Mi nombre es Hayley, mi lugar de residencia es privado, quienes llegan a saber de mi es porque realmente saben guardar un secreto ¿Podrás tú? Lo único que diré es que vivo con mi adorable hija, Hope Mikaelson Marshall.
Solo una simple chica atraída por la luna llena y su corazón latiendo por un vampiro original.
El camino que habían tenido que atravesar hasta la casa mencionada por Davina Claire. La bruja sabía bien los crimenes cometidos por Elijah, por lo tanto la confianza no logró ser mutua. Sin embargo, a Elijah eso no le importaba en absoluto. Su prioridad era salvar a Hope. Cada mañana se imaginaba yendo a su cuarto para despertarla, ayudarle a prepararse a ir a la escuela y hacer el desayuno, mientras ambos recitaban la última obra leída la noche anterior.
La distancia lograba quebrar al original; quien por años se había prometido no dejar que las personas ocupasen un espacio en su corazón. Hayley había logrado ocuparlo, Hope logró hacerle creer en un tipo de amor que jamás ambicionó, que jamás deseó y, también, que nunca creyó poder sentir. Tal vez fuese la hija de su hermano, siempre lo sería, pero cada médula de sí mismo estaba ligado a la pequeña. La amaba como un padre podría amar a su hija. Un amor verdadero y puro, uno que Elijah no había visto nunca antes. Sus padres nunca se lo habían demostrado.
La casa se asomó imponente entre los árboles, dejando atrás a Klaus, ya que no podía pasar. Ignorando las órdenes de su hermano, Elijah y Hayley se internaron en aquel lugar, encontrándose con más infortunios que certezas. Hope no podía reconocerlos, y su magia parecía salirse de control peor que antes. La lucha se dio segundos después, Elijah asesinó a los atacantes sin ninguna duda. Ellos pagarían, pero deseaba poner su mano en el corazón de Esther, estrujarlo y arrancarlo. Hacer pedazos hasta la última vena. Cuando ambos cuerpo se llenaron de sangre, la voz suave e inocente resonó, haciéndoles girarse.—¿Hope?—Preguntó a su vez, acercándose a ella con cautela. Extendió su mano para que ella pudiera acercarse a su madre, mientras Mikaelson revisaba el lugar con una ojeada. Las tretas de su madre no eran sencillas, debía haber algo más—. Salgan de aquí—anunció el original, mientras él observaba a su alrededor. Tenían que irse.
La híbrida perdió el sentido de todo lo que pasaba a su alrededor cuando comprobó que Hope estaba de nueva cuenta con ellos. Olvidó aquella sombra, que no estaban solos. El deseo de poder tenerla junto a ella era mucho más grande que cualquier cosa que pudiera sentir o tener, tanto tiempo que había pasado y estaba con ellos de nuevo. Lo que menos podría importarle era estar llena de sangre, era sacarla con vida de ahí antes de que apareciera la bruja. La niña tomó la mano de Elijah para después la de su madre pero no dijo nada, se quedó callada mirando hacía el pasillo e inclusive su cuerpo había temblado ligeramente. Se arrodilló para quedar a la altura de la niña y comprobar que estaba bien, no podría mostrar la angustia que surgia en ella. La abrazó con fuerza sobre todo al ver que temblaba depositando un beso en su frente. —Todo esta bien, aquí estamos— No la dejarían por nada, además los demás estaban afuera como resguardo. Se levantó con cuidado sin soltar la mano de la niña. —¿Qué estás diciendo? Tenemos que irnos los tres— Cuando se movió comprobó que no los iba a seguir, que les iba a dar tiempo para que lograrán y ella se negó. —No, Elijah. Tienes que ir con nosotros…— Sabía que no tenían tiempo pero lágrimas se formaron en su rostro. No tenía que escucharlo para saberlo. Se acercó a él juntando su frente con la suya y cerró los ojos, sentía un nudo de garganta y lo beso. No fue un beso largo ni corto, fue uno de despedida que deseaba que no fuera de esa manera. —Por favor, logra salir— Susurró la mujer con lágrimas en los ojos. La híbrida se percató que la sombra venía, varios vampiros salían y brujas. Hayley tomó a la niña en brazos y salió a velocidad vampirica de ahí para reunirse con el resto. Hope se acercó corriendo para ir con su padre y tía pero Hayley se quedó ahí viendo la puerta, deseando que lo hiciera pero Davina gritaba que debía de hacer el hecho. —No, ¡No! Debe de salir— Gritó la híbrida desesperada pero pasaron segundos, los más largos para Hayley y sabía que la bruja no debía de hacer. Davina seguía gritando y Hayley asintió con la cabeza pero cayó de rodillas. Se escuchaba a Davina recitando el hechizo, nadie podría salir de ahí. Lágrimas corrían de Hayley, Hope se acercó a su madre sin entender nada y la abrazo, Hayley la llenó de besos, tenía a su hija de nuevo con ella pero había perdido al amor de su vida. —Elijah… —.