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Elijah asintió con la cabeza, mientras una pequeña sonrisa se escapaba de sus labios. Él no recordaba desde cuándo habían decidido acuñar la palabra vampiros, ni siquiera quién la había comenzado; lo único que su madre le había narrado es que serían inmortales, que nadie les haría daño, como lo habían hecho con su hermano menor. Pensar que esa había sido la única razón, lo hacía sonar como algo realmente de una madre a sus hijos. Pero ahí no había terminado la historia. Los inmortales que alguna vez Esther había creado se habían transformado en algo que ella no había sido capaz de controlar. Se habían convertido en monstros, aprovechando esa inmortalidad para saciar sus propios fines. ¿Acaso Elijah podía ser el juez y verdugo de sus hermanos? No, jamás lo había sido. Siempre se había limitado a levantarlos cuando cometían un error, a reunirlos por creer que aún podían permanecer juntos, a sanarlos cuando parecían estar rotos. Rememorándolos, podía decir que realmente no había ganado las batallas. Rebekah tenía clavada una estaca debido a la salvación de Elijah. Kol estaba muerto, y él se había enterado muchos meses después, y tampoco podía salvarlo. Niklaus, quien había perdido la cabeza por un ataque de pertenencia, ahora no era más en lo que siempre había temido que se convirtiera: un verdadero monstro. Ahora estaba con Hope y Hayley, y esperaba poder mantenerlas completas, sin que ninguna parte de esa nueva familia se rompiera. ¿Era posible? ¿Acaso era posible pedir más de la cuenta? Quizá era un pensamiento egoísta, casi rebasaba los límites de su pensamiento. Pero lo pedía, lo quería.—Estoy de acuerdo con ello. Hope es pequeña, pero comprende más de lo que podríamos imaginar—concedió, pensando en la pequeña y sus características. Su edad le hacía verse como una niña ordinaria, pero ambos sabían que no lo era.

A lo siguiente, correspondió con una sonrisa y con un leve encogimiento de cabeza. Estaba seguro de la originalidad, creatividad y emoción de Hope. Prueba de ello eran los cuadros, dibujos y otros bocetos que reposaban en cada una de las paredes de la casa.

Elijah no podía comprender por qué Hope había salido sin avisarles. Comenzaba a creer que había algo que le había atraído. ¿Qué más podría ser un impulso? Tenía que ser algo o, en el peor de los casos, alguien. Mikaelson dudaba de sobremanera de que se tratase de su hermano, ¿cómo habría podido seguir el rastro de forma tan perfecta? Esperaba no subestimarlo, pero pronto ataría los cabos sueltos.

Se quedó quieto mientras Hayley ayudaba a Hope a salir de aquel agujero que se había abierto. Elijah echó un vistazo a su alrededor, como si aquella acción le fuese a ayudar a encontrar la respuesta, pero, ¿dónde más si no? Tendría que triplicar la seguridad, transformar algunos otros humanos… O mudarse. Todas eran igual de factibles, pero no del todo satisfactorias. Si se trataba de Niklaus, los mataría a todos en un abrir y cerrar de ojos. Y si era alguien más… Ya estarían muertos. Era una situación complicada, y debían de resolverla cuanto antes.

Siguió a ambas por la vereda hasta la mansión, pensando todavía. Aunque no lo hizo con demasiada cavilación, pues esperaba a asegurarse de que Hope estuviera bien. Cuando Hayley pronunció el diagnóstico se sintió aliviado. Simplemente necesitaría unos minutos para recuperarse por completo. Mientras Hayley pasaba de un lado a otro, Elijah miraba a Hope en silencio. Ella no se dirigió a él, ni un segundo. Pero Elijah lo entendía, y esperaba que también Hayley, era el momento de decir la verdad.—¿Qué te impulsó a salir?—preguntó el original con delicadeza, pues no quería asustarla más de la cuenta. Espero a que la loba hiciera contacto visual para comunicarle que era momento, toda la verdad tenía que salir a flote.—¿Viste a alguien?—añadió, entrecerrando los ojos—Puedes decirlo, ten confianza en nosotros—pidió, mientras sus labios se abrían para dejar que una corriente de oxígeno innecesario entrara por su tráquea.

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Sus ojos los cerró por un momento pensando en todo lo que había pasado pero sobre todo habían dos sucesos que venían a su mente, su abuela y aquellos ojos que la habían estado observando. No quería abrirlos, pero el silenció le invadía por un momento y que sentía pero las palabras que escuchó ejercidas de Elijah fueron amables, sabía que estaba preocupado pero ni siquiera ella estaba segura de porque lo había hecho. Notó la mirada entre sus padres y parecía como si estuvieran poniendo de acuerdo para algo pero no lo entendía. —No lo se, solo quise salir— mintió, pensaba que había sido un sueño pero no quería que pensaran que estaba loca porque lo había pasado no tenía nada de sentido. Desvió la mirada negando con la cabeza y regresó su vista hacía él. —No, no vi a nadie— mintió una vez más pero su mirada se fijo por unos momentos en el piso aunque no había durado por mucho pero su vista siguió hacía su madre. —¿En el piso?— volvió su vista hacía ahí. —No hay nada ¿Tú ves algo?— Pero no podía explicarle que se la habían dado y que ella no podía verla, ni siquiera estaba segura de que era todo ello pero le era confuso. Su cuerpo temblaba y dejó que su cuerpo rodeará el suyo pero cerró los ojos siguiendo el abrazó por un momento hasta que sintió que se separaba pero no entendía a lo que se refería. —¿De qué esta hablando mamá?— volteo a ver a Elijah sin entender nada pero quería una explicación. Creía que todo ello tenía algo que ver con sus sueños y lo que le había pasado, sinceramente creería todo lo que le dijeran, nada podía ser peor de lo que había pasado. Escuchaba hablar a su madre que en realidad no decía nada, solo estaba titubeando pero lo último que dijo le llamó la atención y se atrevió a interrumpirla. —¿Cómo magia?— fijó su mirada en Elijah pero escuchó lo que decía Hayley por lo que regresó su vista hacía ello. —Espera… ¿La magia existe?— sus ojos se ilusionaron, sin duda eso era fenomenal. —¿Todos pueden hacer magia? Quiero hacer magia ¿O solo puedes tú?— preguntó intrigada. —¿Soy bruja? ¿Y puedo hacer pociones?— ríe ligero, no era de broma, solo que no se imaginaba a ella haciendo eso pero quería. —¿Entonces tú que eres? ¿Y tú?— miró a Hayley primero pero después a Elijah pero estaba sorprendida con lo que decían aunque emocionada, eran una familia con super poderes, o bueno, distintos a los demás. —¿Existen? ¿Y qué más existe? ¿Qué era mi padre?— se atrevió a preguntar, pero imaginaba que había sido un poderoso hechicero. 

La mente de la loba estaba en blanco, lo que le venía en mente es que el miedo tan grande que había sentido por que se enterará, todos los años que había escapado y la vida que tuviera normal que había soñado se iba a venir abajo en solo un momento. Para Hayley lo que menos quería era que su hija sufriera, pero tenía que saber la verdad para poder defenderse. Por más que Elijah y Hayley trataban de salvarla había estado ya dos veces en peligro, no podían dejar que pasará nada de eso. Escuchaba las palabras que decía Elijah pero no podía pensar en un momento con claridad pero tuvo que regresar para escuchar las palabras que decía, pero conocía muy bien a su hija cuando estaba diciendo la verdad o cuando estaba mintiendo, en ese momento era claro que lo hacía pero quería saber el porque aunque lo único fue seguir su mirada hacía el piso el cuál no veía nada pero comenzaba a creer que su hija era mucho más poderosa de lo que había imaginado, su vista se levantó al Original que al parecer tampoco había visto nada. Su mirada se quedo centrada en la de Elijah por un momento pero después en la de Hope, se sentó en la cama haciendo que fijará su vista en la de ella. —¿Qué hay en el piso?— se atrevió a preguntar, lo que no le extrañó el ver la sorpresa en su mirada pero les estaba ocultando algo pero quería saber el que era. La loba la abrazó sin más, acariciando su espalda y sentía que su cuerpo temblaba. —Esta todo bien, te lo prometo— le decía aún acariciando su cabello y se separó de ella un poco para poder mirarla. —Hope, es tiempo de que sepas lo que ha estado pasando estos días pero sobre todo porque siempre has sido diferente al resto— tardó unos segundos en continuar para poder buscar las palabras adecuadas de decirle. La loba fijó su mirada en los ojos de Hope quién parecía muy curiosa. —Como ya te comenté tú no eres una niña como los demás, eres muy especial. Nunca quise decirte sobre ello porque consideró que aún eres muy pequeña pero tienes derecho de saberlo. Verás, hay cosas que te han pasado sin que entendieras que paso ¿Cierto? Como… —Iba a continuar pero ella le dijo la respuesta a lo que asintió con la cabeza. —Sí, si existe la magia y yo no puedo hacer magia pero tú sí. Solo las brujas pueden hacer magia— susurró pero sonrió, su hija era tan linda que siempre tomaba todo para bien. —Yo soy un lobo— hablo pero dejó que Elijah pudiera decir lo suyo. —Es por eso que no estoy cada luna llena— pero la mirada de la loba la desvió al escuchar lo de su padre, no tenía más palabras que decir. Miró a Elijah pidiendo su ayuda para que el siguiera.




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—Sólo lo necesario,lo básico—respondió el original, a lo que cualquier persona preguntaría: ¿qué era lo básico? Primeramente, podrían hablar de las habilidades de ambos, la fuerza, la velocidad, quizá un pcoo de la alimentación. Las posibles ausencias de Hayley cada mes, auqnue quizá eso ya lo habrían hablado. Como fuese, la decisión era de Hayley e, inevitablemente, de Elijah. Por parte suya, le narraría que aquellos cuentos de terror que le contaban, aquellas criaturas de ficción que aparecían en los libros, eran reales. Necesitaba saberlo, y lo que fuese que decidiera Hayley, Elijah estaría a su lado. Se acercó a mirar aquella pulsera tan particular y la tocó, como si pudiera sentir lo que tenía en su interior. Sintió algo extraño en sus manos y de inmediato comprendió que se trataba de verbena. Dejó que la guardara, mientras sus pensamientos se perdían unos segundos en las propiedades de la pieza. La risa tranquila de Hayley le hizo levantar la vista y corresponder.—Ouh, no fui tan original como Hope, pero recordé a mi hermano menos, así que ahora me conocen como Henrik, aunque para Hope sea Elías aún—contó, pues no le molestaba en absoluto que la pequeña le llamara de esa manera, de hecho, al hacerlo sólo ella, tenían algo especial. Y Henrik, bueno, hacía demasiado tiempo que había pasado, tanto que por un segundo creía que había olvidado el rostro de su hermano menor, quizá era así, pero lo recordaba porque él no se había convertido en alguien como ellos, como los otros Mikaelson y eso lo hacía diferente.—Creo que tendríamos que elegir un nombre para ti, seguro que Hope tiene ya algunas ideas—comentó con una sonrisa ladeada, pues la pequeña era muy original, por más irónica que sonara la palabra.

La ausencia de Hope dejaba intranquilo al vampiro, pues antes habían hablado acerca de salir sin compañia, o hablar con otras personas, o… Simplemente, Elijah se sentía dudoso por aquella situación. Se adelantó a Hayley en cuanto dijo que debería estar por aquel bosque, él también lo creía, pues no podría estar en otro lugar. Trató de escuchar su respiración, pero esta no parecía estar por ningún lado. El original se acercó a un árbol, justo en el momento en el que Hayley levantaba el suéter y luego se distraía con aquel ruido.—Sigue por ese camino, no sé qué o quién pueda estar por el sitio.—musitó, aunque dudaba del todo que alguien se hubiese escabullido por aquel sitio, cuando habían vampiros por todos los alrededores.—Mira, por ahí—añadió, al ver las pisadas pequeñas, justo como las de Hope. Alentó a Hayley a seguir, mientras él seguía mirando a donde creía que habían sonado aquellos pasos. Se inmiscuyó entre los arbutos, flores y árboles, pero no había nada.—Elijah, ¿me buscas para algo?—preguntó uno de los vampiros, uno de los primeros humanos que había convertido a su llegada, era de los pocos que permitía llamarle de esa manera.—¿No te has percatado de ninguna presencia?—cuestionó el original con seriedad, echando un vistazo a su alrededor.—No… excepto aquella mujer, pero Diego dijo que vendría. ¿Es cierto, no?—respondió alterándose, pensado que Elijah se acercaría para castigarlo, a decir verdad, aquel chico le había visto arrancar unos cuantos corazones por advertencia, pero esta vez no sería una de ellas.—Está en lo correcto, vigila mejor—musitó Elijah y se dio vuelta para seguir caminando, para justamente encontrarse con la silueta de Hope.—¿Hope?—preguntó apenas en un susurro, se acercó a paso lento, mirando por si existía algo a su alrededor, pero sólo atisbó a Hayley, estaba más cerca de la pequeña.

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Se quedó ahí sentada pero escuchaba ruidos, parecían que gritaban su nombre pero su mirada solo estaba hacía donde había desaparecido el sujeto. No entendía en nada como era que se pudo haber sentido atraída hacía algo que no conocía, tampoco el porque no estaba asustada. Sólo sentía una curiosidad inmensa y quería saber más. Hope estaba por levantarse cuando recordó que había dejado la daga escondida. Se levantó para regresar hacía ese lugar, las palabras de aquella mujer que aseguraba que era su abuela le resoplaban en su cabeza. La tomó guardándola debajo de su ropa al no sentir que tuviera más su suéter. La voz de su madre y su padre se hacía cada vez más presenté pero esos ojos que la observaban desde antes no los veía más. Dio unos pasos para intentar seguir la voz de su madre cuando cayó en un agujero, la tierra se había abierto pero soltó un grito del susto que sintió en ese momento. Su pierna se había lastimado pero a pesar de ello intentó levantarse, tosió por toda la tierra que se había levantado con el movimiento. Intentó escalar pero algo paso por ahí que provocó que un troncó cayera. Lo poco que había logrado escalar provocó que volviera a caer y se lastimará aún más. La voz de su madre se hizo más presenté pero no se podía ni levantar, su pierna se había doblado pero a pesar del dolor que sentía no lloró. Al poco tiempo vio que su padre también estaba ahí pero estaba en los brazos de su madre, ninguna palabra pudo articular de sus labios, ni siquiera cuanto intento decirle que le dolía la pierna. Abrazó a su madre con fuerza, estaba asustada pero por la caída. Se escondió entre los cabellos pero fue cuando vio unos ojos, de nuevo esos ojos que la observaron por unos segundos que desaparecieron al momento que su madre comenzó a avanzar. Cerró los ojos y dejó caer una lágrima del dolor que sintió en la pierna, intentó volver a hablar pero nada salió de su garganta, se quedó dormida en los brazos de su madre. No tardó mucho en despertar pero cuando lo hizo ya estaba en su cama, su madre se acercaba para cambiarla pero sintió la daga que estaba en su pantalón. Se sorprendió que su madre no se hubiera percatado pero le ayudo a cambiarse, la vio caerse pero no dijo nada, ni siquiera se fijo ¿No la veía? ¿Cómo era posible?. Levantó la vista hasta que terminó de cambiarla y vio a Elijah en la puerta. Intentó volver a hablar temerosa de que no pudiera de nuevo. —M-Me duele— Susurró, refiriéndose a su pie. Pero como siempre su madre la atendió de inmediato, soltó un grito de dolor pero se quedo recostada, estaba cansada pero sus padres estaban ahí aún, lo que menos quería era un regañó. Vio el vaso con leche y se lo tomó, aunque su mirada la tenía fija en su padre, esperando que hablará.

La loba asintió con la cabeza al escucharlo, necesitaban empezar con lo más básico de todo ello. Hope era una niña sumamente inteligente para su edad, de eso estaba por completo segura pero modo de explicarle las cosas tenía que ser muy claro debido a que le causarían muchas más dudas de las que quería. Tenía una idea de por donde podría comenzar, todos los sucesos que habían pasado eran por una razón. Su hija era demasiado inocente para terminar encontrando con alguien equivocado, tenían que protegerla, eso era seguro pero también ella debía de poder protegerse, no sabía realmente que podría pasar pero pensaba en lo peor, si algún día no llegará a tenerla por alguna razón, ni a ella ni a Elijah debía de saber defenderse como diera lugar. —Hablaré con ella, debe de saber y también ella misma debe de saber protegerse. Se qué es una niña, pero nunca sabemos lo que pueda pasar— Hope se parecía mucho en ella en muchos aspectos, pero también la había criado de una manera de pensar que la gente era buena e inocente. No se arrepentía de ello en absoluto pero ahora esa dulzura tenía que combinarlo con la pequeña guerra que tenía, desde que estuvo en su vientre se lo había demostrado muchas veces. Hayley sabía la historia de Henry, mucho antes de conocer a los Originales había sabido por Tyler algunos detalles, pero Elijah le había enseñado todo sobre su vida desde el momento que lo había conocido. Entendía el miedo que ejercían con su padre, se preguntaba si en algún momento el Original había pensando en volver a formar aquella familia, si esa era la razón por la que siempre quiso juntar a su familia o era por el hecho de ser el hermano mayor. —Creo que Elías te queda genial— Su hija era realmente muy creativa, cada vez que lo escuchaba no podía evitar soltar una leve risa. — Estoy segura que lo hará— La loba se sentía tan dichosa, tan feliz de poder estar por fin con ambos pero temía que esa felicidad terminará en poco tiempo. La última vez que sintió tan feliz al estar con Elijah las cosas no terminaron del todo bien, lo único que pensaba es que no dejaría que nada pesará, no esta vez. 

Hope sabía muy bien que no debía de hablar con alguien más pero el hecho de que se fuera le hacía temer que la hubieran llevado. Aún sentía la pintura en sus dedos. Intentaba escuchar o percatarse de cualquier movimiento pero no podía ejercer nada, necesitaba calmarse, necesitaba quitar esa angustia que sentía para poder encontrarla. Intentaba pensar como Hope, pero lo que necesitaba saber era el porque había salido, no era algo que hubiera hecho y sin siquiera decirles o pedirles que los acompañará. Los ojos de la loba estaban cristalizados pero sentía una desesperación por dentro, si algo le pasaba jamás se lo perdonaría. Sentía el olor de su hija en el suéter, no estaba lejos de ahí pero temía el con quien estuviera o que había pasado. El olor se volvía a presenciar pero la loba vio una sombra, estaba a lo lejos pero sin más comenzó a correr intentando alcanzarla pero desapareció en cuestión de segundos. Miró hacía ambos lados sin ver nada, había desaparecido como a sí fuera vampiro, a velocidad vampírica. Algo no estaba bien, ¿había más vampiros en el lugar?. —¡Hope! ¡Hope! Por favor, sí me escuchas sal. Solo grita, di algo— Gritaba la loba pero atisbó un tosido no muy lejos de ahí, se acercó corriendo entrando más al bosque, podría jugar que estaban ya en los más adentros pero continuó corriendo intentando seguir el tosido que había escuchado. —Hope… ¡Hope!— Escuchó un troncó caer y se dirigió ahí. Vio el troncó ahí pero se acercó, sentía el olor de Hope ahí pero había otro, no percibía del todo. Parecía ese olor como si se hubiera estado ocultando. El escuchar la voz de su hija le hizo sentir un saltó en el corazón. —¡Elijah, está aquí!— Gritó, a pesar de no verlo ahí sabía que podía escucharla. Corrió hacía donde percibió el olor pero no la vio del todo. —Amor, estoy aquí— Se acercó para intentar sacarla del agujero que había caído pero el tronco que impedía que pudiera salir. La loba no tenía suficiente fuerza para poder moverlo pero dejó que el Original fuera quien lo moviera para estirar la mano y sacarla de ahí, la abrazo con fuerza sin importarle lo más mínimo que la llenará toda de tierra. —Oh, mi amor, ¿Estás bien? ¿Te duele algo?— Preguntó preocupada. La tenía cargando y solo sentía como su corazón saltaba a mares. Sus ojos los tenía cerrados pero los abrió por un momento para encontrarse con Elijah, lo mejor seria que se fueran de ahí. La loba solo hablo muy bajó para que pudiera escucharlo solo él por si había alguien más. —¿Sientes algo o alguien más?— Acarició el cabello de su hija pero comenzó a caminar de regresó hacía la casa, no quería estar afuera con ello, mucho menos que estaba ya oscureciendo y estaban en medio del bosque. La loba caminó de ahí apresurando el paso sin despegar un momento a su hija de ella siguiendo el paso hacía regresar, sentía como Hope estaba asustada y solo intentaba tranquilizarla. Al momento que llegaron subió con ella las escaleras y la acompañó a su habitación, tenían que hablar en ese momento. No podía arriesgar un segundo más la vida de su hija. Habían llegado a la casa, sentía el peso más ligero de Hope en todo el caminó por lo que la recostó en la cama. Hayley estaba asustada, temía que le hicieran algo a su hija pero ni siquiera entendía como la habían sacado, podía notar de inmediato que no había sido idea de Hope el haber salido. —Tengo que hablar con ella— Había dejado a la pequeña en la cama y bajó por un vaso de leche. Al momento que subió estaba despertando, se acercó hacía su ropa para tomar su pijama y le ayudó a vestirse. Su mirada se fijaba en el piso pero no entendió porque lo hacía. Hayley escuchó sus palabras por lo que llevó sus manos hacía su pierna y la intentó mover. —¿Sientes eso?— El grito de la niña le hizo calmarse un poco también debido a que lo pudo mover. —No esta roto, solo te lo doblaste. Estarás bien— Volvió a bajar por una bolsa de hielos y subió en unos momentos para colocarla en su pierna. 




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Se permitió unos segundos para dejar la mente en blanco, pues no había dejado de hacerlo desde que Hayley se había ido, y él había tenido que hacerse cargo de Hope. Es decir, amaba a la pequeña, incluso más que a él mismo, pero nunca se había planteado el cuidar de alguien de esa manera. Aún así, sentía que necesitaba explicarse interiormente. Había cuidado a su hermana y a sus hermanos desde siempre, el ser el mayor le había correspondido aquella cualidad de forma natural. Pero, luego de décadas, cualquiera pensaría que debería dejarlos hacer y deshacer como ellos quisieran, pero no era así. Ahora, solo tenía a Rebekah y a Niklaus, pese a las situaciones ellos seguían vivos. Al segundo, no podía cuidarlo, no podía guiarlo, él ya se había perdido y sumido ante una oscuridad de la cual Elijah ya no podía iluminar; y su hermana, Rebekah, aún esperaba la libertad que siempre había querido. Quizá no podía ayudar a Niklaus, pero sí que podía hacerlo por Rebekah, y eso haría.—Bien, estaré impaciente—musitó el vampiro, pues necesitaba a su hermana, la necesitaba despierta.  

Elijah mantuvo una sonrisa serena y agradable en el rostro al sentir como sus labios se alejaban de los de Hayley.—Te asegu ro que yo tampoco.—murmuró, de solo pensar que tenía que irse unos días le desgarraba, no quería hacerlo. Pero probablemente necesitaría ver a Diego para darle instrucciones. Además, la compulsión que había hecho  debía de generalizarse hasta Hayley para que le permitierán deambular por todo el sitio, y para protegerla también. Por supuesto, también era algo que debía de contarle. Además del cambio de nombre. Todo parecía complicado, pero en realidad tan solo habían sido estrategias para ocultarse.—Lo sé, Hayley, yo también quiero que tenga una vida normal pero, desgraciadamente, ni tú ni yo somos normales, y no veo cómo pueda ser posible. Tú eres su madre, es tu decisión, y si quieres esperar lo entiendo, pero eventualmente se enterara, y sería mejor que fuera por ti—dijo el vampiro, asintiendo, pues él formaba parte de aquella ecuación, también le debía mucho a Hope, pero tan solo era su tío y no se le permitía tomar ese tipo de decisiones, así que aceptaría de buena gana lo que ella tuviera que ofrecer. —¿Una pulsera? ¿Qué propiedades tiene?—preguntó, acercándose a mirarla por unos segundos, aunque confiaba en Eve, quizá era la única de esa especia, a parte de Hayley claro, en quien confiaba, así que esperaba que siguiera siendo así.—A todo esto, Hope ha adoptado el nombre de Elizabeth para ocultarse—añadió, pues no recordaba habérselo dicho. Le he explicado solo unas cuantas cosas, te lo contaré luego si lo deseas, pero creo que ahora necesitamos volver con Hope.—contó responsable, pues ya le parecía que la habían dejado un periodo de tiempo sola. Salió de la habitación para acercarse a la de la pequeña y tocar.—Hope, Hope—llamó, pero su respuesta no fue recibida, y tampoco… podía sentirla.—¿Hope?—abrió la puerta, pero el óleo ya se había caído en la alfombra, y ella no estaba por ninguna parte.—No está aquí—expresó, bajando al segundo piso con rapidez y revisando las habitaciones, ella tampoco estaba.—Hope—expresó con preocupación, saliendo de la casa.

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Había dado unos pasos más donde intento acercarse hacía esos ojos pero cuando lo hizo habían desaparecido. —¿Hola? ¿Hay alguien?— Frunció el ceño ligero al notar que se había ido, quería saber de quien se trataba pero no lo veía, aunque si escuchaba con claridad un ruido que se alejaba por lo que corrió hacía ahí, llevaba un suéter y le impedía correr, se lo quitó dejándolo ahí intentando correr aún más pero entraba más al bosque y eso no le gustaba. Se detuvo frente a un árbol cuando escuchó que alguien estaba saltaba por lo que volteo soltando un grito agudo que le había asustado y retrocedió un paso, hasta ver que eran esos mismos ojos de hace un rato por lo que se acercó a él. El hombre tampoco le decía nada por lo que le inquieto el hecho de que estuviera frente a ella. —¿Quién eres?— Preguntó curiosa y con una ligera sonrisa que se encorvo en sus labios, lo único que escuchó fue le decía Klaus antes de desaparecer de ahí donde escuchó claramente un grito de su madre y sin mencionar a su padre. —Aguarda…— Decía en un susurró caminando para buscarlo peor no lo veía, ¿Quién era ese sujeto? Se sentía del todo confundida, se sentó bajo la copa de un árbol donde cerró los ojos, no quería que sus padres llegarán si era lo que había asustado hacía ese sujeto pero sabía que era tarde.

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Nadie nos puede separar— Susurró sintiendo el roce de sus labios y se separó lentamente, la loba seguía sin poder creer que después de tanto pudieran estar juntos. El miedo que había enfrentado de que Hope algún día se tuviera que enterar de la verdad le dolía pero tenía que pasar y Elijah tenía razón en ello. —Hablaré con ella, solo que no se que tanto deba de saber— Pensaba hacerlo esa misma noche, no pensaba el como sería que Hope se enterará de la verdad pero lo que peor podía pensar es que se enterará por alguien más, pero después de todo era una niña, lograrían el pensar en como solucionar el modo de decirle. Miró las pulsera por unos segundos, ni ella misma lo estaba del todo segura. —Es una especie de protección— Sabía que tenía verbena pero también un hechizo, aunque solo la había utilizado una vez cuando la guardo y dejo que pasará desapercibida, como si no estuviera ahí porque era lo ella quería. La volvió a guardar, esa misma noche se la pensaba dar, Su vista se fijo en la de él alzando una ceja pero riendo leve. —¿Elizabeth? ¿Y tú que nombre tienes?— Preguntó la loba curiosa aunque asintió con la cabeza, a decir verdad estaba muy tranquila y eso no era normal, ni siquiera porque estuviera dibujando. La loba salió detrás de él donde se extrañó que no contestará pero entró después de él, sus ojos se abrieron como plato al no ver a su hija ahí, hubiera creído que estaba en otro lado de la casa pero el ver la pintura tirada en la alfombra le hizo asustarse, se arrodillo sintiendo que no estaba fresca, se levantó de golpe pero tampoco percibía otro olor que no fuera el de su hija. —Elijah, ¿Donde puede estar?— Preguntó saliendo detrás de él, estaba intentando percibir su olor pero era solo muy leve y lo perdía enseguida, podría ser horas que se hubiera salido y ellos ni siquiera se habían percatado pero se detuvo cuando lo perdió por completo, veía un bosque a lo lejos pero no creía que Hope estuviera ahí pero si quisiera esconderse o quisieran esconderla sería el lugar perfecto. —El bosque, tiene que estar ahí— Ni siquiera lo había pensado dos veces, corrió hacía el bosque donde se adentró, intentaba percibir el olor de su hija pero era bastante grande para poder encontrarla. —¡Hope! ¡Hope! ¡¿Dónde estás?!— Continuó intentando seguir su caminó sintiendo el olor más fresco cuando se adentraron y encontró su suéter. —Está cerca de aquí, Elijah— Dice en un susurró aunque se detuvo al escuchar un ruido, volteo intentando averiguar de que se trataba de no encontró rastro.




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Elijah asintió ante la respuesta de Hope, claro que había acertado. Era cierto que no le había dicho la fecha exacta, pero sabía que con el tiempo acertaría. En el tiempo a solas, Elijah se había dedicado a narrarle sus viajes por el mundo, los sitios en donde había estado y cuánto había aprendido en ellos.y la experiencia que había adquirido. Muchas veces las narraciones salían de sus labios. Otras, de los libros antiguos y nuevos que el vampiro había adquirido. Sabía que Hope era apenas una pequeña que elegiría su camino más adelante, pero veía en ella el momento adecuado para instruirla. Su sonrisa se ensanchó al escucharle. Sí, claro, Elijah la había llevado a la Opera y también le había enseñado unos cuantos vals, pero de lo moderno no tenía ni idea. Era un hombre muy antiguo a su manera. Rió un poco al escuchar que sí, ella también había contribuido a su enseñanza de baile, lo cual había sido tremendamente difícil, pero el vampiro no se había negado ante ninguna posibilidad.—Bueno, no veo tan bien como tú—se justificó, compartiendo una mirada con Hayley ante ese hecho. —Aún así, es tu profesora y debes tenerle respecto. D’accord?—expresó el original, dedicándole una mirada de aceptación ante la frase perfectamente dicha por la pequeña. Había aprendido bastante en los últimos meses. Sin embargo, no cedió. No por ahora. Hayley atisbó el móvil y el vampiro solo atinó a asentir. A veces, era mejor que la ilusión y la inocencia de Hope no se perdieran. Pese a la situación, tenían que recordar que seguía siendo una niña.

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Al estar en la habitación, esperó paciente ante la narración que la loba estaba pronta a efectuar. Claramente, no esperaba que el teatro de decirle a Niklaus que estaban en Francia durara para siempre. Liego de unos meses, era claro que ya habían revisado aquel país en todos los rincones.—Lo sé, no esperaba que durara más que este tiempo. Por lo tanto, necesita una señal de vida… Algo que enfoque su atención y lo aleje de aquí—expresó, pues no deseaba alejar a Hope de lo que habían logrado construir. No era bueno que un niño creciera sin poder establecerse, él lo sabía a la perfección. En cuando mencionó a su hermana guardó silencio y asintió, claro que recordaba al vampiro.—Bien, me alegra escucharlo, y quizá pueda estar en contacto con él, no quiero que existan inconvenientes, se trata de Rebekah—musitó Elijah con seguridad. ‘El ya había pensado en alejarse, ahora que Hayley había vuelto, para recuperar a su hermana, pues aún se lo debía. Sabieno incluso, que probablemente se encontraría con Niklaus.—Y siempre lo haré. A ti y a Hope, son mi familia ahora—recalcó el original, pues sya era sabido que creía en la familia más que nada, y cuando el Mikaelson se había visto truncado, había elegido a ellas dos, y ahora lo haría por siempre.—Estaré encantado de escucharlo—respondió, asintiendo con la cabeza, pues la comunicación podía salvarles la vida, eso lo tenía bien claro.

Su frente se junto a la suya luego de separse, todavía respirando el perfume suave de Hayley, le fascinaba. Por dentro, Elijah se sintió dichoso, al fin había logrado hacer lo que tanto había deseado y reprimido durante mucho tiempo. Las palabras de Hayley coincidieron con sus pensamientos.—Así lo deseo, daremos nuestro máximo esfuerzo—eso quería, ser una familia. Tener una familia. Los labios de la loba volvieron a unirse a los suyos y los del original se entreabrieron para corresponder de forma adecuada. Ahora que sabía que era del todo correspondido, no pensaba reservarse. Ya se había cansado de ello. Ladeó la cabeza para hacer de eso beso algo más cómodo y su mano se asentó en su sien, acariciando su cabello. Elijah sonrió al separarse y acarició su mejilla.—Yo también lo hago—confirmó y asintió. Todo lo que Hayley le había narrado pasó en ráfagas de imágenes, esos meses en los que se había ido. Desde su triste expresión hasta su relación con aquel vampiro, todo pareció tener sentido y sabía que lo tenía. Lo que les esperaba no era algo sencillo ni fácil, ni tendría pocos movimientos, se estaban embarcando en un futuro lleno de complicaciones y problemas, pero había algo más dentro de todo lo negativo, eran familia. ¿Y cómo destruías un lazo tan fuerte?

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Hope había estado aún con la pintura donde no podía evitar reír cuando comenzó solo a lanzar pintura cuando escuchó una voz que provenía detrás de ella, la escuchaba con claridad a pesar de lo alto que estaba la música pero se le hacía familiar. Volteo donde vio aquella mujer de sus sueños por lo que se sorprendió —Hola, ¿Cómo te llamas?— Pero se acercó a ella pero cuando la intento tocar solo se había alejado, comenzó a caminar donde salió de la habitación pero sintió una necesidad por lo que la siguió, cerró la puerta y volteo hacía la puerta, escuchaba a sus padres hablar por lo que no quiso interrumpir y solo la siguió. —Espera, vas muy rápido ¿Estoy soñando?— Preguntó en voz baja donde corrió hasta alcanzarla en la puerta pero salió de ahí, la llevó hacía un bosque donde no había puesto resistencia, la curiosidad que emprendía era cada vez más inmensa pero cuando llegó solo se había volteado. “Mi nombre es Esther, necesito tu ayuda mi preciosa nieta” Abrió los ojos como plato al escuchar que decía que era su nieta, ahora entendía que todo el tiempo había soñado con su abuela pero lo vio ahí, traía el cuchillo como ella lo llamaba. —¿Qué quieres que haga?— Se acercó a ella donde observada cada detalle de su abuela, sin entender como había aparecido de la nada pero lo único que hizo fue tomarla. “Tienes que guardarla por mí, nadie de saber de ello, ni siquiera tu mamá ¿Lo harías por mí?” La niña asintió con la cabeza donde sorprendida de que lo que había soñado se hubiera vuelto realidad pero desapareció sin más, dejandola ahí en el bosque con ello en la mano. Dio unos pasos más donde vio un gran árbol, comenzó a escarbar y la guardó ahí. —¿Abuela? ¡Abuela!— Gritaba pero había desaparecido, no sabía donde estaba y lo único que vio a lo lejos fueron unos brillantes que se cruzaron con los suyos. —¿Quién anda ahí?— Preguntó, pero no vio que se acercaba, solo se sentó sobre donde había enterrado la daga pero sin poder quitar la mirada de esos ojos, sentía la misma conexión que había sentido con Elijah al momento que lo vio por primera vez.

Su mirada se había fijado en la habitación de Elijah, cuando estuvieron en New Orleans solo había entrado dos veces a esa pero tenía el mismo roque rústico, antiguo que le quedaban como anillo al dedo al Original. Había visto que inclusive tenía unos cuadros colgados pintados por la misma Hope, a pesar de que tuviera su firma incluida que ella misma había inventado podría apreciar siempre un toque especial en cada pintura, jamás pintaba algo igual, podría llegar a intentar ser similar pero diferenciaban sutiblemente. Al escuchar a Elijah su mirada la regresó hacía la de él donde asintió con la cabeza. —Al momento que reciba la llamada le diré que se comunique contigo para que te de la información necesaria — Las cosas desde hace once años habían cambiado notoriamente para la loba desde la llegada de su hija en su vida, ahora lo único que había podido ver era por ella y cada decisión que tomaba era solo pensando en su bienestar. Muchas veces había pensado en Elijah y como hubieran sido las cosas si él hubiera escapado con ella, hubieran sido una familia desde un comienzo pero ahora que estaba ahí le hacía sentir a la loba que se llenaba ese vació que había tenido.

Había sentido como correspondía el beso y no podía separarse de nuevo de él donde tenía los ojos cerrados con solo despertar y que fuera solo un sueño aunque esos sentimientos y sintiendo como su corazón pero al sentir su caricia y el escucharlo provocó que tardará unos segundos antes de abrir los ojos sintiendo que se aceleraba aún más si era posible al saber que eran correspondidos sus sentimientos. —No dejaré que nos vuelvan a separar, no podría vivir lejos de los dos— Eso lo había sabido esos meses que estuvo lejos, había echado de menos a ambos que lo único que había pensado era en ese día, donde se volvieran a ver. Volvió a ver de modo rápido todo lo que había vivido esos meses, quería que entendiera en especificó porque había ido y no había necesidad más de explicar sobre ese amuleto que había ido para dárselo a Hope. Su mirada se fijo en los ojos del Original por unos segundos. —Temo que se enteré de todo por alguien más pero no quiero que se enteré, quiero que viva su vida lo más normal y feliz que pueda — Había susurrado pero sin apartarse de él por unos segundos más aunque lo terminó haciendo tomando la pequeña caja que había traído aparte donde la abrió, enseñando que solo era una pulsera. —Me la dio Eve, pero creo que bien lo hacía para Hope, solo me pidió que la guardará y que funcionaba con los de nuestro linaje— Volvió a cerrarla antes de dejarla ahí. Hace once años estaba dispuesta a sacrificar lo que fuera por estar con Elijah, lo recordaba bien peor jamás creyó que hubiera sido su hija la otra opción. La vida le daba una oportunidad de tenerlos de nuevo con ella, y no dejaría que los separaran, Hope necesitaba un padre, pero sobre todo ella necesitaba de ese hombre que estaba delante de ella.




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Elijah asintió con la cabeza, mientras se fascinaba por la energía de Hope, al ir y venir de un lado a otro, con juguetes y más en las manos. Una risilla se le escapó de los labios al verla, sin evitar sentirse orgulloso del hecho.—Entonces ten mucho cuidado, ¿de acuerdo? No queremos dañar la alfombra, ¿recuerdas de qué periodo es, cierto?—preguntó, tratando de recordarle aquella noche en que le había leído y le había mencionado mucho acerca del Rococó; las líneas curvas en los elementos de la misma se hacían notar.—Y ha mejorado muchísimo en su técnica—agregó el hombre, con una ligera sonrisa, aunque se obligó a quitarla al escuchar lo de su profesora. Casi atisbó el puchero de Rebekah en su rostro.—¿Aburrida y aburrida? ¿Esa es la manera de dirigirte a tu profesa, Hope?—le reprendió con tranquilidad, aunque sí con bastante seriedad.—Al parecer Hope no ha puesto atención en clase por tener el móvil en la mano—contó el original, pensando en si aún le pertenecía el derecho de castigar o no a la pequeña, suponía que lo habían retirado. Elijah atisbó a Haley y asintió con la cabeza, como respuesta al hecho de que debían de hablar, de mucho. Al momento en que Hayley hizo la petición, la pequeña se emocionó y quiso ponerlo en marcha. La miró caminar a su lado y él le sonrió, todavía con una sonrisa cómplice que parecían dedicarse el uno al otro. Vio también la puerta y cerrarse y la música pasarse de volumén, quizá si era demasiado, pero en este momento era mejor así.

El origina echo un último vistazo y luego le indició a donde debían de ir, su habitación. Le ayudó con lo que traía en las manos, esperaba preguntar por la mayoría de las situaciones, la primera de ellas era ya la sabía y era el por qué se había ido. Elijah siempre había afirmado que debió de ser algo fuerte como para que dejara a Hope en sus manos. Escuchó a Hayley y volvió a asentir.—Entonces siguieron la pista, es bueno que Niklaus no se está arriesgando—fue lo primero que expresó, había temido que su hermano leyera entre líneas y no mandara nadie a París. Sin embargo, con el paso de las semanas, se había dado cuenta que no era así.—¿Bruja?—quiso enterarse, pero se distrajó al sentir sus brazos rodeandole, por sólo unos segundos, ya no le importó nada más.—Está bien, lo acepto. Fue difícil para ella estar sin ti. Ls primeras noches le fue incapaz dormir, lloró mucho…—confesó con tacto—Pero se supero, y te extraño cada día, pero está bien, de lo prometo—contó, mientras una sonrisa se le dibujaba en los labios al narrarlo. Miró sus ojos con atención al separse y tuvo que recordarse que tenían asuntos que resolver.—Espero oírlo, porque estoy seguro que tienes que contarme mucho más tú, que yo… —admitió, aunque ya habría tiempo.—Hayley—pronunció el original, y luego se preguntó, ¿por qué debía de recordarse los asuntos? Hacia diez años, se lo había recordado y su hermano se había encargado de separarlos. Hacia seis meses y al parecer una bruja se había entrometido. ¿Qué estaba esperando realmente? Negó con la cabeza, le acomodó el mechón, y sin esperar demasiado, Elijah se acercó a ella y respiro su perfume, sintió su piel cercana a la suya. Con lentitud, sus labios buscaron los suyos, sorprendemente, se encontraron. El beso no fue largo, ni profundo, pero sí conllevaba todo un abanico de sentimientos que llevaban guardados desde hace mucho tiempo.—Solo deseaba hacerlo antes que nada…—se justificó, sin separse del todo.

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Ríe levemente al escucharlo, muchas veces su padre llevaba a ser bastante paranoico pero asintió con la cabeza. —Sí, del siglo XVI, lo recuerdo muy bien— Después de todo le gustaba la historia pero no recordaba si era del XV o XVI aunque ahora solo tenía en su mente el que por fin estaba su mamá ahí y eso le hacía llenar ese vacío que había sentido, no era que Elijah no lo hubiera logrado, pero tenía otro lugar en ella, el de Hayley había estado vació y ahora se sentía completa, la obsesión que tenía por buscar a su padre había desaparecido.  —Bastante, practicamos todos los días, inclusive yo le he enseñado algunas cosas. ¿Sabes que solo sabía bailar bailes antiguos? Ya aprendido algunos modernos, aunque le da pena—Ríe un poco por ello. Desvió la mirada sin quitar el puchero de su rostro. —Si es aburrida, sí— Se encogió de hombros pero después solo bajo la mirada, no sabía del todo por lo que había estado haciendo y no quería que lo viera en su celular por lo que quería que se lo diera. —Eso es mentira, Je parle parfaitement le français— Decía con una sonrisa de orgullo en su rostro pero después se acercó a su padre donde dio pequeños saltos para alcanzar el celular pero era inútil. —Malo— Volvió hacer puchero y volteo a ver a su madre donde frunció ligero el ceño al ver que no hacía nada y solo reía por la situación. Había dejado el celular donde solo ahora pensaba en la pintura. Se encontraba en el cuarto, escuchando música donde se dejaba llevar, esa solo un movimiento de mano y su mente parecía como si fuera a otro lado, podía visualizar un hermoso paisaje donde era lo que quería dibujar, en ese paisaje se imaginaba a su madre y a su padre junto a ella viviendo, los tres felices, simbolizaba felicidad, tranquilidad, paz, todo lo que quería ella.

 

   

Me encantaría verlo bailar, tal vez me enseñen su rutina de baile— Comentó sin querer evitar reír pero fue imposible con solo imaginar a Elijah. La loba escuchaba con atención lo que Elijah le decía a Hope pero prefirió no meterse, ese asunto parecía que ya lo tenía bien resuelto y alzó una ceja la escucharla hablar francés ya que desconocía que lo supiera pero creía que aprendía cosas en cuestión de segundos si lograban llamar su atención. —¿Puedo?— Preguntó viendo el móvil una vez que estaba con las pinturas y veía los mensajes que había mandado donde sintió un nudo en la garganta al ver el mensaje de su amiga que por obvias razones no le contestaba y el otro chico si tenía mensajes pero estaban bloqueados, levantó su vista hacía Elijah y sabía que tenía todo que ver en ello, pero después de todo era lo mejor por lo que se lo regresó antes de que la niña se diera cuenta.

Su mirada estaba fija en el Original, podía decir que se sentía más sincera en ese momento que hace unos meses cuando lo vio, había escuchado toda la versión de como escapó y como las había encontrado. Pensaba contarte todo, todo lo que se había ausentado esos años o tal vez solo dejarlo que entrará a su mente y lo viera por él mismo sería lo más fácil. —Me temo que no creo que dure mucho, pero por lo menos han pasado todos estos meses y sigue creyendo lo mismo. Tengo que decirte algo, Rebekah envió a un vampiro ¿Recuerdas de Joseph? ¿El que Klaus convirtió para cuidar a la pequeña? — Visualizó sus ojos esperando su respuesta, aunque decidió continuar —Rebekah lo mando antes de que Klaus le enterrará la daga, estuvo conmigo estos meses donde ahora lo mande a New Orleans para que nos mantenga informados y que trate de liberar a Rebekah— Sus brazos siguieron rodeándolo por unos segundos pero después se separo de este. —No me hagas sufrir más de lo que me lamente estos últimos meses— Comentó en un susurró donde bajó la mirada pero la regreso en segundos hacía él. —Tú serías la única persona que pudiera confiarle ciegamente a mi hija, siempre la has cuidado desde que estuvo en mi vientre— Muchas veces las había salvado de la muerte, eso lo tenía muy en claro. —Lo haré, te contaré todo y el porque tarde tanto, lo prometo— No podía ocultarle nada, le había demostrado una vez más que siempre podría confiar en él, siempre estaría para ellas y aún se lamentaba que hubieran estado separados once años porque lo había echado tanto de menos. Escuchó su nombre y espero a que dijera algo más pero no fue así, solo dejó su mirada en fija en los ojos del Original, al sentir que se acercaba le hacía estremecerse levemente, le hacía solo recordar lo loca que la ponía con solo tener un roce suyo y estaba segura que no era efecto por las hormonas del embarazo. Solo sintió sus labios que estuvieron cerca de los suyos, sintiendo de nuevo su sabor que había extrañado por tantos años y que su hermano se había encargado de separarlos y aún pagaban las consecuencias de ello. Cuando se separó solo sonrió, sintiendo que su frente se juntaba con la suya pero sin apartarse, rozando sus labios. —Tuve que esperar once años para volver a tenerte cerca mío, no quiero que nos vuelvan a separar, seremos una familia— Le dijo la loba antes de ser ahora ella quien volviera a juntar sus labios a los suyos, siendo un poco más intenso el beso pero dejando que todo el tiempo que estuvieron escondidos intentando ocultar esos sentimientos solo habían hecho que se intensificaran. Al momento que se separaron solo dejó su mirada fija en sus ojos pero una sonrisa se dibujo en su rostro, era inútil que ha pesar de todos esos años siguieran esos sentimientos tan profundos que nunca había sentido por nadie más. —Te amé Elijah y aún lo hago— Le dijo en un susurró pero tomó su mano donde la dejo en su sien. —Confió en ti, ve las cosas por ti mismo— Musitó pero sin apartarse de él, no dejaría que volvieran a separarla de las dos personas que más amaba.




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Al bajar de aquel avión y entablar una conversación completa y seria con una pequeña, no esperó que todo tuviese un bien resultado. Sin embargo, Hope había comprendido la situación y Elijah le había dejado elegir el nombre, cuando ella lo mencionó el aceptó de inmediato. Además, le gustaba el nombre. Con el paso de los días, comenzó a llamarle Lizzie, por lo menos fuera de la casa que habitaban, dentro… ellos eran Hope y Elías. Afuera, comenzaron a llamarle John, era una nombre común, aunque extranjero. La ciudad lo veía, pero no creía que hubiese nada particular en él. O al menos, aquello les había hecho creer. Elijah había llevado a Hope a casa, la había inscrito en el colegio y había hecho todo preparativo para que ella tuviera lo mejor para sentirse bien sin su madre. Sabía que ningún tipo de acrílico sería como su madre, pero le emocionaba ver color en sus mejillas y alegría en sus ojos.

Durante los primeros días, Elijah se dirigió al pueblo. Atisbó a los presentes y encontró a la familia de vampiros que ahí habitaban, No eran más de cinco personas que parecían haberse encontrado en el camino y luego haber elegido Holanda como el sitio en donde vivir. Los había tratado y parecían ser miembros funcionales de la comunidad. En otro tiempo, Elijah hubiese estado dispuesto a dejarlos ser como eran, pero no cuando tenía que cuidar de alguien más. Se acercó a ellos y comprobó que podían ser manejables, les ordenó permanecer bajo su mando y ser sus vigías también. Funcionó. El original continuó inmiscuyéndose con los altos mandos de la ciudad. Con los representantes en cada puesto comercial, en las escuelas, en las ferias, en todo aquello que pudiera ser una amenaza. No había punto de la ciudad que no pareciera hechizada ni vigilada.

No obstante, el único que se encargaba directamente de Hope era él. Le leía todas las noches hasta que se dormía. La arropaba y se aseguraba que su higiene personal. Le compraba un libro cada semana y le explicaba de historia. A veces accedía a pintar con ella, pese a que él era más teórico. Llegaban a ver televisión juntos y a escuchar música, incluso actual. Elijah comenzó a llevarla al teatro y comprobó, que al igual que a Rebekah, le encantaba. Así, iba todos los días por ella al colegio. Aquel día espero a Hope como todos los días, ella no tardó en salir y sonrió ante su saludo y luego la envolvió con sus brazos, pero antes de retirarse una figura femenina le contó sobre lo que había pasado.—Goed, dank u.—pronunció el original y dio media vuelta para entrar al automóvil. Elijah no podía manterse sin una sonrisa en el rostro cuando ella estaba cerca.—Curiosamente, he conseguido algo que me has pedido esta mañana, aunque no estoy muy seguro si puedo dártelo…—murmuró, ya que aún tenían que hablar acerca del móvil.—¿Jugar? Siempre podemos tener tiempo de ello—musitó el original, pero la puerta entreabierta le llamó la atención, por un segundo le preocupó, pero al entrar a la casa nada de lo que había sentido permaneció, era ella. Dejó que Hope la encontrara mientras una sonrisa particular se extendía por su rostro. Siguió a la pequeña y atisbó a Hayley, con sus rasgos finos, pero segudos. Con esa esencia de mujer luchadora que jamás dejaría atrás. Elijah, por unos segundos, se sintió completo, y al igual que Hope, quiso salir a su encuentro y envolverla con sus brazos. ¿Para qué mentir? También deseaba sentir su piel.

Hope comenzó hablar con rapidez y Elijah decidió que no quería perderse la escena, así que las siguió. Al llamarlo padre el original se sintió completo, estta vez no había sido una actuación al exterior, lo había hecho dentro de los límites. Estaba extasiado.—Sí, de unos cuantos eventos—coincidió el hombre, sonriendo y entrando con ellas. Al siguiente comentario, Elijah y Hope se miraron sin siquiera planearlo, compartiendo una mirada de complicidad.—Es sólo lo que merece una pequeña como Hope—compartió el vampiro, atisbando a la niña ir y venir por la habitación—No tienes que agradecerme, y por supuesto no me debes nada. En todo caso, creo que podría agradecerte sólo por dejarme conocerla aún más—asintió con una pequeña sonrisa y asintiendo a lo segundo. Claramente, le interesaba hablar con Hayley acerca de sus verdaderas acciones, así como Elijah debía de narrarle todo lo demás.—Eh, Hope. No olvides que los óleos no se sueltan en la alfombra—le recordó a la pequeña—Además, aún queda el tema del móvil—le recordó con una ceja levantada, olvidando por un segundo que ya no era su responsabilidad comportarse como su padre, pero el tiempo le había llevado a acostumbrarse,

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Elijah había sido gran culpable de todo lo que tenía pero Hope tampoco se quedaba atrás, el original solo preguntaba que quería y lo traía por lo que la niña podría pasar horas en esa inmensa habitación que tenía mucho más que cualquier niña de su edad tendría. Su sonrisa se amplió al escuchar lo que su padre decía pero había ido corriendo tomando su muñeco favorito que se encontraba en su cama, era el primero que Elijah le había comprado y regreso en cuestión de segundos. —Mira mamá, es el señor conejo y quien me cuidaba en las noches — Comentó sonriendo pero después se lo dio a su mamá para que lo cuidará en lo que volvía a correr tomando varias cosas más, traía varias juguetes y solo algunos los regresaba pero terminó trayendo una maleta donde tenía más de cien tipos de colores de óleos pero volteo a ver a Elijah la momento que lo escuchó donde solo asintió con la cabeza. —Lo se, lo se, para eso esta el otro cuarto— Lo recordaba bien, pero aún así le quería enseñar a su mamá —¡Después tienes que ver mis nuevos cuadros!— Decía emocionada aunque su sonrisa se borró al escuchar lo de celular y frunció el ceño. —Pero papá, la maestra es mala y es aburrida —Hizo pucheros, lo hacía inconscientemente siempre que la regañaban pero no quería ser castigada y mucho menos ahora que su mamá estaba en casa. Quiso continuar mostrándole algunos juguetes o el solo hecho de estar con ella pero cuando la vio que se acercaba  pero asintió con la cabeza sin siquiera dudarlo. —¡Sí! Me encantaría— Tomó de nuevo la maleta, sabía que su madre era su fan número uno por lo que el que le pidiera que le hiciera uno lo haría con gusto. Caminó hacía el cuarto donde paso alado de Elijah sonriendo pero se fue al cuarto y cerró la puerta, no quería que su madre entrará y arruinará la sorpresa que le daría. Colocó la maleta en su mesa que tenía donde se abrió dejando cada uno de los óleos donde colocó un nuevo cuadro y colocaba en la paleta, caminó al estéreo colocando la música a un alto volumen y tomó una brocha donde su imaginación comenzó a volar. 

La loba escuchaba claramente y se daba cuenta de la mirada que tenían ambos, parecían cómplices y le sorprendía el hecho que estuvieran tan unidos pero le hacía feliz que lo fueran. —Por supuesto que tengo, Elijah. No tenías nada de responsabilidad de ello— Pero dejo de hablar sobre ello cuando le dio el conejo lo que le hizo sonreír sin evitarlo. —Oh, entonces el señor conejo es muy bueno cuidando porque lo ha hecho muy bien— Pero tomó el conejo cuando su hija se la había dado pero miraba los juguetes que le daba donde solo sonreía al ver lo feliz que estaba pero miraba simplemente los juguetes que le daba sin decirle a nada, parecía que Elijah y Hope se habían acoplado bastante bien y sonreía al escuchar de lo que hablaban pero se quedo confundida por lo del celular. —¿Qué lo que paso con el celular?— Miro a su hija la cuál solo continuaba mostrando sus cosas pero volteo a ver a Elijah queriendo saber lo que había pasado, necesitaba hablar con él de varios sucesos pero no era conveniente que Hope las escuchará. —¿Podemos hablar?— Le preguntó en voz baja al original cuando la niña se había alejado para dejar las pinturas pero era claro que no se querría separar de ellos por ahora por lo que se inventó algo para poder hacerlo, se acercó a donde estaba su hija y sabía algo que podría hacerle tardar horas y horas sin siquiera notar el tiempo. —Hope, ¿Me haces una pintura?— Preguntó con una sonrisa, después de todo las que había tenido las perdió en el incendió. Le dio un beso en la mejilla al ver su expresión y terminó saliendo viendo que Hope salía del cuarto con la caja de pinturas de nuevo yendo hacía otro cuarto donde cerró la puerta con fuerza y una sonrisa se dibujo en su rostro por lo que volteo a ver a Elijah. —Tardará unas horas— Comentó al Original al haberla visto entrar sin más, debía decir que había extrañado a su hija como jamás imaginó poder encariñarse con alguien pero también había extrañado al original. Caminó detrás de él cuando escuchó la música que provenía de aquel cuarto donde al entrar supo que se trataba de su habitación pero antes había tomado una pequeña maleta de las cosas que traía y cerró la puerta. —Elijah, lamento haberme ido sin más, es solo que vi a la bruja que estaba en el hotel y tenía que ir a otro lado, no podía arriesgarme a llevar a Hope y que la viera, lo único que hice fue intentar distraerlos pero la mayoría hasta donde supe fueron enviados a Paris — Se acercó al original donde sin pensarlo mucho lo abrazó, necesitaba volver a sentir el cuerpo de Elijah junto al suyo, en todo el tiempo que estuvieron en Inglaterra nunca si quiera tuvo la oportunidad o tal vez el valor de hacerlo. —En verdad gracias, significa demasiado para mí lo que has hecho— Se separó del original donde fijo su vista en la de él, dibujando una leve sonrisa en el rostro. —Tienes que contarme todo lo que ha pasado aquí, también tengo muchas cosas que contarte— Para empezar algo de lo que traía esa maleta y la cuál había sido la principal razón que se había ido para obtenerlo o el simple hecho de que Rebekah había enviado a Joseph. 




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Le había costado en esos meses lograrse acostumbrarse al cambio, pero sobre todo el no tener a su madre a su lado, aunque sabía que Elijah trataba de hacer todo lo posible le costaba trabajo el simple hecho de poder acostumbrarse al lugar pero estaba acostumbrada a mudarse aunque el hecho de que nunca había tenido que cambiar de nombre y era lo que más le molestaba. Había intentando a escondidas ponerse en contacto con su mejor amiga pero no había tenido respuesta de ella y tampoco del chico que le gustaba, tenía meses sin saber nada pero sobre todo quería saber sobre su madre por lo que buscaba contacto con cualquier conocido a escondidas de Elijah pero no llegaba nada, siempre lo intentaba cuando estaba en la escuela para que no supiera Elijah nada de eso. —Lizzie… Lizzie… ¡Elizabeth!— Hasta que escuchó su “nombre” completo fue cuando reaccionó y solo sacudió con la cabeza volviendo a poner atención a la maestra y frunciendo el ceño cuando le había quitado su celular. —Por favor no se lo entregue a mi padre— Todos ahí creían que Elijah era su padre y por ahora lo mejor era que se quedaran así las cosas, aunque siempre que le preguntaban sobre su madre decía que estaba de viaje por trabajo. Desvió la mirada molesta y solo esperando a que el reloj avanzará, había comenzado a aprender algo de francés pero casi siempre le hablaban en Inglés por lo que no tenía mucho problema. Al momento que el timbre sonó tomo sus cosas y salió corriendo de ahí, le gusta mucho más estar en casa que en la escuela, Elijah la consentía y le daba siempre lo que quería pero lo que más le gustaba a diferencia que con su mamá es que todo el día estaba en casa. Salió de la escuela corriendo hacía la entrada donde estaba Elijah por lo que una sonrisa se formo en su rostro. —Hola El… Hola papá— Siempre que estaban fuera de casa le llamaba así, aunque se comenzaba a acostumbrar. Su mirada se fijo en él con una sonrisa picara que significaba que quería que la cargará como siempre que la ponía en sus hombros y esa vez no había sido una excepción. —Hoy fue un día muy aburrido— En realidad quería que ya se fueran, lo antes posible y que no saliera la maestra pero cuando estaban avanzando la maestra había salido donde los llamó, tenía el celular de Hope en las manos donde le explicó a Elijah que todo el tiempo lo utilizaba en clase, odiaba cuando hablaba en Holandés porque no tenía nada, se recargó en la cabeza de Elijah solo escuchando como hablaba y esperando que le diera el celular, buena regañada pensaba que le esperaba cuando llegaran a casa.

Se la paso todo el tiempo del camino intentando hablar en francés con Elijah pero sin mucho éxito pero miraba el camino y tenía una muy buena vista por lo que solo disfrutaba de ello. —¿Y qué hiciste tú… Elías?— Su nombre lo susurró en su oído donde dibujo una sonrisa para después solo acomodarse ya que sentía que se iba a caer. Veía la casa desde lejos, donde desde el momento que habían llegado se había llevado una sorpresa, nunca había vivido en una casa tan lujosa y tenía un cuarto exclusivo donde ambos se pasaban horas pintando, aunque siempre Elijah le enseñaba muchas cosas, jugaban a que ella era su maestra. —¿Hoy que vamos hacer? Quiero jugar— Intentaba evitar todo el tema del celular, por lo que solo notó como llevaban pero se quedo con su vista fija en un sujeto que había visto a lo lejos que estuvo solo unos segundos y después había desaparecido pero tenía una sonrisa en el rostro, estuvo por preguntarle a Elijah cuando la bajo y entraron a la casa donde la puerta estaba abierta, sin llave y eso le extraño más. —¿Hay alguien aquí?— Preguntó mirando a Elijah pero dejó camino hacía la sala para dejar su mochila pero escuchaba la respiración de alguien y un olor, camino hacía donde provenía que la llevo a la cocina pero se llevó una mano a su boca al ver quien estaba ahí. Hope sintió como sus ojos se llevaban de lágrimas y corrió hacía ahí donde la abrazó con fuerza, sentía una inmensa feliz sin poder creer que estuviera ahí. —¡Mamá! ¡Oh mamá, estás aquí!— Exclamó la niña sin querer soltarla, había querido tanto que su madre estuviera de regreso y ahí estaba, no pensaba soltarla, lo único que sintió fue que la cargaba por lo que se quedo abrazada a ella. —Te eche de menos, no me vuelvas a dejar— Le pidió donde se separo con una sonrisa para ver el rostro de su madre —Me la pase bien, pero te extrañe mucho— Volvió aferrarse a ella hasta que sintió que la bajaba, había volteado hacía la puerta donde vio a Elijah que estaba ahí donde una sonrisa se dibujo más amplía, ahora viviría con su madre y Elías, se sentía muy afortunada de ello. —Oh, mamá ¡Tienes que ver mi habitación! ¡Y la habitación sorpresa! Papá se esforzó pero siempre aseguraba que regresarías —Era la de donde tenía todas sus pinturas, había tomado con una mano la de Hayley pero con otra de Elijah para llevarlos, no se había percatado que le había dicho papá hasta unos segundos después donde miro a Elijah de reojo. —Eres mi padre— Lo dijo de manera clara e inocente una vez que llegaron al cuarto donde entró corriendo para enseñarle a su madre unas cosas, olvidando por completo el castigo que creía que su padre le pensaba poner.

Había pasado meses en Mystic Falls donde había obtenido ayuda de una bruja sobre habían mantenido vigilada a Hope pero también a Klaus, sin que el mismo Tyler hubiera sabido logró sacar las cosas que tenía escondidas en su propia casa. Muchas eran solo recuerdos o baratijas pero lo que más le importaba era un reloj, un reloj que le había dado Eve desde antes que naciera Hope donde había permanecido por generaciones, pero solo lo había aceptado para darselo a ella donde no era un reloj común por supuesto. El reloj estaba hechizado para que solo a un Labonair le funcionará por medio de sangre misma se sabía y era de protección contra cualquier ataque, pero podría ser letal para el enemigo, solo lo había visto una vez en acción y había preferido guardarlo pero ahora las cosas habían cambiado, no pensaba dejarla indefensa. 

Había llegado con Joseph a Holanda, tal como había quedado con Elijah de que llegarían ahí pero por contactos de Klaus sabían que este estaba en New Orleans por lo que no tendrían mucho problema pero necesitaban buscar a Diego lo cuál no había sido mucho problema, no le sorprendía que se encontrará en el departamento haciendo guardia, al principio no había querido acceder debido a que venía con Joseph pero les terminó dando la dirección de donde se encontraban. Si estaba la bruja en lo correcto, necesitarían una mejor defensa contra Klaus, estaba más desesperado de buscar a Hope de lo que habían imaginado y por ahora hasta creía que dejaría New Orleans para buscarla. ¿Recuerdas en plan? Tienes que regresar a New Orleans, buscar a un humano que le quite la estaca a Rebekah y traerla aquí. Si Klaus esta tan concentrado en buscar a Hope no se dará cuenta de ello, pero tienes que mantenerme al tanto de todo— Comentó firme, aunque el vampiro iba a cumplir primero lo que le habían dado la orden, ver que Hope estuviera bien. Cuando llegaron a la casa estaba vacía por lo que Hayley se las ingenió para abrirla de modo rápido pero no podía entrar Joseph por lo que se había quedado afuera. Nunca había creído que Elijah se hubiera tomado tantas molestias por ello, subió las escaleras dejando las maletas en el cuarto que fuera donde estaba sorprendida por el tamaño. Estaba por entrar a una puerta que tenía el nombre de Elizabeth escrito lo que le extrañó pero se detuvo al escuchar ruidos por lo que bajo yendo a la cocina dibujando una sonrisa al escuchar que entrada, quería ir de inmediato pero dejaría que ella fuera la que la viera primero el solo dibujando una sonrisa al saber que ya estaba ahí, lo más duro que había logrado hacer era separarse de ella pero sabía que Elijah cuidaría de ella sin siquiera dudarlo. Miro a su hija en la puerta donde la abrazo con fuerza cunado la tuvo frente suyo, cerrando los ojos por unos segundos. —Mi amor, sí, aquí estoy— Decía con un tono de alegría y se arrodillo para quedar frente de ella, sentía sus ojos cristalizados pero teniendo una sonrisa de oreja a oreja. —Y yo a ti, no sabes lo que lamento haberte dejado pero tenía que hacerlo. Ahora no nos separaremos, te lo prometo— Le dio un beso en la frente y se levantó para cargarla donde la abrazaba con fuerza cuando vio a Elijah que estaba ahí a lo que sonrió pero sin hablar solo movimiento los labios sabiendo que los leería le dio las gracias aunque seguía aferrada a su hija la termino bajando. —Vamos, tienes que contarme todo— Aunque se sorprendió de que le llamará padre volteo a ver a Elijah pensando que se había perdido de mucho pero sonrió solo caminando a donde su hija la llevaba. —¿Papá? Vaya, si que me perdido de mucho— Comentó solo escuchando a su hija, pero desvió la mirada hacía la habitación donde se sorprendió de ver todo lo que tenía. —Vaya, creo que alguien te tiene muy consentida— Comentó entrando en ella pero desviando la mirada hacía Hope y Elijah. Se acercó a Elijah cuando Hope corrió por unas cosas. —Jamás podre pagarte todo lo que has hecho por ella, no era necesario todo esto. Te agradezco de todo corazón que la cuidarás y se que no era forma de irme pero me llamaron de emergencia y tuve que ir— Era claro que hablaba en clave porque estaba Hope ahí.


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