Mi nombre es Hayley, mi lugar de residencia es privado, quienes llegan a saber de mi es porque realmente saben guardar un secreto ¿Podrás tú? Lo único que diré es que vivo con mi adorable hija, Hope Mikaelson Marshall.
Solo una simple chica atraída por la luna llena y su corazón latiendo por un vampiro original.
Rebekah entreabrió los ojos, pronto la luz había comenzado a molestarle, y tan sólo se trataba de la iluminación de la luna. Poco a poco, el ambiente comenzó a tornarse borroso. No podía morir por las mordeduras de los lobos, pero las alucinaciones le harían desearlo. Observó a esa bruja alejarse, aunque no podía asegurar que no fuese más que producto del veneno. Pronto, la escena fue reemplazada con su sobrina. Trató de alejar todo de esa misma, para cuidarla, como había prometido, aunque ahora no pudiese moverse ni siquiera un sólo grado. — Elijah —pronunció, comprendiendo que estaba bien, ¿pero qué habría pasado con Hayley, con Klaus? — Hope —añadió—. No lo sé, llevo aquí un tiempo… Había una mujer, una chica, ¿no la viste? —Se esforzó en preguntar, por más que su propio cuerpo le exigía. Sus labios probaron la sangre y se sorprendieron por ella. El color poco a poco inundó sus mejillas. Se sentía débil, pero las alucinaciones ta no amenazaban con poseer su mente—. Estaremos bien —corroboró a su sobrina, logrando ladear sus labios para formar una sonrisa. Hasta que dejó caer la cabeza sobre el piso.
Elijah apretó el mentón al recibir la respuesta de la joven bruja. ¿Por qué no había regresado Hope a la cabaña? Tal vez se encontró con Rebekah. — Iré en su busca, no permitas que nadie se acerque a su cuerpo —dijo, haciendo referencia al cuerpo de Niklaus. Salió del sitio y a unos cuantos metros observó a la pequeña. — Hope —llamó, dejando que un respiro se escapará de sus labios, con alivio—. Rebekah —agregó, acercándose a su hermana, aunque sus heridas estaban empezando a sanar—. ¿Estás bien? —Se dirigió a su sobrina, levantando el cuerpo de su hermana para llevarla hasta la cabaña—. Vamos, caminemos —musitó hasta llegar al sitio. La colocó sobre el sofá—. Necesitamos salir de aquí, debemos irnos —musitó, sin responder a cualquier pregunta que tuviesen acerca de Hayley. No se sentía preparado para anunciarlo, quizá no lo estaría nunca.
Se extrañó al escuchar las palabras que decía pero volteó
alrededor sin ver que alguien había estado. —No, no he visto a nadie— fue lo que
le había dicho, aunque no se había apartado de su tía y se había quedado a su
lado viendo como se veía mejor pero no se había quitado pero se volteó al
escuchar la voz de Elijah que hizo una seña. —¡Papi! ¡Por aquí! — asintió con
la cabeza para cuando lo escuchó pero se levantó caminando a su lado cuando
habían llegado a la cabaña pero la niña negó con la cabeza cuando lo escuchó,
buscaba a su mamá pero no la veía y tampoco veía rastro de su otro padre. —¿Dónde
está mi mamá? ¿Dónde está papá Klaus? — preguntó a su padre esperando una
respuesta o de alguno de los de alrededor pero ella no se pensaba ir hasta que
los viera, se acercó a su padre jalando su brazo volviendo a preguntar porque
no había obtenido respuesta. —¿Dónde está mi mami? — frunció el ceño, le
preocupaba más que no obtenía respuesta.
El sonido había desaparecido por completo, su
vista, todos sus sentidos pero la sangre seguía circulando provocada por una trasformación
que había llevado un tiempo que logrará completar todo su cuerpo. Sus sentidos
comenzaron a despertar, comenzando por el olfato, el oído, el tacto, el gusto y
finalmente la vista. Sus ojos se abrieron poco a poco recordando muy poco de lo
que había pasado pero lo último que recordaba era haber estado con Elijah, miro
a los alrededores pero seguía acostada hasta que vio al cielo viendo solamente
como la luna resaltaba, sintió un ardor en su garganta y llevó su mano a está
intentando saber a qué se debía el ardor que sentía pero se sentó, volteando a
su alrededor cuando escuchaba ruidos y volteó hacía la cabaña pero desvió su
vista hacía otro cuerpo que estaba ahí viendo el cuerpo de Klaus con la daga. —Así
que si funcionó— susurró la ahora híbrida levantado su vista, queriendo descifrar
que había pasado porque todo era distinto y todo se sentía de tal modo.