Mi nombre es Hayley, mi lugar de residencia es privado, quienes llegan a saber de mi es porque realmente saben guardar un secreto ¿Podrás tú? Lo único que diré es que vivo con mi adorable hija, Hope Mikaelson Marshall.
Solo una simple chica atraída por la luna llena y su corazón latiendo por un vampiro original.
Elijah escrutó a Hope, parecía una niña distinta a la que había visto hacía apenas unos segundos, como si la gran aura, extraña y distinta, al fin se hubiese ido, ¿acaso habían visto a Hope o sólo a un espejismo de ella? Su mirada no pudo más de lo que quisiera sobre el cuerpo de la que consideraba su hija. La casa, en cambio, parecía oscura y lúgubre, alejada de sonidos humanos, más que los sonidos del viento sobre las ventanas. Mikaelson podía sentir esa magia que los envolvía, como una gran burbuja albergando los cuerpos. Rozó el cabello de la menor durante unos segundos, hasta que Hope se unió a su madre. Elijah en cambio, se quedó en su sitio, podía sentir que sus piernas se pegaran al suelo, que su cuerpo se engarrotaba y sus articulaciones detenían, como si fuese la presa principal de ese lugar. Desde que pasaron por la puerta, ambos se enteraron que la trampa los atraparía, pero sacar a Hope sería su prioridad. Siempre sería así.
—No hay tiempo para réplicas, llevátela
—exigió el original, sin confesar lo que estaba apoderándose de su cuerpo, era mejor guardar silencio a lo que no podía solucionarse, no ahora—. Te amo
—pronunció el hombre, con tal vehemencia, acariciando el cabello y las mejillas de la híbrida, parecía una despedida, aunque deseara que no lo fuera. Cuando ella se alejó, atisbó a Hope, con los ojos claros y verdaderamente despiertos, como si al fin se diese cuenta de lo que estaba ocurriendo. Asintió con la cabeza, alentándola a que siguiera a su madre. Tenían que salir de aquí, mientras él se esforzaba por mover los pies hacia el interior, adentrándose a la boca de la trampa. Los vampiros y brujas lo acorralaron, el hombre arrancó gargantas, partió varios cráneos, pero sentía como si la sangre en su interior se desvaneciera. El hambre vino a él de golpe, y la estaca en su espalda dio fin a su consciencia.
“Hijo mío, es un gusto volver a verte.” Pronunció Esther, pasando su mano por el borde de su cara. Esto sería sólo el principio hacia todos sus planes. Indicó a sus compinches que lo levantarán para colocarlo en la mazmorra que había preparado. Traería los demonios, los miedos y el sufrimiento del vampiro. Elijah Mikaelson dejaría de ser lo había sido por siglos.
El camino que habían tenido que atravesar hasta la casa mencionada por Davina Claire. La bruja sabía bien los crimenes cometidos por Elijah, por lo tanto la confianza no logró ser mutua. Sin embargo, a Elijah eso no le importaba en absoluto. Su prioridad era salvar a Hope. Cada mañana se imaginaba yendo a su cuarto para despertarla, ayudarle a prepararse a ir a la escuela y hacer el desayuno, mientras ambos recitaban la última obra leída la noche anterior.
La distancia lograba quebrar al original; quien por años se había prometido no dejar que las personas ocupasen un espacio en su corazón. Hayley había logrado ocuparlo, Hope logró hacerle creer en un tipo de amor que jamás ambicionó, que jamás deseó y, también, que nunca creyó poder sentir. Tal vez fuese la hija de su hermano, siempre lo sería, pero cada médula de sí mismo estaba ligado a la pequeña. La amaba como un padre podría amar a su hija. Un amor verdadero y puro, uno que Elijah no había visto nunca antes. Sus padres nunca se lo habían demostrado.
La casa se asomó imponente entre los árboles, dejando atrás a Klaus, ya que no podía pasar. Ignorando las órdenes de su hermano, Elijah y Hayley se internaron en aquel lugar, encontrándose con más infortunios que certezas. Hope no podía reconocerlos, y su magia parecía salirse de control peor que antes. La lucha se dio segundos después, Elijah asesinó a los atacantes sin ninguna duda. Ellos pagarían, pero deseaba poner su mano en el corazón de Esther, estrujarlo y arrancarlo. Hacer pedazos hasta la última vena. Cuando ambos cuerpo se llenaron de sangre, la voz suave e inocente resonó, haciéndoles girarse.—¿Hope?—Preguntó a su vez, acercándose a ella con cautela. Extendió su mano para que ella pudiera acercarse a su madre, mientras Mikaelson revisaba el lugar con una ojeada. Las tretas de su madre no eran sencillas, debía haber algo más—. Salgan de aquí—anunció el original, mientras él observaba a su alrededor. Tenían que irse.
La híbrida perdió el sentido de todo lo que pasaba a su alrededor cuando comprobó que Hope estaba de nueva cuenta con ellos. Olvidó aquella sombra, que no estaban solos. El deseo de poder tenerla junto a ella era mucho más grande que cualquier cosa que pudiera sentir o tener, tanto tiempo que había pasado y estaba con ellos de nuevo. Lo que menos podría importarle era estar llena de sangre, era sacarla con vida de ahí antes de que apareciera la bruja. La niña tomó la mano de Elijah para después la de su madre pero no dijo nada, se quedó callada mirando hacía el pasillo e inclusive su cuerpo había temblado ligeramente. Se arrodilló para quedar a la altura de la niña y comprobar que estaba bien, no podría mostrar la angustia que surgia en ella. La abrazó con fuerza sobre todo al ver que temblaba depositando un beso en su frente. —Todo esta bien, aquí estamos— No la dejarían por nada, además los demás estaban afuera como resguardo. Se levantó con cuidado sin soltar la mano de la niña. —¿Qué estás diciendo? Tenemos que irnos los tres— Cuando se movió comprobó que no los iba a seguir, que les iba a dar tiempo para que lograrán y ella se negó. —No, Elijah. Tienes que ir con nosotros…— Sabía que no tenían tiempo pero lágrimas se formaron en su rostro. No tenía que escucharlo para saberlo. Se acercó a él juntando su frente con la suya y cerró los ojos, sentía un nudo de garganta y lo beso. No fue un beso largo ni corto, fue uno de despedida que deseaba que no fuera de esa manera. —Por favor, logra salir— Susurró la mujer con lágrimas en los ojos. La híbrida se percató que la sombra venía, varios vampiros salían y brujas. Hayley tomó a la niña en brazos y salió a velocidad vampirica de ahí para reunirse con el resto. Hope se acercó corriendo para ir con su padre y tía pero Hayley se quedó ahí viendo la puerta, deseando que lo hiciera pero Davina gritaba que debía de hacer el hecho. —No, ¡No! Debe de salir— Gritó la híbrida desesperada pero pasaron segundos, los más largos para Hayley y sabía que la bruja no debía de hacer. Davina seguía gritando y Hayley asintió con la cabeza pero cayó de rodillas. Se escuchaba a Davina recitando el hechizo, nadie podría salir de ahí. Lágrimas corrían de Hayley, Hope se acercó a su madre sin entender nada y la abrazo, Hayley la llenó de besos, tenía a su hija de nuevo con ella pero había perdido al amor de su vida. —Elijah… —.
Elijah fue a parar a la pared, pero eso no bastó que volviera a levantarse; esta vez, sin devolver el daño. Necesitaba sacarlo de su interior, pero Rebekah tenía razón: su prioridad era Hope, y siempre lo sería.—Por supuesto que ayudaremos —replicó a Niklaus con los labios apretados. Sabía que era su hija, y él sólo su tío, pero todo el tiempo que habían compartido se había traducido a una relación especial, diferente. Nadie podría comprenderla, y quizá tampoco lo que Hope sentía por él, y lo que Elijah sentía por Hope—. Estás vinculada a ella —musitó el original. Las líneas de sangre habían sido empezadas por ellos, y ahora Hayley había tomado esa naturaleza debido a su hija. Elijah meditó las últimas palabras, y por unos segundos, compartió una mirada cómplice. Totalmente pacífica. Esther era una bruja extraordinaria, la mujer poderosa que les había otorgado la inmortalidad, pero si había vuelto apoderándose del cuerpo de aquella chiquilla, lo único que quedaba era matarla. Una vez que esa idea cruzó por ambas cabezas, dejaron de verse—. Es posible, pero morirá por tocar a Hope —decretó el mayor. Sabía que Klaus no lo dudaría, tampoco Hayley; pero cuando una vida importante para él estaba en riesgo, mancharse las manos se volvía algo necesario.
Rebekah y Klaus partieron hacia Nueva Orleans, mientras el matrimonio se apropiaba del territorio, buscando todas las pruebas y elementos necesarios para encontrar a Hope. Pese a que el silencio se había apoderado de gran parte de su vida (y el vacío, claro estaba), la situación no se volvió hostil. Esta vez, la unión debía ser suficiente para llegar a su destino.
Sin embargo, el tiempo pasó rápido. La vida, como no la conocían, se fue desvaneciendo. Los días se hicieron largos hasta convertirse en semanas. Niklaus no llamaba, pero Rebekah les mantenía al tanto. Davina se había negado, sabía que la muerte de Marcellus en manos de Elijah provocaría consecuencias; pero el mayor no pensaba tolerar ninguna traición.
Los meses arribaron, dejando que el frío se apoderara de los países bajos. Los ciudadanos se tapaban en exceso y dejaban salir toses irregulares desde su garganta. Ni Hayley ni Elijah lo sentían. Lo único que podía apoderarse de ellos era el recuerdo de Hope. La híbrida sentía su magia, el vínculo parecía haberse vuelto más fuerte. Cuando el alma del original se rendía, sus hermanos y Davina arribaron al lugar. Pese hostil y fría, la bruja parecía querer ayudarles. Efectivamente, la chica que se había llevado a Hope pertenecía a la cosecha. Claire tardó unos días más en poder localizarla, utilizando la sangre de los cuatro parientes para lograr hallarla. Cuando el camino de globulos rojos llevó a una casa abandonada en el continente, los originales decidieron ir. Nadie se quedaría atrás, ni siquiera la bruja. De cualquier forma, Elijah planeaba matar a Cassie, o a Esther, si es que en verdad era su madre.
“—Aquí es—anunció la vocesilla de Davina Claire.”
Todos los originales y Hayley voltearan a verse. No había momento de trabas, era el momento de recuperar la esperanza de cada uno.
Cada día que pasaba era más doloso para la híbrida que se reflejaba en su mirada sin tener un solo rastro de su hija pero lo que más deseaba además de poder encontrarla es que estuviera bien, cuando estuvo con Klaus en el fondo sabía que jamás le haría daño pero con esa bruja no podían asegurar nada y cada vez tenían el rastro menos fresco. La desesperación abordaba a la híbrida pero no perdía la esperanza que volvería a encontrarla porque no descansaría hasta encontrarla, lo único que podían saber era que seguía viva porque seguía sintiéndola pero no ayudaba para nada más ese vínculo que abarcaban. No sabían por donde más buscar o comenzar, toda la ayuda que habían tenido no había servido para nada pero fue hasta el regresó de los demás que Davina Claire se había decidido ayudarles, ¿Por qué hasta ahora? Hayley estaba furiosa pero se había logrado contener cuando mencionó que podría localizar a la bruja. Siguieron el rastro hasta una casa abandonada, Hayley sintió como un escalofrió recorría su cuerpo al pensar que su hija estaría ahí sola por lo que ni siquiera dudo en intentar entrar al lugar pero cuando se intentaron acercar no todos habían podido pasar. La barrera se había presentado para todos excepto para Hayley y Elijah, se voltearon a ver que sabían que se trataba de una trampa pero tenían un segundo plan que Davina se encargaría de ello. Volteó a verla asintiendo con la cabeza, solo esperaría la señal de Hayley para realizar el hechizo, se adelantarían en lo que intentaba Davina romper esa barrera. Hayley sabía que Hope estaba ahí, podría sentirla. —Vamos— Fueron sus últimas palabras de Elijah y emprendió marcha hacía la casa, la puerta estaba abierta y entraron sin siquiera dudarlo. Hayley se fijó en los alrededores que parecía que el lugar podría derrumbarse en cualquier instante pero se sentía el olor de varios. Caminó por el vestíbulo siguiendo su instinto que cada vez se sentía el vínculo más fuerte, todo lo llevó a una puerta que la abrió con una patada para ver una niña de espaldas jugando con un muñeca. La niña estaba más grande de lo que recordaba, traía el cabello más corto hasta el hombro, se acercó despacio hacía ella debido a que no volteaba pero Hayley sentía como sus ojos se llenaban de lágrimas, estaba ahí después de todo. Se acercó con cuidado para agacharse para quedar frente suyo pero Hope seguía sin voltear. —¿Hope?— Preguntó su nombre, levantó su vista hacía Elijah buscando ayuda y colocó su mano sobre el hombro de la niña que fue cuando se atrevió a verla pero los ojos de ella se mostraron dudosos para verla a ella y después se volteó a ver a Elijah para regresar a Hayley. —¿Quién eres? ¿Quienes son?— Preguntó, lo que sintió como un hueco en el corazón pero trató de contenerse de que su propia hija no los reconocía. No veía más esa luz que siempre tenía en sus ojos, lo dulce y tierna, esa alegría, se arrodilló para quedarse a su lado aunque no sabían cuanto tiempo tenían.
—S-Soy Hayley, soy tu mamá. El es Elijah, es tu tío pero siempre lo consideraste como tu papá, papá Elías… — No podía hablar menos cuando vio el rostro de la niña que mostraba enojo. — ¡Mientes, mi mamá me abandonó!— Gritó la niña y se volteó, con un solo movimiento de la mano empujó a ambos sacándolos de del cuarto dejando que cayeran del primer piso hasta el piso antes de que la puerta se volviera a cerrar.
Hayley no había podido reaccionar cuando ambos habían caído, el rostro de la híbrida sangraba pero se regeneraba lentamente. Se levantó lo más rápido que había podido para subir a velocidad vampirica de nuevo al cuarto pero esta vez la puerta estaba cerrada, comenzó a golpear o intentar tirarle pero no podía. La híbrida estaba desesperada, encontrar a la bruja o si no estaba o había alguien más había pasado a segundo plano, se sentía destrozada que su hija creyera que la había abandonado pero su cuerpo cayó de rodillas llorando. —Hope, soy tu mamá y jamás te abandoné, te apartaron de mí. Llevamos todo este tiempo buscándote. Te sacaremos de aquí, formaremos esa familia que siempre quisiste, seremos felices. Por siempre y para siempre, ¿Recuerdas?— Esa promesa siempre se la había enseñado, era una Mikaelson, estaba en ella. Soltó un sollozo pero volteó hacía una puerta que se abrió para ver una sombra y se levantó, su mirada cambió mostrando sus colmillos cuando varios vampiros y brujas se acercaron. No dudo en pelear, matando a cada una que estaba a su paso. La híbrida quedo llena de sangre, espalda con espalda con el original. —Tenemos que sacarla de aquí— Volvió a ver la sombra al final del pasillo pero su vista se desvió cuando escuchó una voz que reconoció enseguida con el rechinido de una puerta viaja abriendo.
Extrajo la estaca con lentitud. Niklaus era su hermano menor, habían estado juntos antes incluso de que la maldición los alcanzará, mucho más aún cuando la eternidad los sentenció. La historia de los originales bien podía contarse en un libro, el rencor les había servido como trama principal. La estaca al fin salió de su cuerpo, y Elijah lo atisbó: la manera en que la vida volvía a su hermano menor. Rebekah se mantuvo apartada. Sabía que entre los tres existía una conexión que no se podía romper, inclusive con la locura que había gobernado a Klaus los últimos años.
Como esperaba, la venganza llegó de las manos de un débil híbrido, mas todavía contaba con la fuerza suficiente para morder a Hayley. Elijah se acercó sin pensarlo y colocó su brazo alrededor del cuello de Niklaus. Sí, era su hermano, pero el original no podía olvidar lo que había hecho, de no ser por Hope, Hayley estaría muerta, era algo que no podía dejar pasar. Por un segundo, la mente de Elijah se inundó de rencor y apretó el cuello con fuerza, olvidándose la principal razón del levantamiento de Klaus.
Rebekah se acercó al cuerpo de la híbrida. Por fortuna, el daño de Klaus no podría asesinarla otra vez. La acomodó mejor para luego atisbar el forcejeó de ambos hombres. Giró los ojos y soltó un bufido. No tenían tiempo para estas tonterías.
—¡Ya basta!
—Explotó, atrayendo la atención de sus hermanos—. Hope está perdida, tu querida bruja se la llevó… Así que basta, nuestra prioridad es ella —objetó con dureza. Su sobrina debía ser todo para los tres, y aunque no estaba de acuerdo con los métodos de Nik, unir fuerzas es lo único que les quedaba. Volvió a acercarse a Hayley y levantó su cabeza, no tardaría en despertar.
La rabia de Klaus se apodero sobre sus traidores hermanos que lo único que habían hecho era quitarle lo único que él quería, su debilidad, lo único que podría traerle un poco de luz en su vida. Dejó el cuerpo de la híbrida caer sin tener la más remota delicadeza pero por supuesto que esperaba por lo que cuando su hermano se balanceó sobre él. Era un híbrido, no tenía comparación su hermano con él a pesar de que no estaba tan débil al haberse alimentado de la híbrida aún no estaba con toda su fuerza pero logró empujarlo con fuerza para estamparlo contra la pared. Niklaus estuvo por ir contra él pero escuchó las palabras de su hermana, su hermana la traidora que provocó que su atención cambiará hacía ella.
—¡¿Qué?! ¿Dejaron que se levaran a mi hija después de apuñalarme?
— Gritó el híbrido furioso y se acercó a Rebekah sin detener sus gritos
—¡¿Cómo pudieron hacer eso?!
— Pero se quedó pensando la querida bruja que decía, había tenido miles de brujas que había tenido pero la principal había sido la chica de la cosecha, solo una estúpida niña. Volteó su vista hacía Rebekah y ni siquiera pudo soltar una risa burlona al ver que la híbrida seguía con vida, pero entendió que era una híbrida.
—La chica era de la cosecha, la última que faltaba. Si ella fue solo una bruja podría localizar, la otra chica de la cosecha, Davina Claire
— Informó a sus hermanos, más a Rebekah. Escuchó las palabras de la híbrida pero entendió la situación y no conocía bruja más poderosa que su propia madre, prueba de su poder era su existencia, su raza.
—Encontraré a mi hija, con o sin su ayuda
— El Original no esperaría un segundo más.
La híbrida tardo en reaccionar, había sido como una especie brusca de sueño pero sus ojos se abrieron lentamente sin entender que era lo que había pasado. Se movió la mujer para sentarse, lo único que escuchó fue lo de Davina Claire y se volteó hacía Elijah pero notó que Rebekah estaba ahí. ¿Tenían que encontrar a Davina Claire para encontrar a su hija? Entonces lo harían pero por lo que sabía no estaba del todo feliz, habían matado a Marcel Gerard.
—Rebekah y Klaus deberán de ir a Nuevo Orleans a Davina — Se levantó, necesitaban gente y si tenían suerte aún podrían contar con gente de ahí
—Elijah y yo nos quedaremos por estos lugares por si encontramos algo. No será tan sencillo con un hechizo localizador, esta bloqueada. Tiene que ser una bruja muy poderosa para poder romperlo
— Encontrarían a esa niña, quería a su hija con ellos pero había algo más, Hayley sentía la angustia de la niña, como miedo, después de todo estaba vinculada a ella, podía sentirla pero no podía explicar eso. Se levantó de ahí y se acercó al resto
—Siento a Hope… No se como explicarlo pero cada vez que pienso en ella siento miedo, miedo de su magia cuando nos ataco, que no tiene control
— Y no era nada un sentimiento agradable, quería poder abrazarla y decirle que todo estaba bien pero no tenían idea a que se enfrentaban y mucho menos si Rebekah creía que era su madre en el cuerpo de esa niña.
— Si Esther esta en el cuerpo de esa bruja de la cosecha es que encontró un modo de regresar de la muerte cuando revivió
— .
Las explicaciones estaban por salir de los labios de Elijah, pero se detuvieron. Decidió responder hasta ambos estuvieron en el automóvil.
—Cuando me acerqué para ayudar a Hope, sentí la sangre calentarse en mi interior, pero la vi… A ambas, a Hope y aquella bruja, estaba parada a su lado… Todo se distorsionó y terminó
—narró mientras conducía, tratando de recordar lo que había pasado a unas cuantas horas. Pero se obligó a pensarlo mejor, debía de existir alguna conexión—. Aquel día, ese en que todo se desató. No sólo la vio Rebekah, yo también lo hice
—confesó. Ahora los recuerdos parecían claros—. Seguramente hizo un trato con Niklaus… Tal vez es su plan de reserva para despertarlo
—realizó aquella hipótesis sin mirar el camino. No lo necesitaba, sus reflejos se harían cargo por su cuenta.
Rebekah caminaba de un lado a otro cuando entraron en la casa, la preocupación se reflejaba en cada parte de su cuerpo. Su negación fue confirmación que Hope no estaba n casa, no había albergado muchas esperanzas, pero deseó que por un momento, todo saliera bien. Rebekah y él siguieron a Hayley hasta la parte más baja de la mansión. Ese sitio oscuro, pero bien cuidado, donde Niklaus Mikaelson permanecía dormido. El color ya le había abandonado, dejando que los tonos grises se hicieron cargo del matiz de su piel. Se colocó a su lado y la observó, tan sólo para verificar que esto era necesario—. Yo lo haré
—musitó Elijah. Él había sido quien lo destinó a esta estado, era su deber deshacerlo. Fijó su mano derecha sobre la el objeto y lo extrajo. Klaus tardaría en despertar, querría sangre… y venganza.
No podía ser cierto que su hija no estaba más con ellos de nuevo, sabía que era la peor madre que Hope pudo haber tenido, ¿Cómo perderla? Sentía rabia de que no la había logrado proteger, su pequeña había sido secuestrada por una bruja y no habían hecho absolutamente nada, ni siquiera una mínima pista de donde se pondrían encontrar.
—¿Crees que sepa algo?
— Preguntó la híbrida, si esa bruja que decían había trabajado para Klaus esperaba que mínimo sabía con quienes trabajaba. La rabia que sentía hacía él, todo lo que le había quitado e inclusive la había matado pasaba a segundo plano. Hope era lo primero, lograr encontrar a esa niña como diera lugar. La castaña ni siquiera había podido reaccionar cuando sintió los colmillos de Klaus en su cuello y en segundos sintió como perdió el conocimiento cayendo inconsciente en el piso.
Los sentidos lentamente comenzaban a recobrarse en el original, en un comienzo todo era borroso. Muy pocos recuerdos comenzaron a llegarle pero el último fue su hermano, su propio hermano clavandole una estaca y planeando un ataque en un comienzo hacía él cuando lo único que había hecho era reclamar al miembro de su familia que había sido arrebatado de él cuando nació. La sensación de sangre recorrió al híbrido pero escuchó voces a su alrededor sin comprender de que se trataba, sin embargo, las identificó y la rabia se apodero de él, sus ojos se abrieron de golpe sin reconocer el lugar y a pesar de lo débil que se encontraba se levantó a velocidad vampirica tomando a Hayley del cuello para beber de ella, su sangre sabía extraña. No era tan fresca pero no le importaba, bebió hasta la última gota y al final le rompió el cuello. Si no había muerto con el veneno lo había hecho ahora, levantó su vista hacía Elijah con una sonrisa en el rostro. Por supuesto el híbrido desconocía que la loba se había vuelto híbrida.
—Debí de matarla después de que dio a luz
— Nunca imaginó que fuera una molestia pero se fijo en la daga, era diferente a la que usaba con ellos, habían logrado encontrar un arma contra él.
La satisfacción que Esther sentía al observar a uno de sus hijos mayores era difícil de describir. Por ahora no podía demostrar dicho sentimiento, pero se encargaría de llevarse a Hope consigo. Ella parecía inocente, buena e ingenua; el mundo no le había transformado en monstruo como a sus hijos, pero viniendo de quien venían, seguramente se convertiría en ello. Sujetó a la pequeña con fuerza, logrando que el hechizo provocará que Eliiah cayera inconsciente, y de esa forma la sangre ya no formara parte de la escena, más que en la ropa del original. —Es tu magia, cariño —exclamó con los labios apretados, para luego soltar un respiro. La culpa era de Hope, y estaba bien que lo viese de esa manera—. Lo estarán… sólo si te alejas —recalcó. La mano de la pequeña reposó en la suya, y Esther se encargó de no perderla hasta que ambos cuerpos se desvanecieron entre el largo camino de los árboles.
Toda la sangre hervía. Alguna vez había leído una alegoría de lo que sentían los vampiros al morir por el sol; sentir el fuego agonizante en la piel. Deshacerse partícula a partícula hasta volver a la tierra, a donde pertenecían. Elijah no había muerto, paradójicamente hablando, estaba vivo; pero aquella agonía y dolor se había alojado en su interior al sentir la sangre borbotar por su garganta. Sin embargo, dentro de todo ese caos, sus ojos atisbaron una figura menuda, de cabellos cortos y facciones finas; la bruja de Klaus. Mas no pudo indagar en sus recuerdos, pues su cuerpo se desplomó hasta despertar horas después, pese a que no fue testigo de ese sucedo. La voz de Hayley le hizo levantarse, sintiendo la sangre seca sobre su mandíbula y parte de su ropa. —Estoy bien —respondió, mientras miraba a su alrededor para responder a la siguiente pregunta. No sabía en dónde estaba Hope, tampoco podía decir con certeza lo que había pasado. Su mente no se aclaró tempranamente—. No lo sé —admitió con desgano, uniéndose a la búsqueda a lo largo del recinto, pero no había ningún alma, sólo las suyas. Volvieron a encontrarse de nueva cuenta pasados unos minutos. La mente del original conectaba las ideas necesarias—. No estaba sola… La bruja, estaba a su lado —informó de pronto, cuando todo eso cobró sentido. La mujer que Rebekah había visto, no podía asegurar la disparatada idea de su madre, pero sí de la bruja perteneciente a Klaus. Cerró los ojos, esperando que su sistema correspondiera a sus visiones—. Estaba con ella, no sé por qué razón, pero… De esa bruja le era leal a Niklaus —finalizó con los labios apretados. La solución y las respuestas parecían venir de su dormido hermano; y eso no era una buena señal.
Tan solo sabía que no podía tratarse de una broma, que Hope hubiera tenido ese accidente estaba segura que había sido provocado pero por más que intentaba recordar no tenía nada. La búsqueda había sido inútil ni siquiera un rastro o alguna señal, ¿Había sido un secuestro? ¿Algo sobrenatural? ¿Quién? ¿Cómo los habían encontrado? La mente abarcaba en todo modo a la castaña con dudas pero sobre todo preocupación, la habían alejado de nuevo de ella y ni siquiera había podido luchar o hacer algo. Tras encontrase con Elijah no había esperado escuchar esa frase de sus labios.
—¿Bruja? ¿Qué bruja? ¿Qué sucedió?
— Preguntó al ver que estaba lleno de sangre, lo primero que pensó es que la bruja lo atacó y debió de haber sido una muy poderosa para derrotar a un original. Había estado por preguntar algo más pero se quedó callada tras lo último alzando una ceja.
—¿Klaus? ¿Cómo sabes eso? ¿La conoces?
— Se preguntó si la había visto en Nuevo Orleans o antes, todo le volvía dudas pero no resolverían nada si se quedaban ahí y si era eso solo había una persona que podría resolver sus dudas.
—Tenemos que ir con Rebekah, tal vez sepa algo y buscar una bruja que intente localizar a Hope
— Aunque creyó había creído que era inútil porque tenía magia que la protegía
—O despertar a Klaus
— Ella era la que más odiaba la idea, la había matado y si no fuera por la sangre de Hope no estaría ahí aunque no lo había admitido a Elijah odiaba ser híbrida, pero no lo iba admitir mucho menos frente suyo. Tan solo se acercó al coche y subió esperando a Elijah a que condujera a la casa.
—Podría estar en cualquier lado
— No podía ser que el único día que salían pasará eso, todo el camino se mantuvo inquieta y mirando el camino esperando ver algún rastro o si quiera sentirla como en ocasiones solía pasarle pero nada de eso ocurrió. Tras estacionarse la desesperada madre se bajó para entrar en la casa.
—Dime que apareció
— Pedía a gritos que fuera verdad pero tan solo bajó al sótano para encontrar el ataúd de Klaus el cuál lo abrió.
El día en los exteriores también parecía distinto para el original. Las nubes cedían ante el sol intenso, pero aquello no le molestaba en absoluto. El clima parecía formar parte del paisaje familiar que los tres se estaban creando. Asintió ante la petición de Hope y la dejó ir hasta el juego. Se quedó con Hayley, admirando la sana diversión que su hija parecía tener. El olor a sangre llegó pronto a sus sentidos, aunque muy débil para un vampiro tan experimentado. Sabiendo bien que su esposa no lora, entrelazó sus manos para apoyarle a quedarse. No siempre podría estar con ella, claro estaba, pero ahora así, así que sería su soporte si así lo quería.
Pronto su atención se fijó en algo muy extraño. El juego mecánico en donde viajaba Hope comenzó a moverse de forma descontrolada, perdiendo cualquier sentido de lentitud en el trayecto. Ambas padres se levantaron para llegar hasta ahí, si era necesario, podían destruirlo. Pero la ambientación comenzó a cambiar de forma drástica. Hayley salió volando, y aunque elijah deseaba ayudarla, ambos sabían que lo mejor era ir por Hope. Se acercó a ella, pero sus pasos se vieron impedidos. La sangre en su interior comenzó a arder, subiendo por su traquea hasta su garganta, borbotando por sus labios de manera peligrosa. Elijah no podía levantarse era imposible.
Esther se mantuvo a la distancia en ese cuerpo menudo. Observando la diversión que su nieta disfrutaba. Los padres de ella parecían aprovechar la paz que eso les traía, pero no duraría mucho. Provocó que una de las personas se cayera y sangrará, pero eso no fue suficiente para que la neófita perdiera el control. Había que ayudar más a Hope. Alteró su magia, le ayudó a hacer un frenesí con aquel juego de tren; y todo lo demás, fue provocado por la pequeña. Arqueó los labios cuando vio a Elijah sufriendo y sangrando, esto es lo que deseaba… Y en cierta forma, no. —Hope
—se apareció a su lado, tomándola por el hombro con suavidad—. Yo puedo ayudarte a detenerlo
—susurró, acercándose a su oído—. Toma mi mano
—indicó, irguiéndose—. Te enseñaré cómo controlar tu magia, pero debes ir conmigo… O terminarás dañando a quien más amas
—relató, y en dos momentos, Elijah dejó de sufrir, aunque cayó inconsciente—. Dime, Hope. ¿Estás dispuesta a hacer ese sacrificio con tal de no dañarlos?
—Sonrió un poco, de forma serena. Debía llevársela, ahora.
La niña no supo como había pasado o que es lo que había ocurrido pero retrocedió asustada y lo único que vio fue a su abuela ahí, ¿Qué había hecho? No tenía idea pero sabía que era muy malo, vio a su padre en el suelo cubierto de su propia sangre y a lo lejos a su madre.
—No… no se que paso
— Lágrimas redundaron sus mejillas, la cuál la consumí aunque tan solo al escucharla tomó su mano creía que podía ayudarle y más temía la reacción que tendrían sus padres sobre lo que había hecho. Escuchó lo que Esther le decía sin entender a que se refería del todo, ¿Eso lo había hecho con magia?
—¿Ellos estarán bien?
— Pero asintió con la cabeza ante sus palabras, tan solo asustada por lo que había pasado se fue con ella, lo que menos quería era volverlos a dañar.
Tan solo sintió el gran golpe pero cuando intentó levantarse su cuello crujió provocando que se rompiera y quedará inconsciente. Después de un par de horas se despertó, el lugar ya comenzaba a oscurecer y tan solo intentaba recordar que había pasado. Quedó recostada boca arriba pero se terminó levantando para tan solo ver el tren aún descarrilado.
—¡Hope!
— Pensó y se acercó pero sin encontrar rastro de ella por lo que se comenzó a desesperar pero pensó que tal vez Elijah se la había llevado, tan solo caminó un poco para encontrarse con un hombre que estaba despertando.
—Elijah, ¡Elijah
— Se acercó y tan solo se arrodillo en el piso al verlo lleno de sangre.
—¿Estás bien? ¿Qué sucedió? ¿Dónde esta Hope?
— Intentó concentrarse, escuchar algún ruido pero no había, parecía que habían cerrado el lugar. Tan solo intentó recordar que cuando se había acercado a Hope había salido volando pero nada más, se acercó al tren intento buscar un rastro pero no había nada, tan solo sentía su olor muy leve pero no era fresco, se había ido desde hace tiempo. Tan solo tomó su celular para marcarle a Rebekah esperaba que estuviera en casa, que tan solo por algún motivo hubiera regresado asustada.
—Iré a buscarla por el parque
— Informó a Elijah tras recibir una respuesta negativa de Elijah. Recorrió todo el lugar dos veces, inclusive había caído la luz pero no había rastro de ella, alguien se la había llevado, no podían haber alejado a su hija, no de nuevo. Se reunió con Elijah en el estacionamiento esperando tuviera mejores noticias.
—No hay rastro de ella, en ningún lado
—.
—Sí, también lo pensé
—convino Rebekah a las palabras de Hayley con desgano. Cuando un maldito lobo te mordía, veías tus peores imágenes, sin embargo, ¿por qué una chiquilla diciéndole “hola, hija” sería uno de ellos? No era un recuerdo—. No conozco a esa niña, es real
—musitó ahora con mayor seguridad, echando una mirad a la pareja. Si estaba paranoica, entonces tendrían que demostrárselo. Cuando Hope arribó, Rebekah sonrió para recomponerse—. Me quedaré, tengo algo que hacer.
—Le lanzó una mirada a Elijah. Se quedaría a vigilar, ellos podrían cuidar de Hope perfectamente.
Elijah ladeó los labios pensativo. Necesitaba un momento para aclarar sus ideas y ponerlas en orden. Esther conocía magia mejor que nadie, así que no sería una idea tan descabellada pensar que ella se encontraba en el cuerpo de una adolescente. Siguió meditándolo, pero el sonido de la voz de su esposa lo distrajo.
—Es difícil, por supuesto
—aceptó. Un enemigo sin rostro era difícil de atacar, mas no imposible, claro—. Redoblaré a los vampiros
—anunció. La ciudad estaba tomada por Elijah, aunque nadie lo sabía. Diego ya no estaba, pero encontró alguien de confianza a quien encargar dichas tareas, podía hacerlo. Asintió ante la decisión de Hayley y volvió a encontrarse con Hope. Apenas se percató del anuncio, pero el original asintió—. Está bien, Hope, pero debes de comer
—aceptó el original, tomando su mano para salir del sitio. Se despidió de Rebekah y subieron al automóvil hasta llegar a tan particular parque. Los árboles se extendían en al menos el 80% de la zona. Muchas personas hacían ejercicio y algunas otras pasaban tiempo de calidad con sus seres queridos, además de otras actividades artísticas y deportivas. Elijah sujetó la mano de Hope de nueva cuenta al encontrarse afuera—. Bien, pequeña, ¿a dónde deseas ir primero?
—Preguntó con una pequeña sonrisa.
El rostro de Cassie mostró sorpresa al escucharles. Klaus no estaba, eso era perfecto. Una pieza menos de la cual preocuparse, a decir verdad, la pieza más letal.
—Oh, es una pena, seguro volverá
—le tranquilizó con una gran sonrisa, para luego curvarse. ¿Por qué no podía hacer magia? Hope debería, ¿por qué no? Pensó en algún amuleto. Llevaban escondiéndose, quizá se debía a eso. Ladeó la cabeza—. Si algún día quieres hacer magia puedes decirme
—se ofreció con una dulce sonrisa. Escuchó la voz de la mujer y asintió—. Seguro nos veremos, Hope
—dijo y luego la pequeña desapareció. Esther los siguió con normalidad hasta el lugar. Observándolos en la lejanía, esperando el momento en que los mayores se alejasen de su hija.
Tenía demasiado que no salía con Hope al parque
pero podía ver que su pequeña estaba muy entusiasmada lo que provocaba tener
una sonrisa en el rostro e inclusive olvidar lo que habían hablado aquella
mañana, tendrían un día tranquilo como una familia. Tan solo cuando llegaron
caminaron por el parque un poco y Hope terminó queriendo ir a los juegos a lo
que la dejaron, tomaron asiento en una de las bancas. —Quisiera siempre estar
así, tan solo nosotros tranquilos sin nadie más— Recargó su cabeza sobre su
hombro, Hayley tenía la vista fija en Hope que jugaba tranquilamente y tenía
mucho que no había tenido la oportunidad de contemplarla, de poder verla tan
feliz. Cuando la gente pasaba cerca Hayley podía escuchar sus corazones
acelerados y tan solo su vista volteó cuando sintió el olor de sangre de
alguien que se había caído, Hayley sintió una inmensa sed pero se contuvo, no
se movió y tan solo regresó la vista a Hope que terminó de jugar para pedirles
que si se podían subir al tren que daba vueltas por el parque a lo que tan solo
Hayley aceptó y tan solo pagaron el boleto pero dejando que ella se subiera.
Tomó la mano de Elijah y caminaban detrás del tren para seguirla que iba en el
último vagón pero comenzó acelerar, ir más rápido cada vez. Hayley volteó a ver
a Elijah y llegó un tiempo que caminando no lo alcanzaban a lo que tuvieron que
correr pero se terminó estrellando con un árbol y se volcó el tren, Hayley se
acercó a velocidad vampirica, era la primera vez que la había usado, nunca
Elijah le había enseñado eso pero el susto de llegar fue más grande. Se acercó
a la niña pero tan solo cuando lo hizo la castaña salió volando cayendo al piso
a varios metros.
Tan solo Hope tenía la sonrisa en el rostro tan
amplía de que pasaría un tiempo con su familia, la estancia en el parque había
sido tal como la había esperado. Estuvo en los juegos y se divertía mucho, le
gustaba tan solo poder salir y no estar todo el tiempo en la casa porque se
aburría. La niña se subió a la resbaladilla cuando vio a lo lejos el tren por
lo que le dio curiosidad de subirse y tan solo se lanzó para terminar acercándose
a ellos. —¿Puedo subirme al tren? ¿Puedo? ¿Puedo? — Pidió amablemente a los dos
haciendo leves pucheros pero sonrió cuando aceptaron y tan solo se acercó
corriendo para quedarse en una de las vías. Al percatarse que iba muy lento se
abrió, tan solo deseo que fuera más rápido y comenzó a ocurrir. Sentía un
cosquilleó recorrer todo su cuerpo y comenzó a subir la velocidad, cosa que a
Hope le gusto pero todo paso muy rápido, en segundos estaba en el piso y se
había golpeado la cabeza. Cuando su madre la tocó ni siquiera supo que había
pasado, varias cosas a su alrededor comenzaron a salir volando y el piso
comenzó a moverse. Hope se levantó y tenía sangre en la cabeza por el golpe
pero no tenía control, solo sentía como el suelo se movía, estaba temblando y
era provocado a ella. No veía nadie
conocido y tan solo a la distancia se percató de Elijah que se acercaba pero
ella negó con la cabeza. —¡No! — No quería que lo hiciera pero aún así su magia
se fue contra al Original, el temblor se fue hacia él internamente provocando
que se comenzara su cuerpo abrir heridas y sangre saliera por la boca, Hope
tenía demasiada magia que se estaba concentrando en el original sin saber cómo
detenerlo o realmente que sucedía.
Elijah ladéo los labios con confusión, aquella idea del Otro Lado cayéndose no le agradaba. ¿Cuántos personas habían logrado salir de ella? Sacudió la cabeza con levedad y volvió su vista a su hermana. Ambas se miraron interrogantes. No podían estar seguros de qué deseaba Esther, pero había algo que siempre había sido su objetivo.
—Esther, al igual que Mikael, deseó acabar con nosotros a lo largo de los siglos
—respondió meditabundo, irguiéndose para luego observar por la ventana. Para asegurarse de que nadie los vigilaba en la tranquilidad que deseaban tener—. Sea lo que sea que quiera Esther, tú no la viste en el cuerpo de mi madre… Podría ser otra persona. Tenemos enemigos
—apuntó, a lo que lo más correcto sería decir: Niklaus tiene muchos enemigos y, después de todo, Hope era su hija—. Tenemos que actuar
—convino. No deseaba introducirse entre las sombras y alejarse de la vida que al fin habían construido, mas no parecían tener muchas opciones en la bolsa. Atisbó a Hayley y se acercó a ella—. Llevemos a Hope a donde desea, al menos por hoy
—pidió. Le habían prometido aquella salida a la pequeña desde hace semanas, pero se habían mantenido al margen debido a la nueva naturaleza de Hope. Sin embargo, la decisión era de Hayley, pues era su madre.
Esther la miró con una pequeña sonrisa. La había distinguido. El cuerpo que había tomado al volver era joven y puro, inexperto e inocente. Tenía magia, pero la jovencita que lo había habitado ya no estaba. Sólo volvería cuando Esther encontrase otro cuerpo en el que amoldarse, y por ahora esa no era su intención. —También es un gusto verte, pequeña
—musitó con una pequeña sonrisa. Tomando un poco de más de confianza hasta sentarse en su cama. Con un movimiento casi inexistente, hechizó la habitación para que nadie las escuchara, y para que nadie pudiera abrir—. Cuéntame, Hope. ¿Cómo van los días en familia?
—Preguntó con interés. Los había vigilado con atención—. Cuéntame, cariño, ¿has podido hacer magia?
—Musitó, ladeando los labios en una sonrisa amigable.
—En este
momento me alegra no haber conocido a mis padres— Con solo escuchar lo
que sus padres quisieron hacer sin duda estaba mucho mejor así. Pero no dejaría
que fueran por Hope aunque ni siquiera estaban seguros, lo único que si era que
debían mantener cuidado. Klaus no era más un problema pero eso no conllevaba a
que más pudieran surgir. —¿Y qué te hace creer que no alucinaste? Quiero decir,
tenías veneno de lobo en tu sistema— Recordaba que le habían dicho que la
habían mordido pero parecía tan segura que le hacía dudar —Tan solo necesitamos
protegerla, siempre será nuestra prioridad pero ¿Cómo actuaremos si no sabemos
quién es el enemigo? — su mirada se quedó en Elijah, podrían ser solo paranoicos
pero siempre que estaban tranquilos algo malo pasa. Eso lo habían comprobado
muchas veces. Había dudado en llevarla al parque con solo pensar en aquella
idea pero irían los tres y no la perderían de vista. Asintió con la cabeza levantándose
del sofá —Solo iremos por poco tiempo, ¿De acuerdo? — Se extrañó que Hope no
hubiera bajado o a reclamar que Rebekah no había subido o que ya estaba lista.
Tomó la basura del chocolate de la niña y cuando iba a recoger su plato no lo
encontró cosa que le sorprendió. —¿Recogiste el plato de Hope? — Le preguntó a
Elijah antes de pasar a la cocina sin encontrarlo y tiró la basura. Regresó a
la mesa y buscó el plato para encontrarlo en un asiento que no lo había
terminado. —Hope, ¡Hope! — Gritó a la niña esperando que bajará que no tardó
mucho en verla. —Termina de desayunar y nos iremos— Dejó el plato en la mesa
para tan solo ir por su bolso y tan solo que salieran al parque.
Tan solo la niña sonrió al verla sin hacer más ruido para
escucharla. Tenía aquel gesto que recordaba de sus sueños y cuando la había
visto pero era diferente tenerla frente. La niña no se percató de aquel gesto
de magia por lo que solo escuchó su pregunta se levantó su vista con una leve
sonrisa —¡Muy bien! Mamá ya está todo el día aquí con
papá Elías pero extraño a papá Klaus, casi nunca hablan de él. Y también esta
tita Bek’s— decía con un tono emocionada cuando la escuchó, después de todo era
lo que podría emocionarle pero su pregunta le tomó por sorpresa. —No, por lo
menos no desde hace más de un año. Muchas veces volaban cosas por mi habitación—
decía soltando una risa sueña, de una niña muy inocente. —¿Vas a venir con
nosotros al parque? — preguntó pero tan solo escuchó el grito de su madre
provocando una ligera mueca sabía bien a que se debía. —Tengo que bajar— Abrió
la puerta para salir corriendo, sin embargo, Hope no se percató que la pulsera
que su madre siempre le había pedido que llevará con ella se cayó de su mano.
Bajó las escaleras para asomarse pero hizo puchero, aprovechando que su mamá se
había ido por un momento. —Pero, pero ya me llené papá— realmente no tenía más
ganas y jaló la mano de Elijah hacía la puerta dando leves brincos para que
salieran de ahí.
Asintió, y se separó, no sin antes besar sus labios por última vez. Dejó que se levantara antes y luego imitó su acción. Pero antes de asearse, bajó a la parte de atrás de la casa, a uno de los sótanos y extrajo un poco de la sangre que había depositado para Hayley. Dejaba un vaso cada mañana para aliviar esa sed intensa. Elijah podía soportarlo, así que adoptó esa tarea sin ningún problema. Luego de terminar, volvió a refrigerarla. Volvió a la habitación y la dejó sobre la mesa. Su vestuario pulcro pronto apareció en su cuerpo. Se unió a las personas en la sala, saludando a Hope con una sonrisa y luego asintió a su hermana.
—¿Todo bien, Rebekah?
—Preguntó el mayor, colocándose a su lado, para preparar un desayuno más correcto para su esposa. “Ahora voy, cariño”, le susurró la rubia a Hope, deslidándose de su mano parra hablar con Elijah. Las facciones de Rebekah no mostraron preocupación, pero se notaba distinta—. ¿Descubriste algo?
—Aventuró el original y su hermana ladeó la cabeza. Esperaba a que Hayley se uniera a ellos, pero decidió comenzar.
—No lo sé, Elijah
—comenzó, mordiendo su labio inferior. Lo liberó hasta después de unos segundos—. Sigo recordando una y otra vez sobre esa imagen, esa voz
—continuó, observando a Hayley entrando a la habitación—. ¿Es una locura, no? Pero, ¿qué no lo es en un mundo de vampiros e híbridos?
—Soltó. Elijah sabía a que se refería, Rebekah seguía pensando en su madre, en que era quien se había despedido aquel día de la batalla. El mayor también pensaba que no tenía lógica, pero en un mundo así, tal vez no podrían estar tan equivocados.
La presencia se deslizó por la habitación con delicadeza. Tan ágil que no se escuchaban sus pisadas. Había esperado por días para lograr atravesar esas puertas. La sonrisa de la chica era amigable, su rostro inocente, nadie creería que detrás de esa persona, vivía una gran bruja. Observó a la pequeña peinarse el cabello y se anunció hasta después de unos segundos.
—Hola, Hope
—saludó con tranquilidad, sonriéndole para emitir confianza.
Tan solo bebió aquella
sangre tranquila antes de levantarse para salir de la habitación, se encontró
con Hope en las escaleras pero tan solo sonrió leve y bajó las escaleras para
encontrarse a Elijah y a Rebekah hablando, no habló pero tan solo se incorporó recargando
su cuerpo contra la pared —¿Pero no había caído el otro lado? — Eso era lo que
se había enterado la última vez aunque no era una buena señal aquello. Si
Rebekah insistía en ello debía de ser algo que no estuviera seguro pero se
terminó sentando en el sofá donde había estado Hope antes. —Si Esther esta
viva, ¿Por qué justo ahora? ¿Qué es lo que quiere? — Su vista se levantó hacía
Elijah y Rebekah, era claro que sabían más de su madre de lo que ella lo hacía
pero la habían enterrado en Nuevo Orleans y estaban lo más lejos de ahí. Se
movió un poco al ver algo detrás del cojín y sacó la basura que Hope había
dejado negando con la cabeza para solo dejarlo sobre la mesilla cuando volviera
a bajar. Había escuchado la historia de Rebekah una y otra vez pero no había
pasado nada y tan solo quería pensar en que lograrían estabilizarse y quedar
bien, tranquilos.
Estaba
casi lista, tan solo se miraba en el espejo cepillando su cabello y se había
puesto un vestido que su tía Rebekah le había regalado pero le sorprendía que
aún no hubiera subido hasta que escuchó que la puerta se abría y volteó muy
leve para fijar su vista en aquella chica. —Hola—
sonrió muy leve, cuando estuvo por preguntarle quien era sintió una conexión o
algo, no tardó en darse cuenta de quien se trataba pero no entendía porque estaba
en otro cuerpo. —¿Abuela? — preguntó dudosa por si había equivocado pero una
leve sonrisa se formó en su rostro después de todo cada vez conocía mucho más a
sus familiares. Recordó la tarea que le había dejado en sus sueños pero no lo
había hecho, tan solo espero su respuesta pero muchas preguntas surgieron. —¡Me
alegra mucho que estés aquí! — Su tonó era mucho de emoción, tan solo no podía
evitar expresarlo per se quedó callada para dejarla hablar.