Mi nombre es Hayley, mi lugar de residencia es privado, quienes llegan a saber de mi es porque realmente saben guardar un secreto ¿Podrás tú? Lo único que diré es que vivo con mi adorable hija, Hope Mikaelson Marshall.
Solo una simple chica atraída por la luna llena y su corazón latiendo por un vampiro original.
Klaus reposaba sobre el alféizar de la ventana. Todo parecía tranquilo, aunque sabía que no era para siempre. Algo que comprobó cuando una chica entró a la habitación, la misma bruja con la que había hecho el trato, confirmó que ellos venían en camino. El híbrido se levantó de su asiento e indicó a Hope que se mantuviera en su habitación. Al darse la vuelta, se encontró de nuevo con la bruja. —Ocúltala—ordenó, y continuó su andar hasta encontrarse con los otros vampiros—. Esperaba que la demora no fuera demasiada, Elijah piensa, pero Hayley es obstinada, lo que quiere decir que no vienen solos—musitó—. Pero soy inmortal—declaró e indicó a todos que esperarán por su señal, mientras él se acercaba a los alrededores y esperaba al hombre de su alianza: Marcel. No era tan ingenuo como para no creer que Elijah le había prometido algo. Se acercó a cada uno de los límites, justo en el momento en que veía entrar a Hayley. Giró su cabeza unos cuantos grados y su sonrisa se extendió levemente. El grito de la loba fue un regocijo para él. — La obstinada lobita está en casa— exclamó, abriéndose paso entre entre los árboles cercanos—. Entonces, ¿este ejército es el que pretende derrotarme?—Cuestionó, extendiendo sus brazos a sus costados—. ¿Y Elijah?—Añadió—. No me digas que también vas a culparme de los problemas de comunicación de la pareja—frunció los labios en un gesto de burla.
Marcel había aceptado sus términos con tal que los originales se marcharán del lugar. No era ningún problema, Elijah y Rebekah no planeaban quedarse en un lugar tan conocido por Klaus. Alearse era la mejor opción si ganaban esta batalla. Entrar juntos al campo no sería buena idea, pese a que el original prefería encargarse de su hermano, también deseaba buscar a Hope, así que caminó al lado de Davina, mientras llegaban a los límites de la propiedad y comprobaban que podían pasar. La bruja murmuró hechizos por lo bajo, y luego le dieron vía libre. —¿Hope?—Alzó la voz, sin sonar a grito, sino con suavidad—. ¿Estás aquí?—Musitó, pero el dolor en su cabeza se intensificó de un momento a otro, tapó la misma con ambas manos y luchó por mantenerse en pie, hasta que la sangre comenzó a brotar por sus labios.
“Klaus tenía razón, tú buscarías a Hope.” Exclamó la bruja, saludó a Davina con una sonrisa de lado. Ambas habían sido víctimas de la cosecha, pero nadie se había fijado en la menuda Cassie. “Pero no puedes pasar. Adiós, Elijah Mikaelson.” Soltó y con un movimiento le quebró el cuello. “Tú y yo, otra vez.” Dijo, dirigiéndose a su compañera.
Seguía
con su mirada fija al frente, había un pequeño grupo detrás suyo de varias de
las razas pero la castaña solo tenía el objetivo de Klaus enfrente suyo. Su
mirada simplemente estaba furiosa y fue hasta que vio al original que se
acercaba que se quedó por delante de los que se encontraron. Sabía que Klaus tenía conocimiento de los alrededores
pero pondrían con toda la gente o por lo menos eso creía la loba al no tener el
conocimiento de la traición de Marcel. —Quiero a mi hija— volvió a repetir sin
contestar ninguna de sus preguntas. Se extrañó al escuchar sobre lo de Elijah y
que supiera de la distancia que se había establecido en ambos, pensó por solo
unos segundos que Elijah no había tenido nada que ver con lo de Hope, él no se había
merecido lo distante que se había puesto. Hubiera parecido que realmente no se hubieran
casado pero lo único que podría pasar por la loba era el sentimiento de tener a
su hija de nuevo en brazos. —Esté no es un asunto de Elijah, es un asunto entre
tú y yo— Era su hija de la que estaban hablando —Tú fuiste el culpable de no
haber estado con ella por ser un paranoico— Decía la loba furiosa en cada palabra
que ejercía —Ella ha estado alejada de todos tus enemigos, todo el peligro que
podrías heredarlo, creció como una niña normal y feliz. ¡Tú solo eres una
amenaza para ella! — Le gritaba a esté, no podía dejar que siguiera quitando a
su hija pero escuchó un grito que reconoció y volteó, se trataba de Rebekah
pero estaba del otro lado. Más lobos habían aparecido alrededor, seguidos de
algunos vampiros y brujas. Veía a lo lejos a Jackson y Rebekah peleando pero
veía varios vampiros de Marcel incluidos, se volteó viendo que los suyos solo
estaban esperando una orden pero lo entendió todo, volteó su vista hacía Marcel
por última vez pero los vampiros de estos atacaron a los lobos, e incluso
algunas brujas que estaban ahí. Hayley se volteó hacía Klaus dejando un
puñetazo en su rostro, la fuerza se había incrementado de todos gracias a las
brujas. La guerra había comenzado y contaban con traidores en todo ese aspecto.
Hope seguía sin que le abrieran y
se enojaba cada segundo más, ¿Por qué la habían encerrado? ¿Por qué no podía
salir? Trato de concentrarse en algo o intentar escuchar algo que su madre le
podría decir en ese momento, miró la pulsera que tenía en la mano pero solo
recordaba que le había dicho que la protegería. Se acercó a la ventana cuando
vio a lo lejos gente que se acercaba y comenzaba a rodearse de gente pero no
detectaba a nadie conocido. Intentó abrir la ventana pero tampoco ese podía y
grito, hacía señas para que alguien de ellos la viera. No tenía un buen
presentimiento, en absoluto, se sentía muy intranquila y lo único que pensaba
era en sus padres, sobre todo el de su madre.
Davina se había acercado con Cassie, había querido ser la
que fuera contra Klaus pero no pondrían conseguir aquello sí el objetivo era
rescatar la niña pero tampoco podría dejar su venga a un lado. Esperaba que la
daga que le había dado a Hayley funcionara porque había trabajado por esa en
años. Vio el cuerpo de Elijah caer pero simplemente desvió la mirada. —Llevaba años preguntándome que
había sucedido contigo, no hubiera creído que terminarías aquí— Pero todas las
chicas de la cosecha habían regresado con diferentes objetivos, ella había sido
desterrada y atacada por haberlo intentado pero habían ya pasado muchos años de
aquello pero era algo de lo que tenía más claro, después de todo no todos
podrían decir que habían vuelto de la muerte. Davina se acercó hacía la bruja
aún molesta con el alrededor pero sentía bastante magia, más de la que hubiera
esperado. Davina tenía bastante y además de eso podría canalizar pero tendría
que lograr canalizar la de ella, además de que podría aún sentir su presencia.
Comenzó a realizar un hechizo haciendo que la bruja saliera volando hacía la
salida de la puerta y caminó detrás suyo. Davina iba hacía ella cuando sintió
la mordida de un vampiro en su cuello a lo que soltó un grito, se arrodilló pero
volteó al ver al vampiro que estaba muerto y una sonrisa se dibujó ligero en su
rostro aunque ligeramente le había debilitado. Una parte de su canalización
había perdido pero intentaba volver a realizar el hechizo para conectar a las
brujas que se des canalizaron.