Darkest time

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La mente del vampiro parecía distorsionada. Tenía pequeños recuerdos que parecían reales, otros que le recordaban a un sueño. Elijah no podía estar seguro de en qué momento se encontraba ahora. De lo único que podía afimar era que era el mismo. Ese hombre leal, honorable y amante, se había desvanecido, dejando que la criatura que guardaba todo en aquella puerta roja saliera. Ya no escondía nada, porque nada más le interesaba. 

Una parte de su mente se esforzaba por recuperarse, pero al momento de lograrlo, su cuerpo le volvía en sí. 

No podía. No importaba cuánto luchara, estaba perdido.

Elevó la vista hacia la casa y atisbó a ambas personas entrar, escuchó también el acelerado corazón del canino que la pequeña llevaba en sus brazos. ¿Cómo se llamaba? Elijah no sabía el porqué, pero Esther había borrado cada sentimiento que tenía hacia Hope, incluido su nombre. 

La figura chocó con su torso y él se quedó quieto, congelado hacia el piso como si no pudiera reconocerla. Parpadeó unos cuantos segundos, colocando su mano en su nuca, separándose muy levemente.—¿Hayley?—Pronunció sin altibajos, tan lineal que nadie reconcería su voz. Atisbó sus oos a profundidad y su mente se quebró. Se desconectó del mundo en el que ivía y en el que había vivido. Rodeó su cuello y la alejó de él, alejándola con fiereza y más fuerza de la necesaria, de haber sido otra posición, le habría arrancado el cuello. 

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Parecía todo tratarse de algo inimaginable, todos esos meses Hayley había creído que no volvería a estar con ellos pero el dolor también lo veía reflejado en la niña. Cada día el recuerdo de lo que había pasado provenía en su mente y no era fácil aparentar que todo estaba bien, que era fuerte y que podrían salir adelante frente a Hope. Era la segunda vez que perdían a Elijah y el dolor era aún mayor. La niña en lugar de haberse subido como su madre le indicó se subió al sillón para asomarse por la ventana para saber que sucedía, el miedo había desaparecido por completo pero atisbó toda la escena.

Hayley se aferró al cuerpo de su esposo sin necesidad de querer separarse porque no había razón alguna para que lo hicieran. Estaba de nuevo ahí, ¿Cómo? ¿Qué había sucedió ahí? Quería hacer tantas preguntas pero no era el momento de que lo llegará con ellas. Su vista quedó en sus ojos cuando lo escuchó mencionar su nombre y sin sentir que correspondía el abrazo, asintió con la cabeza varias veces de manera de confirmación. —Sí, soy Hayley, tu esposa— confirmó, notaba claramente que algo no estaba bien con él. En sus ojos se denotaba la preocupación y una vez que quiso acercarse fue aparta como nunca antes. —Elijah, ¿Qué sucede? Puedes decirme— Volteó su vista hacía la ventana cuando vio a Hope ahí pero la niña al darse cuenta se escondió pero volvía a mirar de reojo. Una ligera alegría proporcionaba en ella al ver a Elijah por lo que quería salir pero se quedó ahí. —Por favor, dime— Sin importarle la chica se volvió acercar, forzándolo a mirarle a los ojos pero no veía a Elijah en ellos, solo un tremendo vació que lo único que pudo pensar fue lo peor. 

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