solas. Bajó su mirada un momento al escuchar lo de sus otros dos tíos, pero después de todo nada podrían hacer pero le daba pena eso pero le había alegrado escuchar que se quedaría con ellos un rato más.

Hope había bajado casi corriendo las escaleras para encontrarse con su papá que estaba en el comedor. —¡Papá! ¿Cómo te fue? ¿Qué hiciste? No te vuelvas a ir— Le dijo sonriendo la niña antes de haberse sentado frente a su madre como siempre lo hacía. El comedor era de cuatro personas por lo que no tendrían problema alguno. Había comenzado a comer tranquilamente aunque se moría de hambre. Estuvo callada casi todo el tiempo, escuchando algunas platicas de ellos sin mucha importancia. —Mamá, ¿Me puedes servir? — Le pidió un vaso de agua pero al momento que le entregó el vaso se fijo en el anillo que tenía y arqueó una ceja, ese sin duda no lo conocía y no era mucho de usar anillos. —¿Y ese anillo? — Preguntó de inmediato en un tono inocente, creyendo que su padre se lo había traído pero a ella no le había traído nada por lo que frunció el ceño pero no contesto su pregunta y sus ojos se quedaron fijos en ella y Elijah cuando escuchó que se iban a casar. —¿Qué? — Al principio confundida por ello, no recapitulando todo pero su rostro se había quedado serio hasta varios minutos después de todo ello sonríe de lado y suelta un grito, se había parado de la mesa y sin querer había tirado el agua pero no le importó, se acercó abrazar a Hayley y después a Elijah. —¡Serás mi papi de verdad! ¡Seremos una familia! — gritaba y volteó a ver a Rebekah que después corrió hacía ella y la abrazo. —Tiene que ser una boda muy grande, como en las películas— Decía ilusionada la niña.




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Rebekah atisbó el lugar de manera curiosa. Despertar después de unos cuantos años debería ser una rutina, pero siempre se encontraba con cambios. Había vivido por muchos siglos, viendo a reyes subir y caer. Estilos cambiar, continuar y desaparecer. Esta casa parecía ideada por su hermano: estable, resistente y con el calor de hogar que siempre había deseado. La rubia podía sentirlo a través de las paredes, pero ms que la buena arquitectura, se lo demostró la dulce sonrisa de la bebé que había visto hace ya mucho tiempo. Hope estaba parada a un lado de ella, y no sabía cómo describirla. Sonrió al ver su contacto con Elijah, y algo en su interior comenzó a surgir, ella también lo deseaba. Le sonrió a la pequeña cuando la presentaron, y luego se dirigió a Hayley.— Está bien, ya les hacía falta, supongo…Tan sólo miren este lugar, necesita realmente un toque femenino. Estaré gustosa de hacerlo. Tú podrías ayudarme, Hope. ¿Qué dices?—le preguntó, ladeando los labios hasta formar una gran sonrisa. Correspondió al abrazo de Hayley y luego notó la mirada que intercambiaba con su hermano. Esperaba que al regresar todo fuera más que miradas, o bien podría planear algo con su pequeña sobrina. Entrelazó su mano con la de Hope y no se negó ni un sólo instante a acompañarla hasta su habitación—. Tranquila, Hayley, regresaremos a tiempo para la comida—una sonrisa cómplice se asomó. Pues quería decir que les darían el tiempo suficiente para que ella y Elijah completaran su reencuentro.

Le dedicó una última mirada a su hermano, y abandonó la habitación en compañia de la pequeña. Entró a su habitación y… casi frunció los labios: los colores, la estética, las formas de los dibujos… Le recordaron a Klaus, era sin duda parte de la herencia que había destinado a su hija—. Es un hermoso peluche—opinó, aunque le pareció curioso que fuese exactamente ese animal y ningún otro, aunque tenía todo el sentido del mundo—. Uh, esas son muchas preguntas, linda… Pero las responderé—se paseó por la habitación— Yo… estaba viajando por el mundo, decidí tomarme un descaso largo, ¿sabes? Vi sitios agradables, algún te enseñaré fotografías, ¿qué dices? ¿te gustaría verlas?—cuestionó—. Bueno, me demoré un poco, pero lo importante es que ya estoy aquí… Elijah me ha invitado a quedarme un tiempo—anunció—. Por cierto, ¿le llamas “papi” todo el tiempo?—la curiosidad acudió a sus sentidos, pero podía preguntarlo. Se sentó frente a ella, y al lado de los demás peluches. Qué escena tan singular. La había visto por un largo tiempo en películas y leído en libros, pero nada podía compararse con la realidad—. Muchas gracias, señorita Hope—musitó, tomando la taza que le tendía para luego copiar su acción. Hope tenía muchos rasgos de Nik, pero así mismo distaba mucho de convertirse en lo que era actualmente.

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Para Elijah, le fue casi imposible separarse de Hope, quería abrazarla durante el alrgo tiempo que no había podido hacerlo. Acarició su cabello con delicadeza y finalmente la soltó para que la niña conociera a Rebekah. Se lo merecía. En todos los sentidos, podía decir que le debía todo a su hermana, y ya llegaría el tiempo de pagárselo de la manera adecuada. Por ahora, estaba bien tenerla cerca. Quizá después de tanto tiempo podrían ser una familia, como tantas veces había deseado. El comentario de su hermana le hizo ladear una sonrisa, al igual que la insistencia de Hope de llevarla a su habitación.Ya no hay de que preocuparse, yo seguiré con tus clases de pintura. ¿Nos quedamos en Caravaggio, si no mal recuerdo?preguntó, y la pequeña asintió. Se marcharon, pero antes asintió con la cabeza hacia su hermana. Conocía esa mirada, era la misma que había formado cuando había pronunciado que ya era ahora que aceptará que estaba enamorado de Hayley. Era la misma, pero ahora parecía pedirle que no perdiera el tiempo, que no fueran sólo miradas, si no un verdadero reencuentro. Su hermana era más observadora de lo que creía.

Los brazos de Hayley lo rodearon y él no dudo ni un segundo en corresponder. Sus brazos la sujetaron con fuerza, como si tuviese miedo de desaparecer, pero esta vez no sería así. Sólo una pequeña sonrisa se dibujo en sus facciones, pero era suficiente para dar a entender que se sentía feliz. Había vuelto, como había prometido.Lo lamento, pero era mejor no decirte nada, no estaba seguro de que fuese un éxito, pero lo fuese disculpó, sin alejarse de ella. Y no lo hizo, incluso cuando sus ojos se encontraron. Un par de centímetros formaban una barrera de distancia. Me parece que sí tengo idea, porque lo sentí de la misma maneraconfesó en un susurro, una mano se escapó del cuerpo de la loba para colocarlo en su mejilla. Antes de irme, compartí contigo un momento, pero no quiero que sea tan sólo un momento, Hayley—recitó—. Lo que siento por ti no ha cambiado, y no cambiara—. Quiero que seamos una familia, una familia completa—. Añadió—. Anheló ver tus ojos cada mañana, no al momento del desayuno, ni al decir los buenos días. Si no al otro lado de la misma habitación—se tomó sólo un momento, y luego respiro—. No quiero volver a separarne de ti.

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La loba simplemente había seguido con la vista a la rubia y a Hope cuando subieron, el hambre que había sentido antes de su llegada había desaparecido. La ida de Elijah jamás había imaginado que hubiera sido por rescatar a Rebekah, poco había sabido de que fue la razón que le habían quitado la daga, pero ella tenía vagos recuerdos de la rubia aunque siempre había sido agradable con ella, sobre todo con su apoyo en su hija. Temía que los hubieran seguido, que Klaus se enterará y fuera a buscarlos, pero su mayor miedo siempre sería el perder a su hija o inclusive que la separarán de ella, la vez que más se había separado de ella fue hace unos meses cuando la dejó con Elijah porque tenía que haberlo hecho y tal como lo había esperado, la había cuidado excelente, tanto que consideraba aquel vampiro que estaba frente ella como su padre.

Sus brazos siguieron rodeando al vampiro, no queriendo separarse de él al pensar que solo era un sueño, que no era real de que estuviera ahí y que solo era un juego de su imaginación pero parecía que en verdad estaba ahí y eso le provocó sonreír. —Siempre vuelves— Repitió sus palabras que alguna vez le había dicho. — ¿Qué tan seguro fue ello? Me alegro de que Rebekah esté aquí— Decía en un tono muy sincero, sabía por ella misma que siempre había dicho que quería su libertad pero parecía que la familia que hubiera querido de formó de otro modo, con su sobrina. Su miada se encontró con la suya sin haber borrado su sonrisa, solo había dicho lo que había sentido pero no había esperado el escuchar sus palabras. —No vuelvas a irte, por lo menos no solo— Le pidió, la angustia que había sentido había sido muy grande pero mucho había tenido que fingir para no preocupar a Hope. Se quedó callada escuchando sus palabras, había recordado ese momento, cuando había llegado y el que le había dicho que no quería separarse suyo porque era así. Escuchaba cada una de sus palabras, incapaz de contestar algo para no interrumpirlo, sus palabras hicieron que el corazón de Hayley comenzará a latir a mil por horas pero mordió su labio inferior. —¿Qué es lo que quieres llegar con todo esto, Elijah?— Sonrió, nunca había esperado escuchar esas palabras, mucho les había costado el dar el paso de un solo beso y aceptar lo que habían sentido. La loba se había tardado unos segundos en contestar —Sí no te conociera, Elijah. Diría que me estás pidiendo algo más que solo ser novios— Pero sabía que no se equivocaba, se lo había dicho a su manera, pero se lo había dicho, era el dejar de estar ocultos y que todo ello fuera formal. —Elijah, jamás he dejado mis sentimientos por ti, desde que te conocí— Pero había mucho más que todo eso y el solo recordar que había dicho que arriesgaría todo por estar con él hace unos años le hacía pensar en las consecuencias de todo eso. Su rostro se junto con su frente, cerró sus ojos y mordió su labio inferior. —Por supuesto que quiero, Elijah. Me encantaría el poder estar contigo todo el tiempo, el dormir contigo. El despertar a tu lado y poder gritar a los cuatro vientos que siempre fuiste y serás el dueño de mi corazón, no ocultarlo más— susurró la mujer —Pero sabes lo que paso la vez que lo intentamos, ¿Qué sucede si Klaus se entera? —Se separó levemente por ello y sus labios se rozaron con los suyos. —¿Volver arriesgar?— Recordaba el momento que Klaus le había hecho elegir entre él o Hope, el Original advirtiéndole sobre su hermano pero ella había querido, aunque ahora tenía que pensar por Hope. —Yo solo quiero que seamos una familia— sus labios los acercó por completo a los suyos y lo beso, pero no había sido un tierno beso, fue apasionado. Quería demostrarle cuanto lo quería, cuanto lo amaba y que no dejaría que lo alejarán de nuevo por ella, lucharía por Hope y por él.

La loba se separó lentamente de Elijah después de unos segundos, minutos quizás pero a pesar de todo eso tenía una labor, era madre y tenía que darle de comer a Hope. —¿Podrías recalentar la comida? Estoy segura que se ha enfriado— Le pidió al Original antes de subir las escaleras para ir donde estaba Hope pero escuchó sus preguntas que provocaron que se apresurará para interrumpirlas, no quería que Rebekah hablará o dijera algo que no. —Hope, Rebekah la comida está lista— La castaña se hizo a un lado para dejar que pasarán, dedicó una sonrisa a Rebekah pidiendo que no hablará y que le explicaría todo después. —Ella piensa que su padre la abandonó y se llama Henry, y por Elijah cree que Niklaus es su tío— Le explicó antes de bajar y paso a la cocina para ayudarle a Elijah a llevar las cosas a la mesa.

Hope estaba segura de solo una cosa y es de que no dejaría que esta pequeña familia que había formado por todos esos meses se separa, era el más grande tesoro pudiera alguna vez soñar. Sí su papi Elías estaba ahí y ahora estaba segura que su tita Bekah estaba ahí, a la mente se le vino la imagen de que pasaría sí su tito Niklaus venía o inclusive sí su padre verdadero alguna vez aparecía pero para ella Elías era el verdadero, se lo había demostrado a través de esos meses. La pequeña castaña tenían en mente que todos sus sueños e ideas que provenían era por algo, su madre siempre le había dicho que era una niña muy especial, y única, lo que le hacía sentirse bien pero con forme Elijah le había comenzado a dar clases de pintura comenzaba a darse cuenta que sus sueños significaban algo pero no sabía que con exactitud. Últimamente había soñado con su abuela como le había dicho pero no le decía a su madre ni a nadie, de hecho aún tenía la estaca que solo era visible para ella pero la enterró en el jardín por cualquier cosa pero sobre todo aquel hombre. Las palabras de Elijah le habían dicho que dibujaba a su hermano Niklaus pero para ella el que dibujaba era aquellos ojos que había visto, la imagen que tenía era de un sujeto con los mismos ojos suyos pero no los había vuelto a ver. Hope ahora más que nunca creía que los volvería a ver, como fuera necesario pero lo haría. 

Hope escuchó lo que decía del ‘Señor Lobito’ y volteó su vista al peluche sin poder evitar sonreír, había asentido con la cabeza. —Lo es, se porta muy bien. Me protege, como esta pulsera que me dio mi mami hace poco— Se la enseñó, era la misma por la que Hayley se había ido un tiempo, aunque desde que se la puso fue cuando las cosas se habían calmado sobre sus sueños. La niña la miraba curiosa y asintió con la cabeza como afirmación, siempre solía ser muy curiosa sobre todo y su tía no sería una excepción. —¡¿Viajaste por el mundo?!— preguntó en un tono muy emocionante, eso debía de ser magnifico. Sabía que ella también había viajo mucho pero le gustaría solo por conocen, no para vivir en varios lugares, sí fuera de vivir le gustaría un solo lugar. —¡Me encantaría! Quiero verlas, seguro son hermosas— Le decía con una sonrisa entusiasmada —Te demoraste mucho, Tita. ¿Eres mi única Tita?— Que Elijah le pidiera ello le hacía el simple hecho de tener una ilusión, era magnifico el poder tener a su tía ahí. A pesar de que su mamá pasaba ya mucho tiempo ahí y su papi Elías también, sería divertido. —Yo quiero que te quedes aquí— Era sin duda fantástico —Sí, es mi papi— sonrío la niña orgullosa, después de todo Elijah era el papá que siempre se había imaginado, la había cuidado y estado con ella y su madre.  La niña sonrió ante ello y solo hizo un gesto para asentir. —¿Gusta más té?— Tomó la tetera para serviles más. Hope quiso aprovechar para preguntarle algo. Tita, ¿Te puedo preguntar algo?— Le preguntó en un tono curioso pero haciendo puchero, en verdad quería saberlo. —¿Tú sabes donde esta Niklaus y Henry?— Preguntó inocente, después de todo debía de conocerlos sí eran sus hermanos pero solo escuchó los pasos de su mamá y levantó su vista hacía la puerta. —Vamos— Dejó la taza sobre la mesa y salió casi corriendo para bajar las escaleras, se fue directo al baño para lavarse las manos y regresó al comedor tomando asiento, esperando a los demás. 

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Can you keep a secret?

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Elijah sabía que los tiempos cambiarían una vez que Hope comenzara a preguntarse lo que ocurría a su alrededor. No tenía un tiempo estimado, pero sabía que debido a todo lo que ocurría a su alrededor, no tardaría mucho en ocurrir. Ya lo había confirmado. Habían hablado con ella luego del incidente en el bosque. Elijah aún seguía desconfiado. El hecho de que alguien peligroso estuviese cerca se le antojaba imposible. Después de todo, se suponía que tenía miradas en todos los alrededores. Trató de que su mente se despejara los próximos días, pero le pareció imposible. Sin embargo, había algo más urgente que debía atender: no podía dejar pasar más el tiempo de su hermana con la estaca. No se lo merecía.

Sin dudas, le anunció a Hayley que se ausentaría durante algunos días. Prefirió guardarse para él mismo la situación, no quería que se preocupara, ni alarmara a Hope, auqnue tenía que admitir que separarse de ellas, cuando al fin estaban juntos, le parecía terrible.

Al día siguiente, partió hacia Nueva Orleans. Aquel pueblecillo en donde habían pisado tierra americana, y habían logrado tener un hogar alguna vez. Y luego por segunda ocasión, pero ahora todo eso no era más que un recuerdo. Elijah se había cansado de alguna u otra manera de tratar de recuperar a una familia que estaba rota. Desde hace años había comprendido que la definición de roto, algunas veces no podía repararse.

Al llegar a Nueva Orleans, el clima templado le dio la bienvenida. No había cambiado demasiado, las brujas por un largo y Klaus por el otro. Se adentro de forma cautelosa y luego atisbó al hombre de confianza que sabía con exactitud en donde estaba su hermana. Esperó a que Klaus se marchara y luego se adentró en aquel sitio que hacia llamar hogar. Tampoco había cambiado, y si su hermano fuese más inteligente, no hubiera dejado a Rebekah en un lugar así, tan fácil de encontrar, pero Elijah lo conocía, la había dejado ahí por una razón: no quería estar solo. No esperaba que fuese tan fácil, pero el arrancar corazones nunca había sido difícil para él, así que lo hizo. Abrió el ataud que contenía el cuerpo dormido de su hermana y le sacó la estaca. Tardaría en recuperarse, pero se llevaría su cuerpo. En menos de media hora, ya se encontraba cerca de un poblado. Colocó a su hermana en una cama y consiguió algo de sangre. Por lástima, sólo eran bolsas de snagre, ya que no podía arriesgarse a dejar algún rastro. Esperó con paciencia y Rebekah poco a poco fue abriendo los ojos. Elijah sonrió a su hermana.Bienvenidale murmuró, y le dio la bolsa de sangre.

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Rebekah sonrió débilmente cuando la luz volvió a sus ojos. ¿Cuánto tiempo habría estado dormida esta vez? Maldito Nik. Maldito Nik. Respiro profundo, pero cuando miró a Elijah se echó a sus brazos. Le había prometido que volvería y aquí estaba.—Elijah—pronunció, dando a entender que le agradecía que volviera por ella. En cuando le dio la bolsa puso un gesto extrañado.—Preferiría beber del origen—se quejó, pero tenía tan sed que no le importó. La bebió en dos segundos.

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Rebekah se recuperó en cuestión de minutos, y Elijah le informó que debían irse, no podían esperar a Niklaus se diese cuenta de su ausencia. Había cuidado de no dejar rastros pero sabía que inevitablemte sabría que había sido él el culpable de la liberación de la original. Cuando estuvo seguro de que todo estaba bien en los alrededores, partió junto a su hermana al otro lado del mundo. Al poblado de los países bajos. En cuanto lo atisbaron se acercaron a él, y dio las indicaciones para que confiaran en Rebekah. Llegaron al sitio sin contratiempos. Elijah abrió la puerta con cuidado, pero con el suficiente ruido para hacerse escuchar. Las escaleras se volvieron estruendosas cuando Hope bajo a toda la velocidad y se abanlanzó hacia él. El original la recibió con los brazos abiertos y la levantó del suelo, permitendo entrecerrar sus ojos para que el aroma llegara a sus sentidos. Se sintió también. Abrió los mismos y atisbó a Hayley, esta vez se iluminaron. Le sonrió y dio un asentimiento de cabeza, casi como un saludo, aunque él deseaba abrazarla de la misma manera, aunque si todo funcionaba como él lo deseaba, podría hacerlo cuantos veces quisiera. Se separó sólo unos centímetros y le indicó a Rebekah acercarse.Hope, ella es Rebekahla presentó, con una gran sonrisa ladeada en sus labios.

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La castaña podía jurar que había creído que su vida llegará a ser de ese modo, sí le dijeran a su ella de hace 15 años jamás creería que tendría una hija o por todo lo que había pasado. Sus pensamientos estaban en ello, el pensar que su hija necesitaba lo mejor y estaba frente a ella, era su familia después de todo. Una leve sonrisa se había dibujado en su rostro al momento que veía a Elijah con Hope, seguía sin creer que esos meses se había vuelto el padre que Hope siempre había querido y aunque ella no aceptará en sí le alegraba enormemente que el hombre estuviera con ellas, jamás había dejado de sentir por Elijah en todos esos años, lo amaba pero había sacrificado tanto por ello e incluso estuvo a punto de hacerlo con su hija que temía lo que pasará sí Klaus sí quiera los descubriera. 

Hayley se acercó a ellos al momento que Elijah la estaba presentando para ver la reacción de su hija y sonrió un poco, la mujer simplemente podía ver en sus ojos como estaba ilusionada. —Hope, ella es tu tía Volteó a ver a Rebekah y la abrazó, tenía mucho que no veía a la mujer y sabía lo que había hecho para liberar a Elijah, un gracias no era suficiente pero era un comienzo. —Gracias, Rebekah Le susurró al oído aunque sabía que tanto Elijah como Hope les podían escuchar, se separó de ella cuando vio que Hope le daba su mano y se la llevaba a su habitación, seguro que le querría enseñar sus cosas a lo que dibujo una leve sonrisa. —Hope, no tarden que aún no hemos comido Le recordó a su hija pero el verla con esa ilusión era imposible decirle que no a lo que asintió con la cabeza por ello y al verlas perderse por las escaleras su vista la volteó hacía el original que acaba de llegar y su sonrisa se amplió, lo había extrañado. Ya estaba muy acostumbrada a su presencia que era imposible no hacerlo, se acercó al hombre tímidamente pero lo abrazó. —Maldición, Elijah. Me tenías muy preocupada Comentó en un hilo de voz y solo cerró los ojos, sintiendo al hombre un momento. Temía que Klaus lo hubiera encontrado o hubiera hecho algo pero al saber que había ido hasta New Orleans había sido mil veces peor el asunto. Quería hacerle mil preguntas pero nada se articulaba de sus labios, lo único que sentía una tranquilidad de que estaba a salvo y además de que no había llegado solo si no con Rebekah, se separó levemente y lo miro a los ojos sin borrar la sonrisa que tenía en el rostro. —Te he extrañado como no tienes idea Le dijo al hombre, no pensaba lo que traía sus palabras, solo decía lo que sentía por un momento y quería el solo poder dejar de ser lo dura que siempre presentaba sobre todo cuando Hope estaba cerca. 

Hope se quedo abrazando a su padre por un buen rato, para ella una familia era mucho más que solo gente viviendo juntas. Era algo que añoraba y era lo más sagrado que podía haber. Siempre su madre había sido lo más importante y pensaba que era su único familiar pero desde la llegada de Elijah se sentía completa, su búsqueda de su padre había concluido y por más que la mujer que decía que era su abuela le seguía hablando cuando pintaba no mostraba mayor interés, estaba llena con ellos pero ahora su mundo se abría con la llegada de alguien más en su vida, su tía Rebekah. A pesar de aún estar en brazos de Elijah podía ver perfectamente a la mujer que tenía alado. Escuchó las palabras de su padre y dibujó una sonrisa tierna, le parecía agradable la mujer y debía de ser de confianza para que se la presentarán de ese modo.  —Hola, soy Hope le dijo a la mujer al momento y con la mano le saludo moviendola pero se detuvo siguiendo con su mirada a mamá al momento que se había acercado y sus palabras provocaron que la mirada de Hope cambiará por completo mostrando ilusión. ¡Tenía más familia! Pasaba por la mente de la niña al momento y en su interior dando brinquitos de la emoción.

 —Tita Bekah Le dijo al momento que la vio. Le hizo solo un gesto a su papá para que la bajará pero no sin antes depositar un beso en su mejilla. —Que bueno que estás aquí, papi. Te extrañamos mucho, mami no sabe dar clases de pintura como tú La niña al momento que estuvo en el piso tomó la mano de Rebekah. —¡Te enseñaré mi cuarto, Tita! Decía emocionada la niña y al momento que estaba corriendo para subir las escaleras escuchó la voz de su madre que provocó que volteará. —Oh mami, deja que Tita Bekah conozca todo Sin más terminó subiendo con ella hacía el cuarto que no estaba lejos. —Por aquí La guiaba que tuvieron que pasar por unos cuartos y cuando llegaron provocó que entrarán. La niña no sabía por donde comenzar, habían miles de cosas que podían hacer y le emocionaba. —Este es el señor lobito, es mi peluche favorito y lo tengo desde que era bebé Lo que no tenía idea era que su verdadero padre era quién se lo había dado. Después le seguía enseñando varias cosas. —Dime algo de ti, ¿De donde eres? ¿Por qué no habías venido? ¿Por qué hasta ahora?  Sí algo era mucho era curiosa. Se sentó en una pequeña silla en la mesita que tenía para que jugaran a tomar el té. La niña tomó la teterá y les “sirvió” a ambas su té. —Aquí tiene señorita Bekah— Tomó la copa y alzó el dedo meñique como modal para después fingir que tomaba un poco del té. 

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Can you keep a secret?

El tiempo siempre había sido una excusa para no darse cuenta de que lo que los alrededores abarcaban. Sí de algo estaba segura la castaña es que no tenía noción del tiempo que había pasado pero lo que sí es que no todo sería felicidad por más que quisiera. Desde su llegada con ellos y esa salida de Hope las cosas habían cambiado, sobre todo porque Hope ya sabía casi toda la verdad. Por petición de la propia Hope la loba ya no iba a trabajar, se la pasaba con ella la mayor parte del tiempo y aunque muy pocas veces salían se sentía bien, como una familia que eran. La loba seguía temiendo que en cualquier momento aparecía Klaus y le quisiera quitar a su hija o volviera alejar a Elijah de sus vidas, el solo volverlo a tener con ella le había hecho sentirse por completo llena y darse cuenta de la falta que le había provocado.  

Elijah llevaba varios días que había salido pero no le había dado las razones, pero solo le quedaron claras sus palabras de que volvería pronto y sí sucedía algo le hablará, a pesar de todo le extrañaba y sabía que Hope también pero esos días le habían hecho volver a recordar todos los años que habían estado ellas dos juntas.

Tenía unos minutos que había llegado con Hope de la escuela, la había ido personalmente a recoger pero no vio a la niña debido a que se fue a encerrar a su cuarto. Entró a la cocina sirviéndose un vaso de agua y se recargó en la barra, escuchaba con claridad las pisadas de Hope pero específicamente no bajaron por lo que se precipito a saber que fue a su habitación a lo que una leve sonrisa se dibujó en su rostro, sin embargo, prefirió no decir nada o hacer y tomar el vaso de agua. 

Se quedo mirando en el refrigerado que encontraba ya que no tenía ganas cocinar. —No es de mi agrado— Comentó al sacar un plato. —Ayer comimos esto— sacó otro y volví a sacar otro terminando solo eligiendo un poco de pollo con una sopa de fideos y ensalada, definitivamente tenía que ir de compras mañana cuando Hope fuera a la escuela. Lo único que hizo fue recalentado y colocó la mesa para dos personas, paso a servir la comida y subió las escaleras para buscar a Hope pero paso a su habitación abriendo las ventanas para que se pudiera ventilar, estaba haciendo mucho calor. Salió de ahí y se dirigió al cuarto de Hope que la vio mirandose al espejo. —¿Sucede algo, amor?— Hayley no se molesto en absoluto que se hubiera puesto ese vestido pero entendió que miraba la marca pero prefirió no decir nada, realmente hacía mucho calor. Le hizo una señal para que bajará con ella las escaleras pero no tuvo que decir nada, había visto a Hope salir corriendo y es que se escuchó la puerta abrir. La mujer iba unos pasos detrás de ella y al bajar las escaleras se encontró de nuevo con él, le hizo sonreír muy amplió el volverlo a ver pero vio alguien detrás que fue lo que más llamó su atención, Rebekah. ¿Cómo? ¿Qué hacía ahí? Volteó su mirada hacía Elijah esperando una respuesta, solo con la mirada ya que Hope exigía toda la atención y lo entendía.

Para Hope las cosas se habían vuelto mejor, sus sueños se habían cumplido al momento que Elijah había llegado. No le importaba del todo sí su madre era lobo o sí Elías fuera un vampiro, tenía la familia que había tenido y sobre todo su madre ya estaba con ella en casa. La niña ya se había acostumbrado a la escuela y hecho nuevos amigos, por el momento eran una familia como cualquier otra y no sabían cuando llegaría a dudar eso pero esperaban que fuera por mucho tiempo.

Hope subió corriendo a su cuarto, era una rutina que ya tenía por lo que más que nada paso a dejar su mochila. Llegar de la escuela, quitarse el uniforme, comer, hacer tarea y pintar con Elijah u otra actividad con su madre. Se había puesto un vestido de tirantes porque tenía mucho calor pero como estaban en casa no había problema, no entendía porque su mamá le pedía que ocultará una marca de nacimiento que tenía ya que ella también la tenía. La miro un momento por el espejo pero no dijo nada, lo único que pensaba era que significaba ello que se notaba cada vez más y no creía que solo fuera una marca de nacimiento, tenía una especie de media luna. Sus pensamiento se fueron interrumpidos al escuchar pasos y ver a su madre por el espejo que se acercaba. —No es nada, ¿Cuándo llega papá?— Quería ver a Elijah, a pesar de que tenía días que no estaba tenía ganas de verlo. 

Parecía como si hubieran escuchado a la niña porque se escuchó un ruido de la puerta, la niña bajo corriendo a gran velocidad para ir directo para ver a Elijah en la puerta. Se lanzó hacía él para abrazarlo con fuerza. —¡Papi Elías! ¡Te extrañé!— Había dado un pequeño brinco para que la cargará, una vez que estuvo en sus brazos se asumo por detrás de su hombro al ver una cabellera rubia, se le hizo conocida pero no dijo nada, era penosa por lo que se volteo escondiéndose en pecho y lo abrazo de nuevo.


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