Can you keep a secret?

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Rebekah atisbó el lugar de manera curiosa. Despertar después de unos cuantos años debería ser una rutina, pero siempre se encontraba con cambios. Había vivido por muchos siglos, viendo a reyes subir y caer. Estilos cambiar, continuar y desaparecer. Esta casa parecía ideada por su hermano: estable, resistente y con el calor de hogar que siempre había deseado. La rubia podía sentirlo a través de las paredes, pero ms que la buena arquitectura, se lo demostró la dulce sonrisa de la bebé que había visto hace ya mucho tiempo. Hope estaba parada a un lado de ella, y no sabía cómo describirla. Sonrió al ver su contacto con Elijah, y algo en su interior comenzó a surgir, ella también lo deseaba. Le sonrió a la pequeña cuando la presentaron, y luego se dirigió a Hayley.— Está bien, ya les hacía falta, supongo…Tan sólo miren este lugar, necesita realmente un toque femenino. Estaré gustosa de hacerlo. Tú podrías ayudarme, Hope. ¿Qué dices?—le preguntó, ladeando los labios hasta formar una gran sonrisa. Correspondió al abrazo de Hayley y luego notó la mirada que intercambiaba con su hermano. Esperaba que al regresar todo fuera más que miradas, o bien podría planear algo con su pequeña sobrina. Entrelazó su mano con la de Hope y no se negó ni un sólo instante a acompañarla hasta su habitación—. Tranquila, Hayley, regresaremos a tiempo para la comida—una sonrisa cómplice se asomó. Pues quería decir que les darían el tiempo suficiente para que ella y Elijah completaran su reencuentro.

Le dedicó una última mirada a su hermano, y abandonó la habitación en compañia de la pequeña. Entró a su habitación y… casi frunció los labios: los colores, la estética, las formas de los dibujos… Le recordaron a Klaus, era sin duda parte de la herencia que había destinado a su hija—. Es un hermoso peluche—opinó, aunque le pareció curioso que fuese exactamente ese animal y ningún otro, aunque tenía todo el sentido del mundo—. Uh, esas son muchas preguntas, linda… Pero las responderé—se paseó por la habitación— Yo… estaba viajando por el mundo, decidí tomarme un descaso largo, ¿sabes? Vi sitios agradables, algún te enseñaré fotografías, ¿qué dices? ¿te gustaría verlas?—cuestionó—. Bueno, me demoré un poco, pero lo importante es que ya estoy aquí… Elijah me ha invitado a quedarme un tiempo—anunció—. Por cierto, ¿le llamas “papi” todo el tiempo?—la curiosidad acudió a sus sentidos, pero podía preguntarlo. Se sentó frente a ella, y al lado de los demás peluches. Qué escena tan singular. La había visto por un largo tiempo en películas y leído en libros, pero nada podía compararse con la realidad—. Muchas gracias, señorita Hope—musitó, tomando la taza que le tendía para luego copiar su acción. Hope tenía muchos rasgos de Nik, pero así mismo distaba mucho de convertirse en lo que era actualmente.

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Para Elijah, le fue casi imposible separarse de Hope, quería abrazarla durante el alrgo tiempo que no había podido hacerlo. Acarició su cabello con delicadeza y finalmente la soltó para que la niña conociera a Rebekah. Se lo merecía. En todos los sentidos, podía decir que le debía todo a su hermana, y ya llegaría el tiempo de pagárselo de la manera adecuada. Por ahora, estaba bien tenerla cerca. Quizá después de tanto tiempo podrían ser una familia, como tantas veces había deseado. El comentario de su hermana le hizo ladear una sonrisa, al igual que la insistencia de Hope de llevarla a su habitación.Ya no hay de que preocuparse, yo seguiré con tus clases de pintura. ¿Nos quedamos en Caravaggio, si no mal recuerdo?preguntó, y la pequeña asintió. Se marcharon, pero antes asintió con la cabeza hacia su hermana. Conocía esa mirada, era la misma que había formado cuando había pronunciado que ya era ahora que aceptará que estaba enamorado de Hayley. Era la misma, pero ahora parecía pedirle que no perdiera el tiempo, que no fueran sólo miradas, si no un verdadero reencuentro. Su hermana era más observadora de lo que creía.

Los brazos de Hayley lo rodearon y él no dudo ni un segundo en corresponder. Sus brazos la sujetaron con fuerza, como si tuviese miedo de desaparecer, pero esta vez no sería así. Sólo una pequeña sonrisa se dibujo en sus facciones, pero era suficiente para dar a entender que se sentía feliz. Había vuelto, como había prometido.Lo lamento, pero era mejor no decirte nada, no estaba seguro de que fuese un éxito, pero lo fuese disculpó, sin alejarse de ella. Y no lo hizo, incluso cuando sus ojos se encontraron. Un par de centímetros formaban una barrera de distancia. Me parece que sí tengo idea, porque lo sentí de la misma maneraconfesó en un susurro, una mano se escapó del cuerpo de la loba para colocarlo en su mejilla. Antes de irme, compartí contigo un momento, pero no quiero que sea tan sólo un momento, Hayley—recitó—. Lo que siento por ti no ha cambiado, y no cambiara—. Quiero que seamos una familia, una familia completa—. Añadió—. Anheló ver tus ojos cada mañana, no al momento del desayuno, ni al decir los buenos días. Si no al otro lado de la misma habitación—se tomó sólo un momento, y luego respiro—. No quiero volver a separarne de ti.

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La loba simplemente había seguido con la vista a la rubia y a Hope cuando subieron, el hambre que había sentido antes de su llegada había desaparecido. La ida de Elijah jamás había imaginado que hubiera sido por rescatar a Rebekah, poco había sabido de que fue la razón que le habían quitado la daga, pero ella tenía vagos recuerdos de la rubia aunque siempre había sido agradable con ella, sobre todo con su apoyo en su hija. Temía que los hubieran seguido, que Klaus se enterará y fuera a buscarlos, pero su mayor miedo siempre sería el perder a su hija o inclusive que la separarán de ella, la vez que más se había separado de ella fue hace unos meses cuando la dejó con Elijah porque tenía que haberlo hecho y tal como lo había esperado, la había cuidado excelente, tanto que consideraba aquel vampiro que estaba frente ella como su padre.

Sus brazos siguieron rodeando al vampiro, no queriendo separarse de él al pensar que solo era un sueño, que no era real de que estuviera ahí y que solo era un juego de su imaginación pero parecía que en verdad estaba ahí y eso le provocó sonreír. —Siempre vuelves— Repitió sus palabras que alguna vez le había dicho. — ¿Qué tan seguro fue ello? Me alegro de que Rebekah esté aquí— Decía en un tono muy sincero, sabía por ella misma que siempre había dicho que quería su libertad pero parecía que la familia que hubiera querido de formó de otro modo, con su sobrina. Su miada se encontró con la suya sin haber borrado su sonrisa, solo había dicho lo que había sentido pero no había esperado el escuchar sus palabras. —No vuelvas a irte, por lo menos no solo— Le pidió, la angustia que había sentido había sido muy grande pero mucho había tenido que fingir para no preocupar a Hope. Se quedó callada escuchando sus palabras, había recordado ese momento, cuando había llegado y el que le había dicho que no quería separarse suyo porque era así. Escuchaba cada una de sus palabras, incapaz de contestar algo para no interrumpirlo, sus palabras hicieron que el corazón de Hayley comenzará a latir a mil por horas pero mordió su labio inferior. —¿Qué es lo que quieres llegar con todo esto, Elijah?— Sonrió, nunca había esperado escuchar esas palabras, mucho les había costado el dar el paso de un solo beso y aceptar lo que habían sentido. La loba se había tardado unos segundos en contestar —Sí no te conociera, Elijah. Diría que me estás pidiendo algo más que solo ser novios— Pero sabía que no se equivocaba, se lo había dicho a su manera, pero se lo había dicho, era el dejar de estar ocultos y que todo ello fuera formal. —Elijah, jamás he dejado mis sentimientos por ti, desde que te conocí— Pero había mucho más que todo eso y el solo recordar que había dicho que arriesgaría todo por estar con él hace unos años le hacía pensar en las consecuencias de todo eso. Su rostro se junto con su frente, cerró sus ojos y mordió su labio inferior. —Por supuesto que quiero, Elijah. Me encantaría el poder estar contigo todo el tiempo, el dormir contigo. El despertar a tu lado y poder gritar a los cuatro vientos que siempre fuiste y serás el dueño de mi corazón, no ocultarlo más— susurró la mujer —Pero sabes lo que paso la vez que lo intentamos, ¿Qué sucede si Klaus se entera? —Se separó levemente por ello y sus labios se rozaron con los suyos. —¿Volver arriesgar?— Recordaba el momento que Klaus le había hecho elegir entre él o Hope, el Original advirtiéndole sobre su hermano pero ella había querido, aunque ahora tenía que pensar por Hope. —Yo solo quiero que seamos una familia— sus labios los acercó por completo a los suyos y lo beso, pero no había sido un tierno beso, fue apasionado. Quería demostrarle cuanto lo quería, cuanto lo amaba y que no dejaría que lo alejarán de nuevo por ella, lucharía por Hope y por él.

La loba se separó lentamente de Elijah después de unos segundos, minutos quizás pero a pesar de todo eso tenía una labor, era madre y tenía que darle de comer a Hope. —¿Podrías recalentar la comida? Estoy segura que se ha enfriado— Le pidió al Original antes de subir las escaleras para ir donde estaba Hope pero escuchó sus preguntas que provocaron que se apresurará para interrumpirlas, no quería que Rebekah hablará o dijera algo que no. —Hope, Rebekah la comida está lista— La castaña se hizo a un lado para dejar que pasarán, dedicó una sonrisa a Rebekah pidiendo que no hablará y que le explicaría todo después. —Ella piensa que su padre la abandonó y se llama Henry, y por Elijah cree que Niklaus es su tío— Le explicó antes de bajar y paso a la cocina para ayudarle a Elijah a llevar las cosas a la mesa.

Hope estaba segura de solo una cosa y es de que no dejaría que esta pequeña familia que había formado por todos esos meses se separa, era el más grande tesoro pudiera alguna vez soñar. Sí su papi Elías estaba ahí y ahora estaba segura que su tita Bekah estaba ahí, a la mente se le vino la imagen de que pasaría sí su tito Niklaus venía o inclusive sí su padre verdadero alguna vez aparecía pero para ella Elías era el verdadero, se lo había demostrado a través de esos meses. La pequeña castaña tenían en mente que todos sus sueños e ideas que provenían era por algo, su madre siempre le había dicho que era una niña muy especial, y única, lo que le hacía sentirse bien pero con forme Elijah le había comenzado a dar clases de pintura comenzaba a darse cuenta que sus sueños significaban algo pero no sabía que con exactitud. Últimamente había soñado con su abuela como le había dicho pero no le decía a su madre ni a nadie, de hecho aún tenía la estaca que solo era visible para ella pero la enterró en el jardín por cualquier cosa pero sobre todo aquel hombre. Las palabras de Elijah le habían dicho que dibujaba a su hermano Niklaus pero para ella el que dibujaba era aquellos ojos que había visto, la imagen que tenía era de un sujeto con los mismos ojos suyos pero no los había vuelto a ver. Hope ahora más que nunca creía que los volvería a ver, como fuera necesario pero lo haría. 

Hope escuchó lo que decía del ‘Señor Lobito’ y volteó su vista al peluche sin poder evitar sonreír, había asentido con la cabeza. —Lo es, se porta muy bien. Me protege, como esta pulsera que me dio mi mami hace poco— Se la enseñó, era la misma por la que Hayley se había ido un tiempo, aunque desde que se la puso fue cuando las cosas se habían calmado sobre sus sueños. La niña la miraba curiosa y asintió con la cabeza como afirmación, siempre solía ser muy curiosa sobre todo y su tía no sería una excepción. —¡¿Viajaste por el mundo?!— preguntó en un tono muy emocionante, eso debía de ser magnifico. Sabía que ella también había viajo mucho pero le gustaría solo por conocen, no para vivir en varios lugares, sí fuera de vivir le gustaría un solo lugar. —¡Me encantaría! Quiero verlas, seguro son hermosas— Le decía con una sonrisa entusiasmada —Te demoraste mucho, Tita. ¿Eres mi única Tita?— Que Elijah le pidiera ello le hacía el simple hecho de tener una ilusión, era magnifico el poder tener a su tía ahí. A pesar de que su mamá pasaba ya mucho tiempo ahí y su papi Elías también, sería divertido. —Yo quiero que te quedes aquí— Era sin duda fantástico —Sí, es mi papi— sonrío la niña orgullosa, después de todo Elijah era el papá que siempre se había imaginado, la había cuidado y estado con ella y su madre.  La niña sonrió ante ello y solo hizo un gesto para asentir. —¿Gusta más té?— Tomó la tetera para serviles más. Hope quiso aprovechar para preguntarle algo. Tita, ¿Te puedo preguntar algo?— Le preguntó en un tono curioso pero haciendo puchero, en verdad quería saberlo. —¿Tú sabes donde esta Niklaus y Henry?— Preguntó inocente, después de todo debía de conocerlos sí eran sus hermanos pero solo escuchó los pasos de su mamá y levantó su vista hacía la puerta. —Vamos— Dejó la taza sobre la mesa y salió casi corriendo para bajar las escaleras, se fue directo al baño para lavarse las manos y regresó al comedor tomando asiento, esperando a los demás. 

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