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—Sólo lo necesario,lo básico—respondió el original, a lo que cualquier persona preguntaría: ¿qué era lo básico? Primeramente, podrían hablar de las habilidades de ambos, la fuerza, la velocidad, quizá un pcoo de la alimentación. Las posibles ausencias de Hayley cada mes, auqnue quizá eso ya lo habrían hablado. Como fuese, la decisión era de Hayley e, inevitablemente, de Elijah. Por parte suya, le narraría que aquellos cuentos de terror que le contaban, aquellas criaturas de ficción que aparecían en los libros, eran reales. Necesitaba saberlo, y lo que fuese que decidiera Hayley, Elijah estaría a su lado. Se acercó a mirar aquella pulsera tan particular y la tocó, como si pudiera sentir lo que tenía en su interior. Sintió algo extraño en sus manos y de inmediato comprendió que se trataba de verbena. Dejó que la guardara, mientras sus pensamientos se perdían unos segundos en las propiedades de la pieza. La risa tranquila de Hayley le hizo levantar la vista y corresponder.—Ouh, no fui tan original como Hope, pero recordé a mi hermano menos, así que ahora me conocen como Henrik, aunque para Hope sea Elías aún—contó, pues no le molestaba en absoluto que la pequeña le llamara de esa manera, de hecho, al hacerlo sólo ella, tenían algo especial. Y Henrik, bueno, hacía demasiado tiempo que había pasado, tanto que por un segundo creía que había olvidado el rostro de su hermano menor, quizá era así, pero lo recordaba porque él no se había convertido en alguien como ellos, como los otros Mikaelson y eso lo hacía diferente.—Creo que tendríamos que elegir un nombre para ti, seguro que Hope tiene ya algunas ideas—comentó con una sonrisa ladeada, pues la pequeña era muy original, por más irónica que sonara la palabra.

La ausencia de Hope dejaba intranquilo al vampiro, pues antes habían hablado acerca de salir sin compañia, o hablar con otras personas, o… Simplemente, Elijah se sentía dudoso por aquella situación. Se adelantó a Hayley en cuanto dijo que debería estar por aquel bosque, él también lo creía, pues no podría estar en otro lugar. Trató de escuchar su respiración, pero esta no parecía estar por ningún lado. El original se acercó a un árbol, justo en el momento en el que Hayley levantaba el suéter y luego se distraía con aquel ruido.—Sigue por ese camino, no sé qué o quién pueda estar por el sitio.—musitó, aunque dudaba del todo que alguien se hubiese escabullido por aquel sitio, cuando habían vampiros por todos los alrededores.—Mira, por ahí—añadió, al ver las pisadas pequeñas, justo como las de Hope. Alentó a Hayley a seguir, mientras él seguía mirando a donde creía que habían sonado aquellos pasos. Se inmiscuyó entre los arbutos, flores y árboles, pero no había nada.—Elijah, ¿me buscas para algo?—preguntó uno de los vampiros, uno de los primeros humanos que había convertido a su llegada, era de los pocos que permitía llamarle de esa manera.—¿No te has percatado de ninguna presencia?—cuestionó el original con seriedad, echando un vistazo a su alrededor.—No… excepto aquella mujer, pero Diego dijo que vendría. ¿Es cierto, no?—respondió alterándose, pensado que Elijah se acercaría para castigarlo, a decir verdad, aquel chico le había visto arrancar unos cuantos corazones por advertencia, pero esta vez no sería una de ellas.—Está en lo correcto, vigila mejor—musitó Elijah y se dio vuelta para seguir caminando, para justamente encontrarse con la silueta de Hope.—¿Hope?—preguntó apenas en un susurro, se acercó a paso lento, mirando por si existía algo a su alrededor, pero sólo atisbó a Hayley, estaba más cerca de la pequeña.

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Se quedó ahí sentada pero escuchaba ruidos, parecían que gritaban su nombre pero su mirada solo estaba hacía donde había desaparecido el sujeto. No entendía en nada como era que se pudo haber sentido atraída hacía algo que no conocía, tampoco el porque no estaba asustada. Sólo sentía una curiosidad inmensa y quería saber más. Hope estaba por levantarse cuando recordó que había dejado la daga escondida. Se levantó para regresar hacía ese lugar, las palabras de aquella mujer que aseguraba que era su abuela le resoplaban en su cabeza. La tomó guardándola debajo de su ropa al no sentir que tuviera más su suéter. La voz de su madre y su padre se hacía cada vez más presenté pero esos ojos que la observaban desde antes no los veía más. Dio unos pasos para intentar seguir la voz de su madre cuando cayó en un agujero, la tierra se había abierto pero soltó un grito del susto que sintió en ese momento. Su pierna se había lastimado pero a pesar de ello intentó levantarse, tosió por toda la tierra que se había levantado con el movimiento. Intentó escalar pero algo paso por ahí que provocó que un troncó cayera. Lo poco que había logrado escalar provocó que volviera a caer y se lastimará aún más. La voz de su madre se hizo más presenté pero no se podía ni levantar, su pierna se había doblado pero a pesar del dolor que sentía no lloró. Al poco tiempo vio que su padre también estaba ahí pero estaba en los brazos de su madre, ninguna palabra pudo articular de sus labios, ni siquiera cuanto intento decirle que le dolía la pierna. Abrazó a su madre con fuerza, estaba asustada pero por la caída. Se escondió entre los cabellos pero fue cuando vio unos ojos, de nuevo esos ojos que la observaron por unos segundos que desaparecieron al momento que su madre comenzó a avanzar. Cerró los ojos y dejó caer una lágrima del dolor que sintió en la pierna, intentó volver a hablar pero nada salió de su garganta, se quedó dormida en los brazos de su madre. No tardó mucho en despertar pero cuando lo hizo ya estaba en su cama, su madre se acercaba para cambiarla pero sintió la daga que estaba en su pantalón. Se sorprendió que su madre no se hubiera percatado pero le ayudo a cambiarse, la vio caerse pero no dijo nada, ni siquiera se fijo ¿No la veía? ¿Cómo era posible?. Levantó la vista hasta que terminó de cambiarla y vio a Elijah en la puerta. Intentó volver a hablar temerosa de que no pudiera de nuevo. —M-Me duele— Susurró, refiriéndose a su pie. Pero como siempre su madre la atendió de inmediato, soltó un grito de dolor pero se quedo recostada, estaba cansada pero sus padres estaban ahí aún, lo que menos quería era un regañó. Vio el vaso con leche y se lo tomó, aunque su mirada la tenía fija en su padre, esperando que hablará.

La loba asintió con la cabeza al escucharlo, necesitaban empezar con lo más básico de todo ello. Hope era una niña sumamente inteligente para su edad, de eso estaba por completo segura pero modo de explicarle las cosas tenía que ser muy claro debido a que le causarían muchas más dudas de las que quería. Tenía una idea de por donde podría comenzar, todos los sucesos que habían pasado eran por una razón. Su hija era demasiado inocente para terminar encontrando con alguien equivocado, tenían que protegerla, eso era seguro pero también ella debía de poder protegerse, no sabía realmente que podría pasar pero pensaba en lo peor, si algún día no llegará a tenerla por alguna razón, ni a ella ni a Elijah debía de saber defenderse como diera lugar. —Hablaré con ella, debe de saber y también ella misma debe de saber protegerse. Se qué es una niña, pero nunca sabemos lo que pueda pasar— Hope se parecía mucho en ella en muchos aspectos, pero también la había criado de una manera de pensar que la gente era buena e inocente. No se arrepentía de ello en absoluto pero ahora esa dulzura tenía que combinarlo con la pequeña guerra que tenía, desde que estuvo en su vientre se lo había demostrado muchas veces. Hayley sabía la historia de Henry, mucho antes de conocer a los Originales había sabido por Tyler algunos detalles, pero Elijah le había enseñado todo sobre su vida desde el momento que lo había conocido. Entendía el miedo que ejercían con su padre, se preguntaba si en algún momento el Original había pensando en volver a formar aquella familia, si esa era la razón por la que siempre quiso juntar a su familia o era por el hecho de ser el hermano mayor. —Creo que Elías te queda genial— Su hija era realmente muy creativa, cada vez que lo escuchaba no podía evitar soltar una leve risa. — Estoy segura que lo hará— La loba se sentía tan dichosa, tan feliz de poder estar por fin con ambos pero temía que esa felicidad terminará en poco tiempo. La última vez que sintió tan feliz al estar con Elijah las cosas no terminaron del todo bien, lo único que pensaba es que no dejaría que nada pesará, no esta vez. 

Hope sabía muy bien que no debía de hablar con alguien más pero el hecho de que se fuera le hacía temer que la hubieran llevado. Aún sentía la pintura en sus dedos. Intentaba escuchar o percatarse de cualquier movimiento pero no podía ejercer nada, necesitaba calmarse, necesitaba quitar esa angustia que sentía para poder encontrarla. Intentaba pensar como Hope, pero lo que necesitaba saber era el porque había salido, no era algo que hubiera hecho y sin siquiera decirles o pedirles que los acompañará. Los ojos de la loba estaban cristalizados pero sentía una desesperación por dentro, si algo le pasaba jamás se lo perdonaría. Sentía el olor de su hija en el suéter, no estaba lejos de ahí pero temía el con quien estuviera o que había pasado. El olor se volvía a presenciar pero la loba vio una sombra, estaba a lo lejos pero sin más comenzó a correr intentando alcanzarla pero desapareció en cuestión de segundos. Miró hacía ambos lados sin ver nada, había desaparecido como a sí fuera vampiro, a velocidad vampírica. Algo no estaba bien, ¿había más vampiros en el lugar?. —¡Hope! ¡Hope! Por favor, sí me escuchas sal. Solo grita, di algo— Gritaba la loba pero atisbó un tosido no muy lejos de ahí, se acercó corriendo entrando más al bosque, podría jugar que estaban ya en los más adentros pero continuó corriendo intentando seguir el tosido que había escuchado. —Hope… ¡Hope!— Escuchó un troncó caer y se dirigió ahí. Vio el troncó ahí pero se acercó, sentía el olor de Hope ahí pero había otro, no percibía del todo. Parecía ese olor como si se hubiera estado ocultando. El escuchar la voz de su hija le hizo sentir un saltó en el corazón. —¡Elijah, está aquí!— Gritó, a pesar de no verlo ahí sabía que podía escucharla. Corrió hacía donde percibió el olor pero no la vio del todo. —Amor, estoy aquí— Se acercó para intentar sacarla del agujero que había caído pero el tronco que impedía que pudiera salir. La loba no tenía suficiente fuerza para poder moverlo pero dejó que el Original fuera quien lo moviera para estirar la mano y sacarla de ahí, la abrazo con fuerza sin importarle lo más mínimo que la llenará toda de tierra. —Oh, mi amor, ¿Estás bien? ¿Te duele algo?— Preguntó preocupada. La tenía cargando y solo sentía como su corazón saltaba a mares. Sus ojos los tenía cerrados pero los abrió por un momento para encontrarse con Elijah, lo mejor seria que se fueran de ahí. La loba solo hablo muy bajó para que pudiera escucharlo solo él por si había alguien más. —¿Sientes algo o alguien más?— Acarició el cabello de su hija pero comenzó a caminar de regresó hacía la casa, no quería estar afuera con ello, mucho menos que estaba ya oscureciendo y estaban en medio del bosque. La loba caminó de ahí apresurando el paso sin despegar un momento a su hija de ella siguiendo el paso hacía regresar, sentía como Hope estaba asustada y solo intentaba tranquilizarla. Al momento que llegaron subió con ella las escaleras y la acompañó a su habitación, tenían que hablar en ese momento. No podía arriesgar un segundo más la vida de su hija. Habían llegado a la casa, sentía el peso más ligero de Hope en todo el caminó por lo que la recostó en la cama. Hayley estaba asustada, temía que le hicieran algo a su hija pero ni siquiera entendía como la habían sacado, podía notar de inmediato que no había sido idea de Hope el haber salido. —Tengo que hablar con ella— Había dejado a la pequeña en la cama y bajó por un vaso de leche. Al momento que subió estaba despertando, se acercó hacía su ropa para tomar su pijama y le ayudó a vestirse. Su mirada se fijaba en el piso pero no entendió porque lo hacía. Hayley escuchó sus palabras por lo que llevó sus manos hacía su pierna y la intentó mover. —¿Sientes eso?— El grito de la niña le hizo calmarse un poco también debido a que lo pudo mover. —No esta roto, solo te lo doblaste. Estarás bien— Volvió a bajar por una bolsa de hielos y subió en unos momentos para colocarla en su pierna. 


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