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Elijah asintió con la cabeza, mientras se fascinaba por la energía de Hope, al ir y venir de un lado a otro, con juguetes y más en las manos. Una risilla se le escapó de los labios al verla, sin evitar sentirse orgulloso del hecho.—Entonces ten mucho cuidado, ¿de acuerdo? No queremos dañar la alfombra, ¿recuerdas de qué periodo es, cierto?—preguntó, tratando de recordarle aquella noche en que le había leído y le había mencionado mucho acerca del Rococó; las líneas curvas en los elementos de la misma se hacían notar.—Y ha mejorado muchísimo en su técnica—agregó el hombre, con una ligera sonrisa, aunque se obligó a quitarla al escuchar lo de su profesora. Casi atisbó el puchero de Rebekah en su rostro.—¿Aburrida y aburrida? ¿Esa es la manera de dirigirte a tu profesa, Hope?—le reprendió con tranquilidad, aunque sí con bastante seriedad.—Al parecer Hope no ha puesto atención en clase por tener el móvil en la mano—contó el original, pensando en si aún le pertenecía el derecho de castigar o no a la pequeña, suponía que lo habían retirado. Elijah atisbó a Haley y asintió con la cabeza, como respuesta al hecho de que debían de hablar, de mucho. Al momento en que Hayley hizo la petición, la pequeña se emocionó y quiso ponerlo en marcha. La miró caminar a su lado y él le sonrió, todavía con una sonrisa cómplice que parecían dedicarse el uno al otro. Vio también la puerta y cerrarse y la música pasarse de volumén, quizá si era demasiado, pero en este momento era mejor así.

El origina echo un último vistazo y luego le indició a donde debían de ir, su habitación. Le ayudó con lo que traía en las manos, esperaba preguntar por la mayoría de las situaciones, la primera de ellas era ya la sabía y era el por qué se había ido. Elijah siempre había afirmado que debió de ser algo fuerte como para que dejara a Hope en sus manos. Escuchó a Hayley y volvió a asentir.—Entonces siguieron la pista, es bueno que Niklaus no se está arriesgando—fue lo primero que expresó, había temido que su hermano leyera entre líneas y no mandara nadie a París. Sin embargo, con el paso de las semanas, se había dado cuenta que no era así.—¿Bruja?—quiso enterarse, pero se distrajó al sentir sus brazos rodeandole, por sólo unos segundos, ya no le importó nada más.—Está bien, lo acepto. Fue difícil para ella estar sin ti. Ls primeras noches le fue incapaz dormir, lloró mucho…—confesó con tacto—Pero se supero, y te extraño cada día, pero está bien, de lo prometo—contó, mientras una sonrisa se le dibujaba en los labios al narrarlo. Miró sus ojos con atención al separse y tuvo que recordarse que tenían asuntos que resolver.—Espero oírlo, porque estoy seguro que tienes que contarme mucho más tú, que yo… —admitió, aunque ya habría tiempo.—Hayley—pronunció el original, y luego se preguntó, ¿por qué debía de recordarse los asuntos? Hacia diez años, se lo había recordado y su hermano se había encargado de separarlos. Hacia seis meses y al parecer una bruja se había entrometido. ¿Qué estaba esperando realmente? Negó con la cabeza, le acomodó el mechón, y sin esperar demasiado, Elijah se acercó a ella y respiro su perfume, sintió su piel cercana a la suya. Con lentitud, sus labios buscaron los suyos, sorprendemente, se encontraron. El beso no fue largo, ni profundo, pero sí conllevaba todo un abanico de sentimientos que llevaban guardados desde hace mucho tiempo.—Solo deseaba hacerlo antes que nada…—se justificó, sin separse del todo.

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Ríe levemente al escucharlo, muchas veces su padre llevaba a ser bastante paranoico pero asintió con la cabeza. —Sí, del siglo XVI, lo recuerdo muy bien— Después de todo le gustaba la historia pero no recordaba si era del XV o XVI aunque ahora solo tenía en su mente el que por fin estaba su mamá ahí y eso le hacía llenar ese vacío que había sentido, no era que Elijah no lo hubiera logrado, pero tenía otro lugar en ella, el de Hayley había estado vació y ahora se sentía completa, la obsesión que tenía por buscar a su padre había desaparecido.  —Bastante, practicamos todos los días, inclusive yo le he enseñado algunas cosas. ¿Sabes que solo sabía bailar bailes antiguos? Ya aprendido algunos modernos, aunque le da pena—Ríe un poco por ello. Desvió la mirada sin quitar el puchero de su rostro. —Si es aburrida, sí— Se encogió de hombros pero después solo bajo la mirada, no sabía del todo por lo que había estado haciendo y no quería que lo viera en su celular por lo que quería que se lo diera. —Eso es mentira, Je parle parfaitement le français— Decía con una sonrisa de orgullo en su rostro pero después se acercó a su padre donde dio pequeños saltos para alcanzar el celular pero era inútil. —Malo— Volvió hacer puchero y volteo a ver a su madre donde frunció ligero el ceño al ver que no hacía nada y solo reía por la situación. Había dejado el celular donde solo ahora pensaba en la pintura. Se encontraba en el cuarto, escuchando música donde se dejaba llevar, esa solo un movimiento de mano y su mente parecía como si fuera a otro lado, podía visualizar un hermoso paisaje donde era lo que quería dibujar, en ese paisaje se imaginaba a su madre y a su padre junto a ella viviendo, los tres felices, simbolizaba felicidad, tranquilidad, paz, todo lo que quería ella.

 

   

Me encantaría verlo bailar, tal vez me enseñen su rutina de baile— Comentó sin querer evitar reír pero fue imposible con solo imaginar a Elijah. La loba escuchaba con atención lo que Elijah le decía a Hope pero prefirió no meterse, ese asunto parecía que ya lo tenía bien resuelto y alzó una ceja la escucharla hablar francés ya que desconocía que lo supiera pero creía que aprendía cosas en cuestión de segundos si lograban llamar su atención. —¿Puedo?— Preguntó viendo el móvil una vez que estaba con las pinturas y veía los mensajes que había mandado donde sintió un nudo en la garganta al ver el mensaje de su amiga que por obvias razones no le contestaba y el otro chico si tenía mensajes pero estaban bloqueados, levantó su vista hacía Elijah y sabía que tenía todo que ver en ello, pero después de todo era lo mejor por lo que se lo regresó antes de que la niña se diera cuenta.

Su mirada estaba fija en el Original, podía decir que se sentía más sincera en ese momento que hace unos meses cuando lo vio, había escuchado toda la versión de como escapó y como las había encontrado. Pensaba contarte todo, todo lo que se había ausentado esos años o tal vez solo dejarlo que entrará a su mente y lo viera por él mismo sería lo más fácil. —Me temo que no creo que dure mucho, pero por lo menos han pasado todos estos meses y sigue creyendo lo mismo. Tengo que decirte algo, Rebekah envió a un vampiro ¿Recuerdas de Joseph? ¿El que Klaus convirtió para cuidar a la pequeña? — Visualizó sus ojos esperando su respuesta, aunque decidió continuar —Rebekah lo mando antes de que Klaus le enterrará la daga, estuvo conmigo estos meses donde ahora lo mande a New Orleans para que nos mantenga informados y que trate de liberar a Rebekah— Sus brazos siguieron rodeándolo por unos segundos pero después se separo de este. —No me hagas sufrir más de lo que me lamente estos últimos meses— Comentó en un susurró donde bajó la mirada pero la regreso en segundos hacía él. —Tú serías la única persona que pudiera confiarle ciegamente a mi hija, siempre la has cuidado desde que estuvo en mi vientre— Muchas veces las había salvado de la muerte, eso lo tenía muy en claro. —Lo haré, te contaré todo y el porque tarde tanto, lo prometo— No podía ocultarle nada, le había demostrado una vez más que siempre podría confiar en él, siempre estaría para ellas y aún se lamentaba que hubieran estado separados once años porque lo había echado tanto de menos. Escuchó su nombre y espero a que dijera algo más pero no fue así, solo dejó su mirada en fija en los ojos del Original, al sentir que se acercaba le hacía estremecerse levemente, le hacía solo recordar lo loca que la ponía con solo tener un roce suyo y estaba segura que no era efecto por las hormonas del embarazo. Solo sintió sus labios que estuvieron cerca de los suyos, sintiendo de nuevo su sabor que había extrañado por tantos años y que su hermano se había encargado de separarlos y aún pagaban las consecuencias de ello. Cuando se separó solo sonrió, sintiendo que su frente se juntaba con la suya pero sin apartarse, rozando sus labios. —Tuve que esperar once años para volver a tenerte cerca mío, no quiero que nos vuelvan a separar, seremos una familia— Le dijo la loba antes de ser ahora ella quien volviera a juntar sus labios a los suyos, siendo un poco más intenso el beso pero dejando que todo el tiempo que estuvieron escondidos intentando ocultar esos sentimientos solo habían hecho que se intensificaran. Al momento que se separaron solo dejó su mirada fija en sus ojos pero una sonrisa se dibujo en su rostro, era inútil que ha pesar de todos esos años siguieran esos sentimientos tan profundos que nunca había sentido por nadie más. —Te amé Elijah y aún lo hago— Le dijo en un susurró pero tomó su mano donde la dejo en su sien. —Confió en ti, ve las cosas por ti mismo— Musitó pero sin apartarse de él, no dejaría que volvieran a separarla de las dos personas que más amaba.


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