Mi nombre es Hayley, mi lugar de residencia es privado, quienes llegan a saber de mi es porque realmente saben guardar un secreto ¿Podrás tú? Lo único que diré es que vivo con mi adorable hija, Hope Mikaelson Marshall.
Solo una simple chica atraída por la luna llena y su corazón latiendo por un vampiro original.
—Sí, también lo pensé
—convino Rebekah a las palabras de Hayley con desgano. Cuando un maldito lobo te mordía, veías tus peores imágenes, sin embargo, ¿por qué una chiquilla diciéndole “hola, hija” sería uno de ellos? No era un recuerdo—. No conozco a esa niña, es real
—musitó ahora con mayor seguridad, echando una mirad a la pareja. Si estaba paranoica, entonces tendrían que demostrárselo. Cuando Hope arribó, Rebekah sonrió para recomponerse—. Me quedaré, tengo algo que hacer.
—Le lanzó una mirada a Elijah. Se quedaría a vigilar, ellos podrían cuidar de Hope perfectamente.
Elijah ladeó los labios pensativo. Necesitaba un momento para aclarar sus ideas y ponerlas en orden. Esther conocía magia mejor que nadie, así que no sería una idea tan descabellada pensar que ella se encontraba en el cuerpo de una adolescente. Siguió meditándolo, pero el sonido de la voz de su esposa lo distrajo.
—Es difícil, por supuesto
—aceptó. Un enemigo sin rostro era difícil de atacar, mas no imposible, claro—. Redoblaré a los vampiros
—anunció. La ciudad estaba tomada por Elijah, aunque nadie lo sabía. Diego ya no estaba, pero encontró alguien de confianza a quien encargar dichas tareas, podía hacerlo. Asintió ante la decisión de Hayley y volvió a encontrarse con Hope. Apenas se percató del anuncio, pero el original asintió—. Está bien, Hope, pero debes de comer
—aceptó el original, tomando su mano para salir del sitio. Se despidió de Rebekah y subieron al automóvil hasta llegar a tan particular parque. Los árboles se extendían en al menos el 80% de la zona. Muchas personas hacían ejercicio y algunas otras pasaban tiempo de calidad con sus seres queridos, además de otras actividades artísticas y deportivas. Elijah sujetó la mano de Hope de nueva cuenta al encontrarse afuera—. Bien, pequeña, ¿a dónde deseas ir primero?
—Preguntó con una pequeña sonrisa.
El rostro de Cassie mostró sorpresa al escucharles. Klaus no estaba, eso era perfecto. Una pieza menos de la cual preocuparse, a decir verdad, la pieza más letal.
—Oh, es una pena, seguro volverá
—le tranquilizó con una gran sonrisa, para luego curvarse. ¿Por qué no podía hacer magia? Hope debería, ¿por qué no? Pensó en algún amuleto. Llevaban escondiéndose, quizá se debía a eso. Ladeó la cabeza—. Si algún día quieres hacer magia puedes decirme
—se ofreció con una dulce sonrisa. Escuchó la voz de la mujer y asintió—. Seguro nos veremos, Hope
—dijo y luego la pequeña desapareció. Esther los siguió con normalidad hasta el lugar. Observándolos en la lejanía, esperando el momento en que los mayores se alejasen de su hija.
Tenía demasiado que no salía con Hope al parque
pero podía ver que su pequeña estaba muy entusiasmada lo que provocaba tener
una sonrisa en el rostro e inclusive olvidar lo que habían hablado aquella
mañana, tendrían un día tranquilo como una familia. Tan solo cuando llegaron
caminaron por el parque un poco y Hope terminó queriendo ir a los juegos a lo
que la dejaron, tomaron asiento en una de las bancas. —Quisiera siempre estar
así, tan solo nosotros tranquilos sin nadie más— Recargó su cabeza sobre su
hombro, Hayley tenía la vista fija en Hope que jugaba tranquilamente y tenía
mucho que no había tenido la oportunidad de contemplarla, de poder verla tan
feliz. Cuando la gente pasaba cerca Hayley podía escuchar sus corazones
acelerados y tan solo su vista volteó cuando sintió el olor de sangre de
alguien que se había caído, Hayley sintió una inmensa sed pero se contuvo, no
se movió y tan solo regresó la vista a Hope que terminó de jugar para pedirles
que si se podían subir al tren que daba vueltas por el parque a lo que tan solo
Hayley aceptó y tan solo pagaron el boleto pero dejando que ella se subiera.
Tomó la mano de Elijah y caminaban detrás del tren para seguirla que iba en el
último vagón pero comenzó acelerar, ir más rápido cada vez. Hayley volteó a ver
a Elijah y llegó un tiempo que caminando no lo alcanzaban a lo que tuvieron que
correr pero se terminó estrellando con un árbol y se volcó el tren, Hayley se
acercó a velocidad vampirica, era la primera vez que la había usado, nunca
Elijah le había enseñado eso pero el susto de llegar fue más grande. Se acercó
a la niña pero tan solo cuando lo hizo la castaña salió volando cayendo al piso
a varios metros.
Tan solo Hope tenía la sonrisa en el rostro tan
amplía de que pasaría un tiempo con su familia, la estancia en el parque había
sido tal como la había esperado. Estuvo en los juegos y se divertía mucho, le
gustaba tan solo poder salir y no estar todo el tiempo en la casa porque se
aburría. La niña se subió a la resbaladilla cuando vio a lo lejos el tren por
lo que le dio curiosidad de subirse y tan solo se lanzó para terminar acercándose
a ellos. —¿Puedo subirme al tren? ¿Puedo? ¿Puedo? — Pidió amablemente a los dos
haciendo leves pucheros pero sonrió cuando aceptaron y tan solo se acercó
corriendo para quedarse en una de las vías. Al percatarse que iba muy lento se
abrió, tan solo deseo que fuera más rápido y comenzó a ocurrir. Sentía un
cosquilleó recorrer todo su cuerpo y comenzó a subir la velocidad, cosa que a
Hope le gusto pero todo paso muy rápido, en segundos estaba en el piso y se
había golpeado la cabeza. Cuando su madre la tocó ni siquiera supo que había
pasado, varias cosas a su alrededor comenzaron a salir volando y el piso
comenzó a moverse. Hope se levantó y tenía sangre en la cabeza por el golpe
pero no tenía control, solo sentía como el suelo se movía, estaba temblando y
era provocado a ella. No veía nadie
conocido y tan solo a la distancia se percató de Elijah que se acercaba pero
ella negó con la cabeza. —¡No! — No quería que lo hiciera pero aún así su magia
se fue contra al Original, el temblor se fue hacia él internamente provocando
que se comenzara su cuerpo abrir heridas y sangre saliera por la boca, Hope
tenía demasiada magia que se estaba concentrando en el original sin saber cómo
detenerlo o realmente que sucedía.